Aún no se conocen las razones exactas del siniestro de Adamuz que acabó con la vida de 46 personas, aún están pendientes las conclusiones de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). El Gobierno, a falta de que se conozcan, lo que promete es hacer lo que esté en su mano para "ayudar" a las víctimas, para esclarecer las "causas" de la tragedia y para "hacer justicia si fuera procedente". Y confirma que adoptará todas las "medidas necesarias" para evitar que un accidente así se vuelva a repetir. Por ejemplo, la revisión de los protocolos de control, uno de los eslabones que quizá haya que reforzar.

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Lo asumió el presidente, Pedro Sánchez, en su primera comparecencia parlamentaria tras los siniestros de Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona), tres semanas después de que se produjeran. Su intervención inicial en el pleno del Congreso de este miércoles, inusualmente corta, de apenas media hora, fue contenida y no revestida de novedades, introducida primero por una cronología de lo que pasó aquella tarde del domingo 18 de enero, cuando a las 19.43 los tres últimos coches del Iryo Málaga-Madrid descarrilaron y colisionaron con violencia con el Alvia Madrid-Huelva que circulaba en sentido contrario por la vía contigua. A partir de las 20 horas, se desplegó un "amplio dispositivo" (500 efectivos y medios de Guardia Civil, Policía, Dirección General de Tráfico y Protección Civil; 150 profesionales de emergencias, psicólogos y personal sanitario de Renfe, y 50 operarios de los servicios de atención a personas afectadas y familiares de Adif y numerosos bomberos, policías locales y sanitarios). También se dio una "coordinación estrecha entre las distintas administraciones" que permitió una "respuesta rápida y ordenada y que ayudó a salvar vidas".

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Hasta que no se tengan las conclusiones de la CIAF, remarca, lo que hay que hacer es "informar" a los ciudadanos, pero "no especular, no desinformar" y "no usar esta tragedia para crispar"

Tras agradecer la cooperación de todas las instituciones —también la Junta de Andalucía, que preside el propular Juanma Moreno—, Sánchez recordó que de momento no se dispone de la investigación final de la CIAF. Solo se dispone de su informe preliminar, el que apunta a una rotura del carril derecho, a la altura de la soldadura, como posible causa del accidente. En cuanto se tengan los resultados de las pesquisas del órgano dependiente del Ministerio de Transportes, señaló el jefe del Ejecutivo, se "compartirán" esas conclusiones de forma "totalmente transparente e independiente", y se pondrán en marcha "las medidas necesarias" para que no vuelva a suceder un siniestro de estas características. "Lo que podemos hacer mientras tanto es analizar el contexto, informar a la ciudadanía, no especular, no desinformar y no usar esta tragedia para crispar", añadió, en un tono contenido que le acompañó durante su primera intervención ante el pleno del Congreso.

Sánchez defendió en todo momento a su ministro de Transportes, Óscar Puente, de quien pide la dimisión el PP. Y le defendió en uno de los puntos por los que más le fustiga la derecha: la renovación "integral" de la vía. Sí, se produjo, insistió el presidente. Se han invertido 780 millones de euros, y esa renovación "integral" no implica la "sustitución completa de todos los elementos". Porque, si se lleva a un terreno más familiar, el de una vivienda, comparó, una reforma completa no significa reconstruirla desde cero. Y porque la propia Agencia Europea del Ferrocarril define que una renovación integral es un "proceso planificado de sustitución de los componentes" que han superado la vida útil para devolver la infraestructura a unas condiciones "seguras". Es decir, siguió, se trata de un "procedimiento habitual, plenamente normalizado" y "alineado con los estándares técnicos y de seguridad".

Los trabajos de renovación se completaron en 2025 y se ejecutaron a través de tres contratos: el de mejora de la infraestructura, el de cambio de los desvíos y el de implantación del sistema de seguridad ERTMS 2 (este aún en ejecución). El líder socialista insistió en que la renovación se llevó a cabo "conforme a los más altos estándares de calidad", realizados por "empresas punteras" —los contratos se adjudicaron a Ferrovial, FCC, OHLA y Azvi, la "flor y nata" de la ingeniería española, llegó a decir Puente—, y superó "todas las inspecciones técnicas exigidas por la normativa vigente".

Así, se examinaron las 114 soldaduras del tramo con controles visuales, utilización de líquidos penetrantes, pruebas geométricas e inspección por ultrasonidos. El 8 de septiembre y el 13 de octubre de 2025 se hicieron auscultaciones geométricas, se llevaron a cabo cinco auscultaciones dinámicas entre junio y noviembre, se acometieron auscultaciones por ultrasonidos y también, el 7 de enero de 2026, una inspección técnica del desvío, además de 13 operaciones de bateo, la última el 6 de noviembre. Se detectaron cuatro incidencias en el tramo, "ninguna de ellas" relacionada, insistió, con el estado de la vía, y todas resueltas "conforme al procedimiento estándar".

