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Sánchez busca el abrazo de Biden

El encuentro del presidente de EEUU y el jefe del gobierno español, en Bruselas, despierta expectación tras la crisis con Rabat

Montaje de Joe Biden y Pedro Sánchez

Carmen Vivas

«All changed. Changed utterly. A terrible beauty is born» (Todo cambió. Cambió del todo. Nació una terrible belleza). El actual presidente de Estados Unidos, Joe Biden, arrancó su gira europea con esta cita del poeta irlandés William Butler Yeats. Esta cita da idea del giro de 180 grados que ha dado la Administración de Estados Unidos. En una de las etapas de su primer viaje al exterior, tendrá lugar este lunes 14 de junio en Bruselas el encuentro entre Joe Biden y el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez.

De los primeros días de Joe Biden en Cornualles, donde ha tenido lugar el G-7 en el que ha ejercido de anfitrión el primer ministro británico, Boris Johnson, a Pedro Sánchez se le ha debido quedar grabada una imagen. En un paseo por la playa de Carbis Bay, el presidente francés, Emmanuel Macron, enlaza con su brazo la espalda de Biden y el estadounidense le responde con el mismo gesto de cordialidad.

Ese abrazo con Biden, respetuoso de las distancias que impone el coronavirus, sería el culmen de los esfuerzos del equipo de Iván Redondo, el jefe de gabinete de Sánchez, que se ha coordinado con su contraparte estadounidense Ron Klain. España ha propuesto organizar la próxima cumbre de la OTAN en Madrid en 2022, cuando se cumplirán 40 años de su ingreso en la Alianza.

Esta cumbre atlántica de la próxima semana parece el momento más pertinente para exponer este plan personalmente a Biden y conversar sobre asuntos cruciales como las relaciones con América Latina, la política comercial y los recientes encontronazos con Marruecos, firme aliado de Washington.

Desde que Biden asumió la Presidencia de Estados Unidos, el pasado 20 de enero, no se ha dado un contacto directo con el jefe del gobierno español. Desde Moncloa se insistía en que se debía a que no hay problemas en la relación con España que impriman urgencia a esa llamada telefónica. Biden sí había hablado con tres mandatarios de la UE: la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente francés, Emmanuel Macron, y con el primer ministro irlandés, Micheál Martin, antes de su gira europea.

«Es un éxito diplomático que se vean. Hay que ver cuánto dura la reunión. Estoy convencido de que tratarán sobre Marruecos y del tema de los aranceles. Sánchez buscará el apoyo de Biden para que España sea la sede de la cumbre de la OTAN. Algo han conseguido si hay encuentro aunque sea breve. Pero el hecho de que no hayan hablado hasta ahora, cuando con los amigos siempre se muestra cortesía, demuestra que no somos los very best friends«, señala José Antonio Gurpegui, catedrático de Estudios Norteamericanos en la Universidad de Alcalá de Henares y miembro del Consejo Académico del Instituto Franklin.

Por ello, este encuentro en Bruselas, donde coincidirán en la cumbre de la OTAN, reviste un especial carácter simbólico. Ha sido precedido por una conversación telefónica este viernes 11 de junio entre el secretario de Estado, Antony Blinken, y la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya. Tanto Blinken como Laya se hicieron eco en Twitter de esta conversación. Laya concreta que hablaron de Oriente Próximo, el Mediterráneo y América Latina.

Blinken «enfatizó el compromiso de EEUU en migración para que se conduzca por canales regulares en una manera segura, ordenada y humana». A su vez el secretario de Estado «reiteró el apoyo de EEUU a la OTAN y nuestro compromiso en trabajar juntos en retos compartidos, incluido Oriente Próximo, Venezuela y Nicaragua», según la referencia a esta conversación del portavoz en el Departamento de Estado.

No era la primera vez para Blinken y Laya, que ya tuvieron ocasión de charlar por videoconferencia el pasado 16 de febrero. Más recientemente, el 14 de mayo, la ministra de Defensa, Margarita Robles, se entrevistó con el titular de Defensa, Lloyd J. Austin. También la ministra de Medio Ambiente, Teresa Rivera, ha tenido ocasión de conversar por teleconferencia con el enviado especial de la Administración Biden para el Clima, el ex jefe de la diplomacia de EEUU John Kerry.

Está previsto que viaje a España este mes el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, de origen cubano. Será la primera visita a nuestro país de un miembro de la Administración de Joe Biden. Hará este viaje a Madrid en el marco de una gira europea que también le llevará a Portugal.

