El liderazgo de Podemos ya no tiene un solo nombre. Los resultados de la consulta a la militancia sobre el sistema de votación que se utilizará en Vistalegre ha consolidado al errejonismo, a pesar de que hasta hace unas semanas Pablo Iglesias ni la reconocía como corriente interna.

Con un 39% de los votos frente al 41% obtenido por Iglesias, Errejón ya puede negociar de tú a tú con el secretario general y aspirar a mantener su puesto como secretario político, número 2 de la organización y portavoz parlamentario.

Iglesias convocó esta primera vuelta para saltarse la mayoría errejonista de la ejecutiva

La consulta a la militancia, organizada por Iglesias para saltarse al Consejo Ciudadano, donde no tiene la mayoría, ha tenido así consecuencias más allá de la elección de un sistema de votación favorable a la lista mayoritaria. Ha funcionado como una primera vuelta en la que Errejón, lejos de quedar relegado como todos preveían, ha tomado fuerza.

Impulsado por su victoria en las primarias de Madrid y Andalucía, ambas en alianza con Anticapitalistas, Iglesias lanzó el órdago de esta consulta a la militancia que se presentó en tono de plebiscito.

«Si el documento de estrategia política más importante que presenta mi equipo y mi proyecto sale derrotado, yo no puedo ser secretario general y eso no hay que dramatizarlo. No puede ser ningún problema, pero las personas tienen que estar vinculadas con sus ideas», anunció el lunes en Radiocable, en plena consulta a los inscritos.

Cualquiera de nosotros es prescindible», avisó, para convertir Vistalegre en un plebiscito

«Yo no quiero ser secretario general a toda costa, quiero ser secretario general si los compañeros están de acuerdo con mi equipo y con el proyecto que presenta mi equipo. Si no, yo creo que cualquiera de nosotros somos prescindibles», advirtió.

Esa «lógica plebiscitaria», en palabras de Errejón, ha salido derrotada. «Nuestros inscritos nos han enviado un mensaje claro de integración, pluralidad y democracia”, ha advertido en rueda de prensa, donde ha anunciado que defenderá su proyecto político, primero sin candidatura aparejada, con el objetivo de negociar. Espera así a que Iglesias mueva ficha para decidir si presenta su propia candidatura al Consejo Ciudadano, que iría encabezada por él.

Dos candidaturas: la ruptura

El hecho de que Iglesias y Errejón lideraran listas diferentes sería una ruptura en toda regla que partiría el partido por la mitad, a tenor de los resultados de esta consulta. Los errejonistas confían en que se pueda alcanzar un acuerdo que suponga mantener el status del secretario político y portavoz parlamentario.

«Hemos dado un paso al frente y hemos endurecido un poco el discurso y el resultado es muy bueno», explican fuentes del entorno del secretario político, al que animan a seguir dando la batalla.

Iglesias tienta a Urbán para mantener la alianza con Anticapitalistas

Por su parte, el secretario general entiende que los errejonistas están «sobrerrepresentados» dentro de la organización y quiere restarles poder interno, pero sin prescindir de Errejón como portavoz. En este sentido, Iglesias ha buscado mantener la alianza con los anticapitalistas y le ha ofrecido un puesto destacado en su ejecutiva a Miguel Urbán para arrinconar a los errejonistas.

No obstante, el sector más izquierdista de Podemos atiende con recelos esos ofrecimientos y teme que, finalmente, Iglesias y Errejón alcancen un pacto que vuelva a dejar a los anticapitalistas en minoría. El buen resultado logrado por el secretario político le da alas en esas negociaciones, según esta corriente.