El Ejército de Tierra está llevando a cabo en Viator la tercera edición de su Campaña de Experimentación Táctica (TEC 3), un laboratorio de campo que busca avanzar hacia la innovación tecnológica militar. Bajo el sol de Almería, entre el 7 y el 17 de abril, la Legión entró en el epicentro de una transformación radical enfocada en los nuevos tipos de drones que son cada vez más eficientes en el frente ucraniano. Se trata de la respuesta española a las novedades tecnológicas que están dejando obsoletos a los manuales militares del siglo XX.
La "estrategia ucraniana" en Almería
El alto mando ha sido pragmático: si en el Donbás drones comerciales y municiones merodeadoras han conseguido frenar al ejército ruso, España debe ser capaz de hacer lo mismo. En declaraciones recogidas por Europa Press, el coronel Alberto Quero, jefe del Centro de Fuerza Futura, reconoce abiertamente que se están probando las técnicas que se ven en Ucrania para "adaptar al Ejército de Tierra a la nueva forma de combate".
La gran novedad de estas maniobras reside en la omnipresencia de los sistemas no tripulados. Los drones kamikaze y la munición merodeadora se han convertido en las estrellas del ejercicio, siendo sistemas capaces de cargar hasta 25 kilos de explosivos y están diseñados para lanzarse contra objetivos específicos. De esta manera, se busca lanzar ataques de precisión, como los que han diezmado columnas de blindados rusos.
Además, se intenta imitar el modelo de los famosos UGV. Se trata de vehículos terrestres no tripulados que pueden cargar hasta con 400 kilos de suministros o rescatar heridos bajo fuego del enemigo, todo eso mientras cuentan con una autonomía de hasta 10 kilómetros. Son estas características las que les dan la capacidad a estos aparatos para conquistar posiciones enemigas de forma autónoma, sin la intervención física de soldados.
"Detrás de cada robot seguirá existiendo la infantería, pero lanzaremos primero los robots para preservar la vida humana", sentencia el teniente coronel Francisco Olivares.
20 kilómetros de tierra de nadie
No obstante, el ejército ha presentado como la mayor innovación táctica creada hasta la fecha la llamada franja robótica. Es en ese espacio geográfico delimitado los militares ensayan un escenario donde, simulando a los primeros 20 kilómetros de frente, no hay ni un solo ser humano. Es una zona plagada de sensores, sistemas electrónicos y robots armados que detectan y destruyen cualquier amenaza antes de que esta llegue a las líneas de infantería marcadas.
Este concepto nace directamente de la observación de los conflictos actuales, donde la saturación de drones en el espacio aéreo hace que cualquier movimiento humano sea detectado y atacado en cuestión de segundos.
Soberanía nacional para un cambio de era
A diferencia de otros países, España ha apostado por involucrar a una treintena de empresas nacionales (Indra, Escribano, Instalaza, GMV, entre otras) para que los drones y robots tengan la firma española. La meta es la siguiente: pasar de la Fuerza Posible en 2026 a la Fuerza de Ventaja en 2035, un estado en el que la Inteligencia Artificial sea capaz de procesar el caos informativo de la guerra y digerirlo para que el mando pueda decidir en milisegundos qué acciones tomar.
Mientras tanto, en Viator, la Legión sigue puliendo la plantilla de lo que será el Ejército del futuro: uno que, habiendo tomado buena nota de lo que ocurre en las posiciones ucranianas, sabe que en las guerras del mañana, el que no tiene un dron, no tiene una oportunidad.
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