Sin estridencias y con un perfil muy institucional. Así se ha estrenado y así ejercerá la portavocía socialista en el Congreso la diputada independiente Margarita Robles. La magistrada había heredado de su antecesor, el portavoz provisional José Luis Ábalos, una pregunta con la que se sentía plenamente cómoda. «¿Cómo valora la sentencia del Tribunal Constitucional sobre su amnistía fiscal?», ha cuestionado a Mariano Rajoy, con el objetivo de poner todo el foco de su estreno parlamentario en los párrafos más duros de la sentencia que tumba esa polémica decisión del Gobierno del PP.

«No esperaba otra respuesta de usted. Sería bueno que sus ministros hicieran lo mismo respecto a la valoración de sentencias que no les resultan agradables. Naturalmente que tienen que respetar las sentencias. Pero fíjese lo que le dice el Tribunal Constitucional por unanimidad y a instancias del recurso del grupo socialista», ha respondido en tono pausado, arrancando la ovación de la bancada socialista. A continuación, ha recitado los reproches judiciales al Gobierno en materia fiscal. «¿Con qué autoridad moral va a pedir a los ciudadanos que contribuyan a las cargas tributarias», ha sentenciado.

Robles ha contrarrestado la imagen ‘antisistema’ del proyecto de Sánchez

Lejos de la confrontación partidista y la pelea en el barro que a menudo se vive en el Congreso, Robles pretende ofrecer una imagen de mujer de estado. Desde que Pedro Sánchez mostró sus intenciones de volver, la magistrada ha puesto todo su capital político y su prestigio profesional al servicio de la causa sanchista, con el objetivo de contrarrestar la imagen de antisistema que sus enemigos ofrecían de él.

La reputación de Robles ha servido como contrapeso al miedo que se prentedía infundir sobre el proyecto izquierdista del entonces aspirante a secretario general. Y esa estrategia se va a mantener. Mientras Sánchez y su número 2 en el partido, Adriana Lastra, se reúnen con Pablo Iglesias, Robles seguirá ofreciendo ese contrapunto de formalidad y orden.

Su estreno ha recibido varias valoraciones. Rajoy ha mostrado una actitud un tanto condescendiente que se mantiene en sus filas, convencidas de que el presidente del Gobierno podrá vapulearla en un debate en cuanto se lo proponga. La misma sensación transmiten Ciudadanos y Podemos, que inician una nueva fase de colaboración parlamentaria con el PSOE de Pedro Sánchez. Por su parte, el secretario general ha quedado satisfecho con el estreno de su portavoz. «Robles no sólo es una voz muy cualificada, sino que consigue hacerse entender. Cuando habla la entienden tanto el catedrático como la abuela. Es muy didáctica», explican desde el sector sanchista. En cambio, las huestes susanistas siguen protestando por su nombramiento y poniéndola a prueba con cuestiones como el futuro de la pesca del cangrejo rojo.

Cataluña, el CETA y la pesca del cangrejo rojo, sus primeros retos

El martes, la modificación de la Ley Narbona sobre biodiversidad que propuso el PP -a instancias de comunidades como Andalucía para contrarrestar una sentencia del Tribunal Supremo que afecta a actividades de pesca y caza- ha supuesto la primera crisis interna del grupo. Robles ha tenido que acatar la orden de la presidenta del partido -ex ministra de Medio Ambiente- y contentar a Gobiernos como el de Susana Díaz, que emprendió una reforma normativa similar para salvar un negocio de 20 millones de euros y 200.000 jornales en Sevilla. Robles logró la paz con la promesa de una iniciativa legislativa menos ambiciosa, que sólo descatalogue como especie invasora a algunas excepciones como el cangrejo rojo. Ahora, los diputados andaluces le exigen el cumplimiento de ese compromiso de forma urgente.

El debte sobre la postura que debe mantener el PSOE frente al desafío soberanista catalán y el cambio de posición sobre el tratado de libre comercio entre la UE y Canadá (CETA) han sido los primeros desafíos de la portavoz en esta nueva etapa del grupo parlamentario socialista.