El sistema de incentivos al ciudadano para el reciclaje de aparatos eléctricos y electrónicos ha provocado una mejora tanto en la cantidad como en la calidad de recogida, según los resultados del primer semestre de la experiencia piloto puesta en marcha por Recyclia en Getxo (Vizcaya).

Según ha informado la entidad, que agrupas las fundaciones Ecopilas, Ecofimática, Ecoasimelec y Ecolum que se dedican a recogida selectiva y reciclar aparatos eléctricos y electrónicos en desuso y pilas, apenas el 0,62 por ciento de los residuos depositados en los contenedores no se correspondía con un aparato eléctrico.

La prueba piloto forma parte del proyecto Europeo ‘Circ4Life’, un proyecto europeo en el que participan ocho países para estudiar la viabilidad de nuevos modelos de negocio basados en la Economía Circular y, en este caso para hallar fórmulas para incrementar la recogida de estos pequeños aparatos en contenedores inteligentes.

Así, la primera conclusión, según Recyclia, es que recompensar al ciudadano — en este caso con descuentos en la próxima compra de RAEE o con donativos a un proyecto de reforestación– favorece su reutilización y contrarresta el ‘efecto tesoro’, como se conoce a la tendencia a acumularlos en el hogar.

De los aparatos retirados en los contenedores de Getxo, el 4,3 por ciento eran reutilizables, lo que supone un porcentaje superior al registrado a través del sistema de recogida tradicional.

Por tipología, el 43,5 del total de aparatos depositados eran dispositivos de electrónica de consumo, fundamentalmente, mandos a distancia, cargadores, cableado, auriculares, ratones, etcétera.

A estos le siguen un 35,4 por ciento, que eran teléfonos móviles y el 9,3 por ciento, ordenadores portátiles y tabletas. El resto son juguetes eléctricos, equipos de audio y video y otro tipo de dispositivos de uso doméstico.

Para Recyclia, la eficacia de recompensar con mayores incentivos a los usuarios que depositan aparatos en mejores condiciones y son aptos para su reutilización tras su acondicionamiento, frente a aquellos dispositivos averiados y que, por tanto, son destinados a plantas de reciclaje.

Asimismo, valora que la campaña de comunicación realizada en el municipio y en concreto en los centros educativos, ha dado como resultado un bajo índice de residuos impropios, aquellos que el usuario deposita en contenedores equivocados por desconocimiento o desinterés.

El consejero delegado de Recyclia, José Pérez, considera que estos resultados demuestran que el hecho de recibir una «recompensa» anima al ciudadano a desprenderse de ese aparato que sustituyó en su día para disponer de nuevas prestaciones y no por avería, pero que no se decide a desechar porque aún le atribuye valor y utilidad.

En esta prueba piloto que comenzó en noviembre y que terminará el próximo mes de septiembre Recyclia, junto con la empresa de gestión de residuos Indumental Recycling, en colaboración con el Ayuntamiento de Getxo instalaron dos contenedores inteligentes que irán cambiando de localización.

Para utilizarlo el usuario tiene que descargarse una aplicación móvil para identificarse e indicar si el aparato que se dispone a depositar funciona o no. A continuación, el contenedor imprime esta información en una etiqueta que debe pegarse en la caja del dispositivo. El proceso finaliza con la entrega del residuo a través de la puerta de vertido.

Posteriormente, una vez gestionado el residuo en la planta de Indumental Recycling el usuario recibirá los ‘eco-créditos’ que son calculados en base a factores como el estado del aparato. Esos beneficios se podrán canjear por descuentos para la compra de nuevos aparatos electrónicos o ser donados a un proyecto de reforestación.

El proyecto CIRC4Life está financiado por el programa Horizonte 2020 y coordinado por la Universidad de Nottingham. Recyclia es el único sistema colectivo español que participa en la iniciativa de la que en total forman parte 17 entidades de ocho países de la UE.