El Gobierno no apunta ni apuntará a Marruecos de la irrupción de más de 70.000 inmigrantes en Ceuta los pasados 30 y 31 de julio. Era la tesis sostenida hasta ahora y la que recalcó este lunes el propio presidente, Pedro Sánchez. El Ejecutivo sigue "investigando" qué ocurrió, pero achaca el salto masivo a la desigualdad estructural a los dos lados de la frontera, a los "bulos" propagados por redes sociales y aventados, dice, por Rusia, Israel y la internacional ultraderechista, y por las "redes criminales" que provocaron esa avalancha. El Centro Nacional de Inteligencia (CNI), en el ojo del huracán por las contradicciones patentes entre los ministros del Interior y de Defensa, "compartió" información en los días previos, pero no alertó de la "magnitud" de la crisis. Y el rey Felipe VI visitará la ciudad autónoma por primera vez, y "se hará" ese viaje "cuando se den las condiciones para ello".
El presidente salió este lunes por fin de su silencio, después de un mes, en una entrevista en la SER, en el arranque de temporada del Hoy por hoy con el periodista Aimar Bretos. Porque tras denunciar la "violación de la integridad territorial" en Ceuta el pasado 31 de julio no reapareció, marchó de vacaciones a la residencia de La Mareta (Lanzarote) y solo regresó para el Consejo de Ministros del pasado 25 de agosto, cuando el Gobierno aprobó el mando único para gestionar la crisis, una figura que asumió Ángel Víctor Torres y que pidió el presidente de la ciudad autónoma, el popular Juan Jesús Vivas, desde el primer día y a la que Sánchez solo accedió cuando era evidente que la crisis estaba desbordada.
(Noticia en ampliación)
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