Es un partido centenario que acumula casi cinco décadas gobernando Euskadi. El desgaste no es solo de gobierno, sino también generacional. En Sabin Etxea lo saben. Por eso, la formación nacionalista ha acelerado su proceso de rejuvenecimiento, sabedora de que la amenaza de EH Bildu, con mucha mayor penetración entre los jóvenes, está cada vez más cerca.
A menos de un año de las elecciones municipales y forales, el PNV ha comenzado a adentrarse en la generación millennial tras apenas haber dado paso a la anterior, la generación X. En algunas instituciones relevantes del País Vasco, los candidatos con menos de 40 años han adelantado a la generación anterior que esperaba su oportunidad.
Es el caso de Bilbao y San Sebastián, donde los millennials han subido a los puestos de cabeza por delante de los X. El PNV ha optado por el que es, hasta ahora, el candidato más joven del partido que optará a ocupar la alcaldía de la capital vizcaína.
De los 'boomer' a los 'millennials'
Mikel Hidalgo tiene prácticamente la mitad de la edad de quien hoy ocupa el sillón de la alcaldía de la ciudad, Juan María Aburto. Hidalgo pertenece, a sus 33 años, a la franja baja de los millennials, frente a los 65 años de Aburto, representante de la generación boomer. Un salto generacional que también contrasta con la edad de gran parte del equipo que durante estos años ha gobernado el consistorio bilbaíno.
En San Sebastián el relevo también abre la puerta a una nueva generación millennial. El relevo del hasta hace poco alcalde, Eneko Goia (54 años), lo ha tomado un joven candidato: Jon Insausti, 17 años más joven. Sus 37 años lo convierten en un joven aspirante a ocupar la alcaldía de la capital guipuzcoana.
Pero antes, el partido ya había iniciado el relevo forzado de Iñigo Urkullu para rejuvenecer el Gobierno vasco. La elección de Imanol Pradales (51 años) supuso un salto generacional que antes se había producido en diputaciones y no pocos municipios vascos, como Getxo, con un nuevo aspirante, Irkus Ansotegi, de 47 años.
Pugna con Bildu por el voto joven
La transformación supone dejar atrás un periodo de líderes del PNV que pertenecían a la generación boomer y que durante muchos años dirigieron el partido y las instituciones. Un grupo de dirigentes que ascendió en la formación desde tiempos de la Transición y cuyos máximos representantes -Urkullu, Andoni Ortuzar, Joseba Aurrekoetxea...- ya han abandonado la primera línea de la política vasca. Aitor Esteban es el último de los representantes más significados de esa generación que a su vez relevó a la que encabezó en su momento Xabier Arzalluz o Carlos Garaikoetxea.
De esta manera, el PNV intenta renovar su imagen y 'cantera' en un intento por frenar el impulso de la izquierda abertzale, que en las últimas citas electorales ha mostrado un empuje mayor. La penetración de EH Bildu entre los votantes jóvenes siempre ha sido superior. El PNV cuenta con un perfil de simpatizantes de mayor edad, más tradicional, y que en muchos casos ha optado por la abstención en los últimos años. Junto a ello, en la pugna por el voto, en Euskadi los sondeos comienzan a detectar un movimiento del voto conservador hacia opciones como el PP o Vox.
El intento por atraer el voto joven que muestra Sabin Etxea con la elección de sus nuevos candidatos busca contrarrestar una tendencia que, entre los electores de menor edad, sitúa a Bildu con mucha mayor fuerza. Se estima que entre los votantes de entre 18 y 29 años, la izquierda abertzale logra un apoyo de entre el 30% y el 35%, frente al 13% o 17% del PNV.
Victoria en Bizkaia, derrota en Gipuzkoa
El reciente Sociómetro publicado por el Gobierno vasco mostraba que, a un año de las elecciones forales en Euskadi, el pulso entre el PNV y EH Bildu por el liderazgo político continúa muy reñido. La formación jeltzale se recupera levemente tras la pérdida de votos en los comicios forales de 2023 y mejora sus resultados en Gipuzkoa y Álava, pero pierde apoyos en Bizkaia. En el caso de la coalición que lidera Arnaldo Otegi, EH Bildu gana terreno al PNV en Bizkaia y se refuerza en Gipuzkoa, no así en Álava.
El PNV se impondría con holgura en Bizkaia y lo haría por un menor margen en Álava. En cambio, Gipuzkoa seguiría siendo para EH Bildu, a mayor distancia del PNV que en las elecciones de 2023. Con estas proyecciones, la reedición de los gobiernos de coalición entre PNV y PSE para las diputaciones forales podría volverse a alcanzar.
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