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Boris Johnson a Jeremy Corbyn: "Deje que la gente vote el 15 de octubre"

El tribunal de Edimburgo dictamina que el cierre temporal del Parlamento es legal, pero no se manifiesta sobre su duración

El líder laborista, Jeremy Corbyn, en el Parlamento británico, en la sesión de preguntas al primer ministro Johnson.

El líder laborista, Jeremy Corbyn, en el Parlamento británico, en la sesión de preguntas al primer ministro Johnson. EFE

La batalla parlamentaria ha arrancado en el segundo día de actividad tras el receso veraniego con la sesión de preguntas al primer ministro conservador, Boris Johnson, que aún se lame las heridas tras la derrota sufrida la víspera. Un total de 21 diputados conservadores se rebelaron contra el gobierno de Boris Johnson y unieron sus filas a los parlamentarios que apoyaron, en total 328, recuperar el control, de verdad, de la agenda parlamentaria. Votaron en contra 301. Ahora lo que quiere el primer ministro son elecciones porque ha perdido la mayoría en el Parlamento y cada vez su situación es más frágil.

«Si la moción de rendición se aprueba esta tarde, pediré que se convoquen elecciones anticipadas el 15 de octubre», ha asegurado Boris Johnson, quien ha reiterado varias veces que el Reino Unido saldrá de la Unión Europea el 31 de octubre. Ha recordado al líder laborista, Jeremy Corbyn, cómo hay miles de militantes que han demandado esta convocatoria anticipada. «Deje que la gente vote el 15 de octubre. ¿Qué teme?».

«Esta moción es una rendición. Mi plan es conseguir un acuerdo en la cumbre europea del 17 de octubre», ha declarado. Y ha añadido: «¿Qué queremos con un aplazamiento? No lo sabe la oposición». Es la primera vez que Boris Johnson, elegido por los diputados conservadores y algo más de 90.000 militantes tories, se somete a la sesión de preguntas parlamentarias.

Johnson insta al líder laborista a que deje que la población decida sobre esta «rendición». El plan de Boris Johnson es pedir que se anticipen las elecciones, si la moción para que se retrase el Brexit se apruebe. Necesita el apoyo de la oposición, porque para aprobarlo se precisan los dos tercios de los Comunes.

La cuestión ahora sobre las elecciones es que se pueden convertir en una trampa para los laboristas. En los sondeos están a diez puntos de los conservadores. Además, si se celebran antes de la salida de la UE, y Boris Johnson logra consolidar su mayoría con una campaña electoral similar a la del Brexit, basada en noticias falsas y demagogia, puede recuperar la mayoría.

Los laboristas ahora se inclinan por garantizar primero que la salida sea ordenada para lo que sería precisa una prórroga, y una vez que se evite el abismo convocar elecciones anticipadas. Corbyn lo ha escrito claramente en su cuenta de Twitter.

El líder laborista, Jeremy Corbyn, ha atacado al primer ministro británico, a quien acusa de no tener un plan alternativo al Acuerdo suscrito por Theresa May. Corbyn ha acusado al primer ministro conservador de no estar negociando nada después de seis semanas en el puesto. «Usted está desesperado, absolutamente desesperado, por cualquier tipo de cuestionamiento sobre sus planes». Y ha agregado: «No tiene usted ningún plan… Si usted hace con el país lo mismo que ha hecho con su Partido, mucha gente se dará cuenta de que no es de fiar».

 Cierre temporal legal

La mañana ha empezado con una buena noticia para Boris Johnson. Un ligero alivio. El tribunal de Edimburgo ha rechazado la demanda de declarar ilegal la suspensión temporal del Parlamento. El juez Lord Doherty señala que puede hacerlo, lo que era previsible.

Sin embargo, no se pronuncia sobre si el cierre temporal es demasiado largo o no lo es. el caso lo planteó el abogado Jolyon Maugham con un grupo multipartidario de 75 diputados y miembros de la Cámara de los Lores. La decisión se puede recurrir.

También hay una demanda pendiente en Belfast, donde se plantea si esta suspensión temporal contraviene los Acuerdos de Viernes Santo. A su vez, hay otra causa en Londres, a la que se ha sumado el ex primer ministro conservador John Major, que ha criticado claramente el paso dado por Boris Johnson al limitar la acción del Parlamento en vísperas de la fecha prevista para salir de la UE, el 31 de octubre.

Los 21 conservadores rebeldes han sido expulsados del grupo parlamentario de los tories. Es una medida disciplinaria que deja fuera de este grupo al decano de la Cámara, Kenneth Clarke, al ex ministro de Economía, Phillip Hammond, o al nieto de Winston Churchill, Nicholas Soames. La ex primera ministra Theresa May apoyó al gobierno de Boris Johnson.

La arrogancia mostrada por el brexiter Jacob Rees-Mogg atizó más el fuego de los rebeldes. Según The Guardian, al menos cuatro diputados conservadores que dudaban si apoyar o no la moción votada el martes para recuperar el control de la agenda del Brexit se inclinaron a favor al escuchar a Rees-Mogg. Su discurso fue populista en extremo, y su actitud chulesca, como se aprecia en la imagen en la que está prácticamente acostado en la bancada mientras escucha con desdén a sus colegas en los Comunes.

A los 21 parlamentarios rebeldes, expulsados del grupo conservador, hay que sumar a Phillip Lee que se pasó a la bancada liberaldemócrata en la mañana del martes. En una carta al primer ministro, Lee, con 27 años de militancia conservadora, acusó al Partido Conservador de haberse inclinado al populismo y al nacionalismo.

El referéndum sobre el Brexit se convocó porque el Partido Conservador se estaba desbaratando por la presión euroescéptica. El entonces primer ministro David Cameron creía que así contendría la sangría. Sin embargo, más de tres años después ya no solo es el Partido Conservador el que está fragmentado, también el Parlamento y el Reino Unido, donde Escocia e Irlanda del Norte cada vez se distancian más de la deriva del Brexit.

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