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Maratón electoral en el otoño europeo

El Brexit, las perspectivas de recesión, el auge ultra y la inestabilidad política amenazan a la UE

Mapa en el que se reflejan los principales procesos electorales en Europa.

Mapa en el que se reflejan los principales procesos electorales en Europa. CARMEN VIVAS

La vuelta del verano va a ser dura en Europa. De nuevo se vislumbra en el horizonte la sombra de la recesión en el otoño en el que tendría que ejecutarse la salida del Reino Unido de la Unión Europea, con o sin acuerdo, con o sin elecciones anticipadas. La inestabilidad política prende en países clave como Italia, España y el Reino Unido. A ello se une una grave crisis de liderazgo político, con una Merkel de eterna salida, y un Macron con vocación napoleónica. De nuevo la incertidumbre es la única certeza.

A su vez en septiembre y octubre se consumará el proceso de designación de comisarios en la UE, que habrán de pasar el examen del Parlamento Europeo. El hasta ahora ministro de Exteriores español, el socialista Josep Borrell, nominado como Alto Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, tendrá que someterse a esta prueba.

Habrá que ver si la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, consigue una comisión paritaria, como pretende en principio. Será justo el 1 de noviembre, cuando el Reino Unido se estrene como primer país que se ha marchado de la UE. En teoría.

Boris Johnson, primer ministro británico, insiste en que así será, aunque sea sin acuerdo. La UE rechaza volver a negociar el Acuerdo ya firmado. Y así seguiremos en un ten con ten en el que el Parlamento británico tiene mucho que decir. Es clave para evitar un Brexit abrupto.

A estos procesos políticos complejos se suman una serie de convocatorias electorales relevantes dentro de la Unión Europea, y en la cercana Rusia, donde se vota por ejemplo para elegir al alcalde de Moscú el 8 de septiembre. La oposición está echando el resto en la capital rusa y en el verano han detenido a cientos de manifestantes, que reclaman que puedan participar listas no oficialistas.

El líder opositor Andrei Navalny ha salido de la cárcel este viernes dispuesto a dar la batalla. Al presidente ruso, Vladimir Putin, estos conatos de revolución de colores le encrespan y cuando ve que no puede controlarlos, esgrime el fantasma de la injerencia externa.

Además de las citas más relevantes, también hay elecciones en Suiza el 20 de octubre, cuando la ciudadanía ha de elegir a los 200 miembros del Consejo Nacional y a los 46 miembros del Consejo de los Estados. Los Verdes y los Verdes Liberales llevan ventaja en los sondeos y la Unión Democrática de Centro perderá escaños, según los sondeos que cita www.swissinfo.ch.

Rumanos y croatas elegirán a sus presidentes a finales de año. En Rumanía lo harán en noviembre y el actual presidente, el conservador Klaus Iohannis, cuenta con una notable popularidad amparado en su batalla contra la corrupción. Los croatas eligen a su presidente en diciembre y el nuevo Parlamento en enero de 2020. Como anticiparon las europeas, los conservadores del HDZ y los socialdemócratas SDP librarán una ajustada pugna, pero entre ambos no suman el 50% de los votos.

Alemania, alerta por la ultraderecha

Pero la primera parada electoral del otoño será en Alemania. En principio, Alemania no tiene previstas elecciones legislativas hasta octubre de 2021, si bien la gran coalición pactada entre la Unión (CDU y CSU) con los socialdemócratas (SPD) cada vez es más frágil.

El SPD lleva meses con el piloto automático y no tendrá nuevo líder hasta diciembre. En junio dejó la dirección del partido Andrea Nahles después de cosechar derrota tras derrota en las elecciones regionales. El vicecanciller y ministro de Finanzas, Olaf Scholz, es candidato a la sucesión de Nahles.

A su vez, la canciller Merkel, que insiste en que terminará su mandato, parece estar preparando su relevo. Su heredera en el partido, Annegret Kramp-Karrenbauer (AKK), ha asumido la cartera de Defensa que dejó vacante Ursula von der Leyen, que inicia su mandato como presidenta de la Comisión Europea el 1 de noviembre.

AKK se fogueará así en tareas de gobierno en una de las carteras más complejas en la República Federal. Los temblores sufridos por Merkel en al menos tres ocasiones hacen temer una retirada antes de lo previsto.

En este contexto el 1 de septiembre se celebran elecciones en dos Länder del Este: Sajonia y Brandemburgo, y el 27 de octubre en Turingia. Es una población equivalente al 10% del total de la República Federal de Alemania, pero son estados donde la ultraderecha o la ultraizquierda (Turingia) son muy fuertes.

La CDU gobierna en Sajonia desde la reunificación, pero es el bastión de Alternativa para Alemania (AfD), que en esta ocasión podría ser la fuerza más votada por primera vez, según ha pronosticado una encuesta de Emnid este verano. Varias localidades sajonas figuran entre los lugares donde AfD ganó con mayor holgura en las últimas legislativas. En las elecciones legislativas de septiembre de 2017 AfD logró entrar por primera vez en el Parlamento federal con un 12,6% de los votos.

