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Parque Nacional de los Picos de Europa. EFE

Medio Ambiente

Los Picos de Europa, en el punto de mira: “Allí todo el mundo hace lo que le da la gana”

El pasado lunes 22 de octubre el Parque Nacional de los Picos de Europa cumplió su primer centenario, una celebración que llega en un momento en que la gestión y los recursos destinados al mismo están en duda. La siniestralidad comienza a preocupar y a poner en entredicho las medidas de seguridad o si se invierte lo suficiente en su mantenimiento, así como su capacidad para recibir a ingentes cantidades de turistas. Recordemos que, solo en 2017, los Picos de Europa recibieron más de dos millones de visitantes, lo que lo convierten en el Parque Nacional más visitado de la Península.

La Federación de Montaña del Principado advierte que, en lo que llevamos de año, han fallecido siete personas en los Picos al tiempo que se multiplican el número de accidentes, especialmente en verano, con intervenciones y rescates casi diarios por caídas, heridas o fracturas.

Alfredo -nombre ficticio- un vecino cántabro cercano al Parque asegura a El Independiente que “falta personal de seguridad” y asegura que hay zonas en las que “no hay nadie vigilando” porque “casi todos han sido transferidos a la plantilla de guías”, lo que necesariamente “repercute en el número de accidentes” al tiempo que “permite que se vulnere la normativa continuamente”.

En este sentido, la carestía de vigilantes de seguridad no solo conlleva engrosar la lista de accidentes en el Parque Nacional, sino también a que “todo el mundo haga lo que quiere”. Así, este vecino denuncia la alarmante situación de un ecosistema protegido “completamente abandonado” en el que se autorizan cacerías, algo que “no se permite en ningún otro Parque Nacional del mundo”; los ganaderos “hacen lo que les da la gana” sin que nadie les regule; los turistas, “incluyendo coches, motos y quads” circulan por donde les place; y la actividad científica está “completamente abandonada”.

Desde Ecologistas en Acción protestan sobre todo desde dos frentes. El primero de ellos es el turismo intensivo y las actividades deportivas “sin control” que provocan “importantes impactos ambientales en el parque”. Así, “zonas muy sensibles como la Ruta del Cares, los Lagos de Covadonga o el Teleférico de Fuente Dé concentran una gran cantidad de visitantes” y, sin embargo, no existen estudios que midan las capacidad de turistas que pueden albergar estas zonas, sino que llegan sin control. Esto provoca “problemas de contaminación por vehículos, ruido y residuos antes inexistentes”. Por ejemplo, la organización denuncia que este año se está barajando la posibilidad de aumentar las plazas de aparcamiento o ampliar la red eléctrica convencional para aumentar las masas de visitantes.

Tampoco se han realizado los estudios acerca de la proliferación de eventos deportivos, cuyo permiso se solicita a los directores del parque, que lo autorizan “con escasas limitaciones”. En el caso cántabro, asegura Alfredo, “el clientelismo arrasa” y los gestores buscan “el beneficio económico” por encima de la propia conservación del parque.

Especialmente preocupante es la frecuente autorización de “todo tipo de acciones de caza de lobos injustificadamente”. Los Picos de Europa es el único Parque Nacional español que cuenta con una población viable de lobos ibéricos, un factor para el que, lejos de dedicar recursos para su conservación, lo que están asegurando desde las autoridades es su “desaparición” con actividades “clandestinas” por ocultarse de forma premeditada a la opinión pública. Por ejemplo, desde Ecologistas en Acción denuncian que entre el 9 y el 13 de julio, se realizaron cacerías en la zona de Fuente Dé, “con riesgo para la seguridad de las personas por desarrollarse en una de las rutas turísticas más populares del parque”, que fue autorizada por la Dirección General de Medio Natural del Gobierno de Cantabria pero, aseguran, sin que lo conociese el personal del Parque y ni tan si quiera su director.

En los Picos de Europa se autorizan cacerías, algo prohibido en cualquier Parque Nacional del mundo, sin que nadie asuma la responsabilidad”

En estas cacerías, bajo la excusa de controles poblaciones se realizan cacerías en batida, con alto despliegue de vehículos en zonas protegidas y utilizando armas de fuego, una acción que “contradice la normativa europea, perjudicando a la biodiversidad”, asegura el Portavoz del Área de Gestión y Naturaleza de Madrid, Theo Oberhuber. Los ecologistas denuncian incluso la todavía existente caza furtiva en el interior del Parque, y ponen de ejemplo la reciente muerte de uno de los últimos ejemplares de un quebrantahuesos liberado por el uso de una sustancia prohibida.

En el homenaje que celebraron las Cortes en los Lagos de Covadonga por el centenario se pusieron de relieve algunas de las deficiencias del parque, aunque se obviaron otras. En concreto, el alcalde de Cangas de Onís, José Manuel González Castro, se mostró especialmente crítico por la falta de recursos (económicos) recibidos para mejorar la gestión del parque, al tiempo que exigía más medidas para hacer compatible el mantenimiento de las visitas con la conservación de actividades relacionadas con la ganadería o el pastoreo.

Durante el acto, diputados asturianos y foristas denunciaron las políticas basadas en el “clientelismo” que provocan masificaciones en algunos puntos y abandono en otros, por lo que exigen un cambio “de 180 grados” en el modelo de gestión de los Picos.

El problema de las autonomías

El consejero de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente, Fernando Lastra, apostó en su última visita a los Picos de Europa con motivo de la celebración del centenario por un modelo de “distrito federal” en que el Estado asuma la responsabilidad en la gestión de los Picos, una responsabilidad actualmente dividida en tres comunidades autónomas: Asturias, Castilla y León y Cantabria. El debate ha de pasar por las Cortes Generales, que son “quienes deciden si una parte del territorio es declarado de responsabilidad de conservación del propio Estado”.

“Es inaudito e incomprensible que un Parque Nacional lo regulen las Comunidades, que deberían quedar en un segundo plano” se queja Alfredo, quien ve en la división de responsabilidades el origen de los problemas ya que “cada comunidad hace lo que le da la gana”. Sin ir más lejos, denuncia, “Castilla y León ya ha intentado abrir una estación de esquí en su lado, en el Puerto de San Glorio”, todo ello a falta de la realización de los estudios y la planificación pertinentes.

Desde Ecologistas en Acción corroboran esta versión y alertan de que con el primer centenario de los Picos de Europa se está viviendo un retroceso en el proceso de conservación, tanto del ecosistema como de las especies animales que lo habitan. La falta de “un modelo de gestión común” origina situaciones “rocambolescas” como que durante muchos años no se permitiese el uso de vehículos 4×4 por ciertas pistas forestales, en zonas de alto valor natural y ahora sí esté permitido. Los tres directores que lo dirigen -uno por cada comunidad autónoma- no han realizado “un diagnóstico del estado de conservación, ni zonificación ni regulación alguna, y la ciudadanía no tiene conocimiento de aquellas actividades que son autorizables en el interior del parque”, aseguran.

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