En suma, la vía "cumplía rigurosamente con los protocolos de control". Pero ahí advirtió que pudo haberse colado un fallo: "Es probable que una de las lecciones que acabemos extrayendo es que esos protocolos no son infalibles", y por tanto puede que esos estándares de calidad deban ser "ampliados y mejorados". Y si eso es así, el Gobierno, prometió, "será el primero en reforzarlos siguiendo las indicaciones de los expertos" para "evitar que un episodio similar vuelva a suceder". Sánchez remarcó que es capital "no desinformar ni generar miedo" a la población diciéndole que el sistema ferroviario es "decadente o inseguro", porque "no es cierto". "No es perfecto", concedió, "tiene carencias significativas, especialmente en algunos territorios, hay trabajo por hacer y mucho que mejorar".

Sánchez hizo hincapié en que el español es uno de los "mejores" sistemas ferroviarios del mundo. Su red es de 15.700 kilómetros, la quinta más extensa del continente europeo, y de ellos 4.500 son de alta velocidad, lo que hace de España el segundo país del mundo en kilómetros de vía rápida, solo por detrás de China. En 2025, fue el sistema "más fiable de la UE y el quinto más puntual, y lo fue con uno de los precios más competitivos". En España, ilustró, usan el tren cada semana 12 millones de personas, y lo hace "en condiciones de seguridad, buenas frecuencias y un precio más bajo que sus vecinos europeos". Dio un ejemplo: el trayecto entre Londres y Edimburgo cuesta más de 100 euros y se tarda cuatro horas, mientras que viajar desde Madrid Barcelona, un trayecto algo más largo, cuesta menos tiempo y dinero.

El sistema, además, es "seguro", defendió. Puso un ejemplo de la complejidad del manejo de una red tan extensa: si se pusieran todas las vías en línea recta, se podría cubrir desde el Polo Norte al Polo Sur, y en un trazado tan amplio se producen incidencias, animales que se cruzan, árboles que se caen, maquinistas que enferman o borrascas que inciden en la infraestructura. Hechos que obligan a reducir a veces la velocidad, como ha ocurrido en el último mes en el tren Madrid-Barcelona, y es una "molestia", pero no se trata, dijo de "anomalías ni disfuncionalidades", sino parte del funcionamiento "normal" de un "sistema complejo y permanentemente supervisado". "El sistema detecta, actúa y corrige, y cuando hay accidentes como el de Adamuz, hay que investigar y aprender de él", "tomar medidas y actuar en consecuencia" y el Gobierno, reiteró, está "comprometido a hacerlo, a hacer que España tenga uno de los mejores sistemas ferroviarios del mundo".

Entre los "muchos bulos" que, a juicio del presidente, se han difundido en las últimas semanas, es que el Ejecutivo no invierte en el mantenimiento de la red, algo que es una "mentira colosal", porque desde 2018 se ha "multiplicado por tres", al pasar de 1.700 a 5.000 millones en 2025. La inversión en la adquisición de nuevos trenes también se ha multiplicado "por diez", de 150 millones de media anual a 1.500 millones, mientras que el gasto en mantenimiento por kilómetro de vía ha pasado de los 46.000 euros del Gobierno de Mariano Rajoy a más de 71.000 euros. La media de accidentes ferroviarios graves, señaló, se ha reducido un 11% respecto al periodo 2012-2018 pese a que el número de pasajeros "ha aumentado un 15%". Sin embargo, Sánchez, como ya avanzó Puente, también cree "lícito" preguntarse si el nivel actual de inversión en mantenimiento es "suficiente", un debate que cree "oportuno" y "necesario" tener. El presidente celebró, en ese sentido, el acuerdo alcanzado entre Transportes y los principales sindicatos ferroviarios que acabó con la huelga el pasado lunes y que supone incrementar en 1.800 millones la inversión en mantenimiento y reforzar las plantillas de Renfe y Adif con 3.600 incorporaciones.

Y si, cuando concluyan sus investigaciones, los expertos de la CIAF recomiendan "hacer más", sostuvo Sánchez, el Gobierno "lo hará". "La ciudadanía puede estar segura de ello". Y lo hará también, rubricó "por las víctimas de la tragedia" y porque el Ejecutivo sigue confiando en el tren, porque "cohesiona territorios", "mitiga el cambio climático" y "reduce las barreras sociales" y porque quiere que España continúe teniendo "uno de los mejores sistemas ferroviarios del mundo". "Que no quepa duda que implementaremos todas las recomendaciones que puedan derivarse de la investigación de la CIAF para hacer nuestras vías aún más seguras —remachó—. Reforzaremos, como estamos haciendo, los recursos financieros, humanos y técnicos dedicados al ferrocarril con el objetivo de mejorar siempre su eficiencia, también la seguridad y dar a los usuarios lo que merecen y demandan, que es calidad, velocidad y puntualidad en la gestión del servicio".