Ciencia y Tecnología

Los meteorólogos prevén un otoño cálido que puede traer lluvias torrenciales

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El equinoccio de otoño, momento en que se cambiará de estación, tendrá lugar hoy martes 22 de septiembre a las 15:31 hora peninsular. En ese momento, el Sol cruzará el ecuador celeste de la Tierra, logrando que los rayos incidan de la misma manera en el hemisferio norte y en el sur, por lo que el día tiene aproximadamente la misma duración que la noche en todos los lugares del planeta.

A pesar de que no se puede saber cuál va a ser la temperatura exacta para los próximos tres meses, la meteoróloga de eltiempo.es Mar Gómez ha informado a El Independiente que «se prevé que las temperaturas puedan situarse por encima de la media del otoño en la mayor parte del país (tomando como período de referencia 1981-2010)». De hecho, Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), ha anunciado que se estima que la temperatura media del próximo otoño esté 0,6 grados por encima de lo normal, y ha recordado que este verano ha estado 0,9 grados.

«Como mínimo va a ser 0,6, aunque no sabemos hasta dónde va a llegar. Podemos decir que apunta a que va a ser caluroso, pero este dato es el umbral mínimo, por lo que es probable que suba de ese valor», señala la también portavoz de AEMET Beatriz Hervella. La meteoróloga ha hecho hincapié en que las predicciones estacionales están en desarrollo y que determinar esto es «lo más difícil».

En cuanto a las precipitaciones, el patrón no está del todo claro, pero lo más probable es que se registre «algo menos de lluvia de lo normal en la mitad sur, interior y este peninsular e islas Canarias. En el resto del país, el otoño podría ser normal en cuanto a precipitaciones», explica Mar Gómez. Sin embargo, el hecho de que el otoño vaya a ser, probablemente más seco, no significa que no haya inestabilidad. Que haya períodos menos húmedos «no descarta la presencia de lluvias, sobre todo, en el área mediterránea», señala Beatriz Hervella.

Los meteorólogos dejan claro que, tanto el otoño como la primavera son estaciones con mucha variabilidad. «Siempre hablamos del escenario más probable, por lo que no se trata de una predicción determinista», cuenta Hervella. De este modo, seguramente el próximo otoño sea más cálido, pero eso no quita que pueda haber fuertes lluvias.

Lo que sí destaca Mar Gómez es que los cinco últimos otoños han sido «muy cálidos» y que, en el apartado de lluvias, en la última década ha habido hasta seis años en los que la citada estación «ha tenido un carácter seco o muy seco. Es difícil saber si se va a producir sí o sí este año, pero sí podemos decir que la tendencia es al alza en las temperaturas», recuerda.

Veranillo de San Miguel y cambio de hora

El veranillo de San Miguel es un episodio de temperaturas cálidas que suele acontecer una vez al año en torno al día del citado santo, es decir el 29 de septiembre, y se trata de una semana en la que las temperaturas son superiores a los días previos y «recuerda a épocas estivales», apunta Mar Gómez.

«Es difícil a dos semanas vista determinar esto, pero si analizamos las tendencias para la última quincena, vemos que las temperaturas podrían estar por debajo de lo normal en gran parte de la mitad centro y norte peninsular, por lo que las probabilidades de tener este episodio serán más bajas», explica la meteoróloga.

Poco menos de un mes después, tendrá lugar la madrugada del sábado 24 al domingo 25 de octubre el cambio al horario de invierno, momento en que se retrasarán los relojes una hora y a las tres de la madrugada serán las dos. «Los días serán más cortos ya que anochecerá antes y tendremos menos luz natural», informa Mar Gómez.

¿Le interesa a España cambiar la hora? La meteoróloga explica que los últimos estudios arrojan que el horario de verano no supone un ahorro energético y que puede, incluso, «provocar pérdidas». Sin embargo, esta decisión es un tema controvertido «según la región del planeta».

En el caso de España, cada vez resulta más caro que no interesa cambiar la hora durante el año, puesto que, además, «no nos encontramos en nuestro uso horario, sino en el de Berlín, una decisión adoptada por Franco para tener la misma hora que otros países europeos».

El frío polar irrumpirá a final de semana

El arranque del otoño astronómico traerá una masa de aire frío bajo el brazo que obligará a sacar los abrigos en gran parte del país. Paradójicamente, el primer responsable será el anticiclón de las Azores que, si bien en las últimas jornadas ha estado más débil y retirado al oeste de lo habitual, entre el miércoles y el jueves cogerá fuerza e iniciará el cambio de tiempo, informa Juan José Villena, experto de Meteored.

También intervendrá una borrasca atlántica que recorrerá casi 3.000 kilómetros en 48 horas, en pleno proceso de ciclogénesis. La profundización de esta última coincidirá con el auge del anticiclón y entre los dos se abrirá un pasillo al viento de componente noroeste, cuyo origen estará entre Groenlandia e Islandia. El jueves empezará a notarse en el noroeste peninsular y el viernes irrumpirá en el resto de la Península, a excepción de Canarias.

Este viernes, gran parte de la mitad septentrional de la Península Ibérica no superará los 20 ºC. De hecho, las ciudades de Oviedo, León, Valladolid y Ávila no pasarán de los 15 ºC. El ambiente será mucho más apacible de Madrid hacia el sur, al igual que en el litoral Mediterráneo y Baleares. En ciudades como Castellón, Valencia, Alicante y Murcia los termómetros rozarán los 30 ºC, aunque a partir del sábado las temperaturas de otoño se harán notar también en esas áreas.

Hasta el jueves el cielo presentará bastante nubosidad en la mitad norte de la Península y en Baleares, donde se registrarán chubascos con distribución irregular, algunos tormentosos. Después, el aire polar concentrará mucha nubosidad en la vertiente Cantábrica, Pirineos y a ratos en el Sistema Ibérico y Baleares, donde se producirán precipitaciones entre el jueves y la madrugada del domingo. El descenso de temperaturas ocasionará que la cota de nieve baje hasta los 1500 metros, tiñendo de blanco las cordilleras más septentrionales.

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