El encuentro de Biden y Sánchez es una buena noticia pero será algo pequeño. El gobierno ya tiene una fluida comunicación con la Administración Biden»

carlota garcía encina, elcano

«Al encuentro de Biden y Sánchez le daría la importancia justa. Es una buena noticia, pero será un encuentro pequeño. El gobierno ya tiene una comunicación fluida con la Administración Biden: en Exteriores, Defensa, Interior… Esta Administración está haciendo de manera más lenta las llamadas y las hace en función de los acontecimientos», señala Carlota García Encina, investigadora principal en el Real Instituto Elcano y autora del informe España y EEUU: de Trump a Biden.

El factor Marruecos

En este momento la relación de España con Estados Unidos pasa por el contencioso con Marruecos. El reino alauí está envalentonado desde que Donald Trump reconoció en los estertores de su mandato la soberanía marroquí sobre el Sáhara. Era una forma de compensar a Rabat por entablar relaciones diplomáticas con Israel. La medida desbarataba el tablero del norte de África.

Marruecos ha esperado a ver si la Administración Biden mantenía la política de Trump sobre el Sáhara. Como tiene otras prioridades, el statu quo se ha mantenido y entonces Marruecos ha aprovechado para lanzar un órdago a España. La excusa fue la acogida por razones humanitarias del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en un hospital de Logroño. Marruecos planteó la cuestión como un casus belli. Resulta llamativo el estruendo cuando Marruecos reconoce al presidente de la República Saharaui al aceptar las condiciones de membresía en la Unión Africana.

Marruecos permitió la salida de miles de inmigrantes a Ceuta para presionar a España. Al encontrarse con la crítica de la Unión Europea, Rabat ha optado por el pataleo y por recriminar a Bruselas que es una cuestión solo con España. Pero Ceuta y Melilla son territorios españoles, y por tanto de la UE. Marruecos ha retirado a su embajadora, Karima Benyaich.

Con respecto a Marruecos, fue significativo que las maniobras militares en las que participaba EEUU, inicialmente previstas en el Sáhara, cambiaran de ubicación. Además, el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, ha dicho esta semana a La Vanguardia que hay algunas diferencias importantes y muy profundas entre la anterior administración y lo que hemos hecho nostros en la región.

«Respecto al Sáhara Occidental, es un tema que estamos discuetiendo directamente con nuestros interlocutores en Marruecos, España y la región», dijo Price en un briefing. Reconoció a su vez que están llevándose a cabo «consultas privadas entre las partes sobre cómo frenar la violencia y llegar a una solución duradera». Es significativa la alusión al problema migratorio en la conversación entre Blinken y Laya. Desde ese punto de vista podrá abordarse el problema reciente con Marruecos.

Estados Unidos siempre ha mantenido una relación muy buena con Marruecos, que fue el primer país en reconocer su independencia»

josé antonio gurpegui, i. franklin

«Estados Unidos siempre ha mantenido una relación muy buena con Marruecos, que fue el primer país en reconocer su independencia en 1777. Uno de sus convenios de cooperación militar más antiguos es el que tiene con el reino alauí. Es un aliado de primer orden. En la crisis de Perejil la intervención de EEUU fue determinante. En cuanto EEUU reconoció que el territorio era español, los marroquíes se retiraron. Ahora no se va a decantar por ningún lado claramente. No ha ratificado la soberanía marroquí del Sáhara. Busca una solución en la que intervengan Marruecos, Argelia, España y los saharauis», apunta José Antonio Gurpegui.

Pero la cuestión del Sáhara no era el fin en sí mismo en el movimiento que hizo Trump y por ello tampoco ha habido cambios de momento. «Esto les pilla muy lejos. Están centrados en el Covid, China y el cambio climático. Marruecos y España son aliados de Estados Unidos. No es un juego de suma cero. Por el hecho de que sea aliado Marruecos, España no lo es menos. Pero España ha de buscar una postura o alternativas a esta cuestión y o dejarlo a expensas del reconocimiento o no de EEUU», afirma García Encina.

Bases y contraterrorismo

La investigadora subraya cómo no hay nada confirmado sobre la posibilidad de establecer una base en Marruecos, lo que podría amenazar que se mantuvieran las españolas. «Las capacidades de Rota no las tendría una base en Marruecos y tampoco Marruecos tiene el estatus jurídico de España. No hay nada oficial ni por parte de EEUU ni de Marruecos. Pero España ha de defender sus intereses en Washington, hacer lobby, como lo hace Marruecos», añade García Encina. Acaba de renovarse hasta mayo de 2022 el Convenio de Defensa de 1988, sobre el uso de las bases de Morón y Rota.

«El estatus de las bases no ha cambiado: son bases españolas donde se dan facilidades a las Fuerzas Armadas estadounidenses para sus despliegues de acuerdo con el marco y los límites establecidos en el convenio. No ha cambiado nada», dijo el almirante Teodoro López Calderón, jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), sobre esta renovación.