También la AfD está bien situada para arrebatar el liderazgo a los socialdemócratas en Brandemburgo. El SPD gobierna en este Land desde hace 29 años y corre el riesgo de sufrir otra derrota histórica. Treinta años después de la caída del Muro, es la ultraderecha principalmente quien más rentabiliza las persistentes diferencias de ingresos y de bienestar entre el Este y el Oeste.

Aunque fueran el partido más votado, parece difícil que gobiernen, ya que en Alemania se respeta un férreo cordón sanitario contra los ultras. De todas formas, obligará a alianzas a tres o cuatro partidos. A diez días de acudir a las urnas, los últimos sondeos publicados por Die Zeit, realizados por Infratest dimap para la ARDdan espacio a la esperanza. La CDU quedaría primera con un 30% en Sajonia, a seis puntos de la ultraderechista AfD. Pero CDU y SPD necesitarían a los Verdes para gobernar.

En Brademburgo están empatados el SPD y la ultraderecha con un 22% de apoyos cada uno. La coalición rojiroja (SPD y La Izquierda) se quedaría corta para gobernar y necesitaría más apoyos.

Turingia, donde votan el 27 de octubre, pone a prueba al único primer ministro regional de La Izquierda, Bodo Ramelow. Las encuestas apuntan a que La Izquierda será la formación más votada. AfD sería la tercera fuerza. Será interesante comprobar la fuerza de Björn Höcke, ultra en el partido ultraderechista AfD.

Austria, la sombra rusa

Los austriacos vuelven a acudir a las urnas el próximo 29 de septiembre debido a la crisis de gobierno desencadenada al revelarse cómo el vicecanciller Heinz-Christian Strache habría ofrecido favores a la supuesta sobrina de un magnate ruso. La información de Der Spiegel y Süddeutsche Zeitung llevó a la dimisión de Strache en el gobierno y como líder del ultranacionalista Partido de la Libertad de Austria (FPÖ).

El llamado escándalo Ibiza, porque fue en la isla balear donde se entrevistó Strache con la mujer rusa y fue grabado, se llevó por delante también al primer ministro, el conservador Sebastian Kurz, el más joven de Europa. Logró que el Partido Popular ganara las elecciones de octubre de 2017 y pactó con la ultraderecha para gobernar.

A pesar del escándalo en su gabinete, el Partido Popular ya ganó las elecciones europeas de mayo pasado con un 34,9% de los votos, y ahora aventaja por 15 puntos a la segunda fuerza, los socialdemócratas. La ultraderecha sufrirá un ligero retroceso, pero no muy relevante, quizá por la buena reacción de Strache al asumir toda la responsabilidad.

Brexit, terra incognita

El Reino Unido debería haber salido de la Unión Europea el pasado 29 de marzo. Pero aún está dentro, debido a los sucesivos rechazos del Parlamento británico al Acuerdo de Salida alcanzado por la ex primera ministra británica, Theresa May, y los Veintisiete en noviembre de 2018.

Pero el Parlamento británico tampoco es favorable a una salida sin acuerdo: 400 de sus 620 miembros están en contra, según la última votación. Las encuestas apuntan a que el 70% de los británicos se oponen a esta salida abrupta, que supondría que el Reino Unido adquiriría la condición de país tercero sin régimen preferencial.

Boris Johnson, que ha llegado a ser primer ministro tras ser elegido líder del Partido Conservador, se aferra a la salida el 31 de octubre «sea como sea». A Johnson le ha votado una clara mayoría de los 160.000 militantes conservadores, un 0,3% de la población. La oposición reprocha a los conservadores que vaya a llevar a cabo una decisión trascendental para el Reino Unido un gobierno que no ha sido ratificado en las urnas.

Los laboristas pretenden ganarse el favor de liberaldemócratas y conservadores disidentes para evitar el Brexit sin acuerdo tras una moción de censura. Sin embargo, el Gobierno está dispuesto a jugar con los tiempos, o a posponer la reanudación de la tarea parlamentaria, para ejecutar el Brexit «sí o sí».

Dada esta inestabilidad política, el escenario más razonable sería que los británicos volvieran a las urnas, sabiendo lo que supone apoyar un gobierno con Boris Johnson al frente. O hacerlo si es Jeremy Corbyn quien puede encabezar un gabinete. Corbyn clama por elecciones anticipadas desde hace meses.

Italia deshoja la margarita

A quienes le reprochaban estos días a Matteo Salvini su afán por acudir de nuevo a las urnas, el líder de la Liga les respondía aludiendo a los numerosos procesos electorales en ciernes en Europa, y añadía, «incluso también España puede que repita elecciones». En Italia se daba por hecho que volverían a las urnas en octubre o noviembre, después de que Salvini desencadenara una crisis con sus socios del Movimiento 5 Estrellas, alentado por las buenas perspectivas electorales de la Liga.

