La política nos tiene acostumbrados a tiempos inmediatos a la hora de crear impactos y a reacciones veloces a la hora de verificar resultados de nuevas leyes o aplicación de nuevas políticas.

En enero de 2008 el mercado inmobiliario comenzó a caer y, a mediados de febrero, George Bush había puesto ya en pie una ley para amortiguar el desplome que se vivía en esos momentos.

En marzo de ese año la Reserva Federal comienza a facilitar rescates. Hay activos tóxicos, lo que implica que lo que ayer costaba 100.000 dólares, hoy no llegaba a 10 centavos. El dinero desaparecía, las empresas se descapitalizaban y los bancos perdían activos.

Para junio, la Reserva Federal había puesto ya 1.200 billones de dólares en el mercado y, con ello, facilitar líquido en los mercados de crédito para paliar los impagos.

El 15 de septiembre, Lehman Brothers declara bancarrota.

Pese a todo lo que se hizo, fue tal la cantidad de dinero que se volatilizó, que superar la crisis fue una de las tareas de mayor esfuerzo que reconoce la historia

Mientras, en nuestro país, a finales de julio, Pedro Solbes indicaba que no habría recesión ni crecimiento negativo. Poco más de una semana más tarde afirmaba que la situación era peor que la prevista.

El 11 de septiembre, el día de la caída de Lehman, declara que “si la recesión sirve para limpiar la economía, la situación no es tan grave”. Menos de dos semanas más tarde afirmaba que la crisis era "la peor desde que tengo uso de razón” para continuar con: “Nosotros nunca negamos la crisis”.

En el camino otras tantas negativas de la evidencia y, tiempo después, fue aquello de los brotes verdes. Para entonces, la credibilidad del Gobierno se había hundido. Aun así, se mantuvo, con distintos cambios, hasta finales de 2011. Solbes lo dejó en 2009, le sustituyó Elena Salgado y la propia Salgado sería la Vicepresidenta Primera desde julio hasta el final de la legislatura 5 meses más tarde.

No quiero quitarle la razón a Pedro Solbes. De hecho deseo que la tenga y que la conserve mucho tiempo. Lo digo porque yo también quiero creer que la crisis de 2008 va a ser la peor crisis que él vaya a ver y que vaya a ver yo.

Ahora, soy capitalista y liberal y sé que lo que diferencia al capitalismo del comunismo es que las crisis en el primer sistema son ocasionales y en el comunismo es sólo una y permanente.

Sin haber llegado al PIB previo a la pandemia estamos haciendo auténticos equilibrios con la deuda, alterando los datos de empleo y cambiando el cálculo del IPC

Así que veremos más. Vimos la del COVID y, de hecho, puede que estemos viendo una ahora mismo. Los célebres “países de nuestro entorno” se están armando y todos ellos, todos, han recuperado niveles productivos previos a la pandemia.

Aquí, sin haber llegado a ese PIB aún, estamos haciendo auténticos equilibrios con la deuda (con el centro de gravedad tan separado del suelo, que la bofetada apunta a ser espectacular), alterando los datos de empleo (y, aun así, somos los últimos por la cola de la UE) y cambiando el cálculo del IPC (… lo que no evita que la cesta de la compra esté desatada).

El Gobierno de Pedro Sánchez se empeña en no hablar de ello y, de comentar algo, responder de manera informal y agarrando cualquier cable para justificar que todo va bien.

Pero son demasiadas variables que están jugando en una ecuación compleja y, la mayoría de ellas, sensibles, complicadas, con una elasticidad enorme, casi podemos decir que caótica, de tal forma que, si una de ellas varía un poco, las consecuencias pueden ser enormes y, en entornos como el actual, pocas veces es para bien.

Esta semana viene a España Monika Hohlmeier, presidenta de la Comisión de Control Presupuestario de la Eurocámara. Viene a ver qué se ha hecho con los fondos europeos. Sospecho que todo acabará en una reprimenda bastante diplomática de la que el Gobierno sacará petróleo diciendo que la sintonía con Europa es total.

No es una predicción arriesgada, ya que lo que no querrá la Hohlmeier es generar alarmas que puedan destruir la confianza de los inversores. Así que las consecuencias las iremos viendo en futuras medidas a aplicar por el Gobierno y en futuras visitas de la Comisión de Control Presupuestario. Esto nos hará entender la gravedad real.

Bueno, esto y lo que nos puedan decir las CC.AA. de Madrid y Andalucía, que han sido las dos únicas que han solicitado ser escuchadas por la Presidenta de la Comisión.

Recuerden dos cosas: lo que he narrado al principio es una sucesión real de acontecimientos que tuvieron lugar entre 2008 y 2009 y, tras ese periodo, la Canciller Merkel vino a España a decirle a José Luís Rodríguez Zapatero que las cosas iban bien, pero que había que hacer más ajustes. Hasta sonrieron para la foto en Moncloa.

El resto de la historia, ya la conocen.


Enrique Cocero es consultor político.