La presencia de tropas de EEUU en Morón y Rota está regulada por el Convenio de Defensa firmado en diciembre de 1988 por los gobiernos de Felipe González y Ronald Reagan. El convenio ha sido enmendado en 2002, 2012 y 2015, ahora prorrogado hasta mayo de 2022.

En la base naval de Rota hay cuatro destructores equipados con el Sistema de Defensa de Misiles Balísticos Aegis. La base aérea de Morón es el enclave de la fuerza de acción rápida de los Marines de EEUU que protege los intereses de EEUU en África del Norte.

Tal y como destaca el último informe del Congreso de EEUU sobre las relaciones entre España y EEUU, «España y Estados Unidos cooperan de forma muy estrecha en contraterrorismo. Las autoridades españolas han desmantelado numerosas redes de reclutamiento en los últimos años, muchas de ellas basadas en Ceuta y Melilla, enclaves españoles en la costa septentrional de África».

España, lejos de ser una prioridad

Lo que ha costado este encuentro sí que indica cómo España está lejos de ser una prioridad para Estados Unidos. Y tradicionalmente la relación es más fluida con gobiernos del Partido Popular.

«Con gobiernos socialistas, salvo cuando coincidieron Felipe González y Ronald Reagan, los presidentes de EEUU no han mostrado especial interés. El momento más álgido fue con Aznar y Bush. Desde Zapatero, no ha habido una relación especial, ni siquiera con Rajoy fue fructífera. La relación comercial es pujante pero desde el punto de vista político no ha sido especialmente enfática», señala Gurpegui.

Cuando despertaba más atención España en la Casa Blanca era en los últimos años de Franco. Los servicios de inteligencia observaban con detalle los movimientos del príncipe heredero, quien luego fuera Juan Carlos I. Preocupaba cuál sería el camino que tomara la España post Franco.

Donald Trump mantuvo una relación distante con todos los dirigentes europeos, salvo con el primer ministro británico, Boris Johnson, a quien quiso llevar a su terreno. Trump era un firme defensor del Brexit, frente a Biden y Blinken, que lo consideran perjudicial para el Reino Unido y para la UE.

El último presidente de EEUU que visitó España en el cargo fue Barack Obama en julio de 2019, con Mariano Rajoy como presidente del gobierno. Obama había viajado por España como mochilero en su juventud. Michelle y sus hijas, Malia y Sasha, han estado en nuestro país de vacaciones. De hecho, su hija Malia habla español de forma fluida.

Biden fue vicepresidente durante los ocho años de la Presidencia de Obama. Estuvo en el Senado casi cuatro décadas y presidió el comité de Exteriores. Tiene una amplísima experiencia internacional, lo que es una ventaja que facilita que haya cauces para el diálogo con España y con la Unión Europea.

En busca de un camino propio

La Administración Biden cuando mira a Europa ve, sobre todo, a Alemania y a Francia. Aparte queda la relación especial con el Reino Unido, que ahora no está en su mejor momento. A Joe Biden, de origen irlandés, no le hace ninguna gracia que Boris Johnson ponga en riesgo los Acuerdos de Viernes Santo al amenazar con saltarse lo pactado con la UE sobre el Brexit.

Para ganar relevancia, España necesita una agenda propia en la relación bilateral. «Nos falta una estrategia en la relación bilateral. Siempre dicen que hay sintonía en transición energética, cambio climático, y sobre América Latina podríamos desempeñar un papel importante, ya que estamos más implicados que otros países europeos. Por ahí deberíamos relanzar la relación bilateral. Es una asignatura pendiente», dice Carlota García Encina.

Llevar la relación con Estados Unidos exclusivamente por cauces transatlánticos puede restar potencial a España»

carlota garcía encina

Según la investigadora de Elcano, «llevar la relación con Estados Unidos exclusivamente por cauces transatlánticos, como parece intuirse de la próxima estrategia de acción exterior española, puede restar potencial a España».

Revertir los aranceles ha de ser un objetivo del gobierno español. Biden, sin ser Trump, sí que se ve forzado a defender a la clase media y eso marca su política exterior. Por ejemplo, la industria del acero pide que no levante los aranceles. A España le preocupa especialmente el arancel sobre la importación de aceitunas.

La propuesta de España de celebrar la cumbre de la OTAN en nuestro país es una buena ocasión de mostrar músculo. España es una buena anfitriona. Y si bien apenas supera el 1% destinado a Defensa, cuando EEUU demanda que sea un 2% como mínimo, sí que destaca su compromiso en misiones internacionales.

El mundo, efectivamente, ha cambiado. Y Estados Unidos ha vuelto. Al multilateralismo. Y al lado de sus tradicionales aliados. Es una oportunidad para que España encuentre su sitio.

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