Esta semana el primer ministro, Giuseppe Conte, tras echar toda la culpa a Salvini del caos canicular, presentaba su renuncia ante el presidente de la República, Sergio Mattarella. Caía así el 65º gobierno italiano desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, el presidente, Sergio Mattarella, ha dado tiempo a los partidos hasta el martes para que vean si pueden formar otro gobierno. Hay dos posibilidades: o bien se alían el Movimiento 5 Estrellas, liderado por Luigi di Maio, y el Partido Democrático, de centro izquierda; o bien lo vuelven a intentar la Liga y 5 Estrellas, si bien los grillini parece que no quieren escuchar las disculpas sottovoce de Salvini.

Fuerza Italia ha rechazado cualquier pacto con el PD y 5 Estrellas. Es posible que Mattarella inste a que el primer ministro en cualquier caso sea una figura independiente.

En caso de que las diferencias, que son grandes, entre el PD y el Movimiento 5 Estrellas persistas, y tampoco se fíen los grillini de Salvini, Mattarella llamará a los italianos a votar de nuevo.

La última vez que lo hicieron fue en marzo de 2018. De ahí surgió el primer gobierno populista en un país fundador de la UE. Todo apunta a que si hubiera comicios en otoño Salvini sería primer ministro. Italia, tercera economía de la UE, estaría gobernada por un ultranacionalista euroescéptico.

Portugal, la esperanza roja

El 6 de octubre los portugueses darán su veredicto sobre la llamada geringonça, un experimento de gobierno socialista con apoyo exterior de comunistas y bloque de izquierdas, con el que sueña el socialista español Pedro Sánchez. El gobierno de la geringonça ha logrado terminar su mandato, cuando nadie daba un euro por su solvencia cuando dio sus primeros pasos en 2015.

El primer ministro socialista, António Costa, ha logrado que el paro descienda del 17% al 6%, si bien es cierto que más de medio millón de portugueses salieron al exterior como consecuencia de la crisis. Los salarios medios en Portugal son de los más bajos de la Unión Europea.

Una de las promesas electorales de Costa, ligada a la crisis demográfica que sufre el país, se llama Programa Regresar. Los socialistas ofrecen la posibilidad de reducir un 50% del IRPF durante cinco años a quienes regresen. Las familias que vuelvan con un contrato de trabajo cerrado obtendrán una ayuda de 6.500 euros, e incluso los billetes de vuelta.

Las encuestas pronostican que ganara el Partido Socialista, aunque habrá que esperar al 6 de octubre para saber si habrá de reeditar la geringonça o podrá gobernar en solitario. El PS que lidera Costa, muy admirado por Pedro Sánchez, lograría en torno al 39% de los votos, seguido por el conservador Partido Social Demócrata (PSD) con 11 puntos menos. El Bloque de Izquierdas superaría el 9% y los comunistas estarían en torno al 7%.

En las elecciones europeas del 26 de mayo los socialistas lograron un 33,33% de los apoyos, pero la participación fue bajísima, de apenas un 30%. El termómetro europeo es un buen augurio para António Costa, pese a la mala noticia de la enorme abstención.

Costa ha rentabilizado bien la alianza con las fuerzas situadas más a su izquierda y ha generado confianza en los mercados porque ha impuesto unas politicas más moderadas que lo que suelen demandar comunistas y el bloque.

Polonia, el pragmatismo se impone

El conservador Partido Ley y Justicia (PiS), que impulsaron los veteranos hermanos Kaczynski, sigue siendo el favorito de los polacos, que votan en elecciones legislativas el 13 de octubre. Según un sondeo de Ibris, publicado a mediados de agosto para Rzeczpospolita, el PiS conseguiría un 41,2% de los votos. También se impusieron claramente en las elecciones al Parlamento Europeo con un 45,38% frente a una alianza de cinco partidos llamados Coalición Europea, que se quedó siete puntos por debajo.

Ni siquiera parece haber perjudicado en exceso el escándalo que ha provocado la dimisión del presidente del Parlamento (Sejm), Marek Kuchcinski, quien viajó en aviones estatales en desplazamientos privados, según revelaron medios polacos. Prometió devolver los gastos y pidió perdón a los ciudadanos.

Al sacrificar a Kuchcinski, el Partido Ley y Justicia ha querido demostrar que no tolera la corrupción y los votantes, sobre todo el sector moderado del PiS, así lo han entendido. Los mejor situados de la oposición son Plataforma Cívica, aliada con Nowoczesna, con un 30% de apoyos, mientras el centro izquierdista Wiosna y otras dos formaciones menores tendrían un 12% de votos.

A su vez, el Gobierno está dando muestras de pragmatismo en la Unión Europea al apoyar, por ejemplo, la candidatura de la alemana Ursula von der Leyen como presidenta de la Comisión Europea.

Es cierto que la posibilidad de que sucediera a Juncker el socialdemócrata holandés Frans Timmermans era peor a ojos de los conservadores polacos. Timmermans, que será vicepresidente de la Comisión, defiende ser estricto con los países que no se atentan al respeto al Estado de derecho.

Polonia está bajo vigilancia comunitaria por los abusos cometidos con el sector judicial. El Gobierno polaco, que no ha presionado para conseguir puestos en la UE, confía en que el nuevo presupuesto de la Comisión le sea favorable a cambio de un mayor respeto a las normas básicas democráticas.

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