José Luis Rodríguez Zapatero está contando con miembros de su antiguo equipo económico para ayudar al Gobierno de Nicolás Maduro y a los sectores más moderados de la oposición en Venezuela. El ex presidente del Gobierno cuenta con la colaboración de ex ministros y asesores, como Miguel Sebastián y José Carlos Díez, que están arrimando el hombro en la lucha contra la crisis económica que asola al país.

Tanto el ex ministro de Industria como el economista palentino han participado de forma activa en el diálogo con las partes implicadas y están alineados con la labor que está ejerciendo la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). Fue Zapatero quien les pidió que colaboraran en un ambicioso informe promovido por este organismo, que agrupa a 12 naciones suramericanas. Sebastián y Díez han contactado con economistas de la región para aportar su visión sobre los profundos problemas que asfixian a la economía venezolana. También han planteado sus propias recetas para cambiar el rumbo del país.

La colaboración en materia económica se desarrolla en paralelo al asesoramiento político

La colaboración en materia económica se desarrolla en paralelo al asesoramiento político, que este sábado se ha saldado con la liberación del líder opositor Leopoldo López. Esa excarcelación, que se atribuye a la labor de Zapatero, es un golpe de credibilidad para el ex presidente socialista, cuya labor en Venezuela es cuestionada por Felipe González y por opositores como Henrique Capriles, mientras que es alabada por Podemos, cuyos dirigentes también han asesorado al régimen chavista. No obstante, el abogado del líder opositor, Javier Cremades, niega rotundamente que Zapatero haya sido el artífice del paso de la cárcel al arresto domiciliario de López.

El reconocimiento de la labor de Zapatero por parte de Podemos y hasta del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha llevado a los dirigentes afines al ex presidente, empezando por los propios Miguel Sebastián y José Carlos Díez, a reclamar a los nuevos dirigentes del PSOE que feliciten a Zapatero.

Por su parte, hasta ahora Zapatero ha evitado criticar las políticas de Nicolás Maduro en sus entrevistas y siempre ha apelado al diálogo. “Es la única alternativa. Hacemos una tarea allí que podría ser considerada como un proceso de paz preventivo”, explicó en abril en La Sexta. Según el ex presidente, hay que intentar unificar las lecturas tan diferentes que hacen los dos bloques políticos sobre lo que ocurre en Venezuela.

Colaboración con Unasur

Algunas pinceladas de la propuesta económica para Venezuela en la que han colaborado los economistas del PSOE figuraban en el compromiso que firmaron el Gobierno venezolano y el movimiento opositor de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en la reunión que mantuvieron a finales de noviembre de 2016. Al encuentro acudieron como mediadores Rodríguez Zapatero, y los ex presidentes Leonel Fernández (República Dominicana) y Martín Torrijos (Panamá).

El documento final de la cumbre abogaba por priorizar medidas para paliar el desabastecimiento de medicamentos y alimentos; y emprender después “el diseño y aplicación políticas de cooperación entre los sectores público y privado para monitorear, fiscalizar y controlar los mecanismos de adquisición y distribución de insumos y mercancías”.

La implicación de Sebastián ha sido más limitada que la de Díez. El economista palentino lleva un par de años colaborando con el equipo de Zapatero en Venezuela. Mantiene una relación estrecha con el ex presidente y lleva tiempo apoyándolo en la búsqueda de una tercera vía en el país latinoamericano.

Díez fue el elegido por la Gestora socialista para coordinar la ponencia económica del 39 Congreso Federal del PSOE con el apoyo del ex presidente del Gobierno. Zapatero le recomendó a Susana Díaz la lectura de las obras del economista, al que la presidenta fichó como asesor. Cuando la baronesa andaluza perdió las primarias del PSOE, José Carlos Díez renunció a la coordinación de la ponencia económica del partido.

Programa económico socioliberal

Su afiliación al PSOE para poder participar en el congreso federal ha anulado su perfil de consultor independiente. La impronta socioliberal con la que marcó el programa económico de Susana Díaz casaba mal con las aspiraciones de recuperar el espacio socialdemócrata de los militantes del PSOE, hastiados de la deriva socioliberal de las políticas socialistas de los últimos años, que encontraban en Díez un firme defensor.

“No comparto eliminar la palabra centro y dirigirnos sólo a los votantes de izquierdas. El 16% de nuestros votantes en junio de 2016 se autocalificaban de centro en las encuestas, al igual que cientos de miles de votantes que nos votaron en 2008 y han dejado de hacerlo. El PSOE siempre ha ganado las elecciones desde la izquierda y fiel a nuestros valores, pero mirando al centro”, ha explicado en su blog.

El gurú de barones como Ximo Puig confundió becas con préstamos en la propuesta económica de Susana Díaz, cerrándose las puertas a cualquier espacio en el nuevo PSOE, cuyo aparato económico está liderado por Manuel Escudero. Por ese motivo, Díez apuesta ahora por relanzar su empresa de asesoramiento y busca nuevos horizontes a nivel internacional en materias como la gestión del agua y el turismo.

El economista palentino, profesor en la Universidad de Alcalá de Henares, siempre ha tenido gran afinidad con el ex presidente del Gobierno. Comparte totalmente la tesis de que la única solución para sacar a Venezuela del pozo es el diálogo. O lo que es igual, la apuesta por una transición en la que participen el Gobierno y la oposición. En ese difícil tránsito deben jugar un papel fundamental las filas más moderadas de los dos bloques políticos.

Díez coincide con Zapatero en el análisis que levanta ampollas en el PSOE y que solivianta a Felipe González: La actuación de Maduro para combatir la crisis que asola al país es inadmisible, pero la oposición tampoco puede enderezar por sí sola la situación. La economía requiere reformas drásticas y dolorosas, y éstas deben contar con el mayor respaldo posible en el Parlamento.

Díez coincide con Zapatero en el análisis que levanta ampollas en el PSOE y que solivianta a Felipe González

Esta misma semana, José Carlos Díez publicó un artículo en su blog que no ha pasado desapercibido en el PSOE. En el post, el economista realiza una comparación entre los problemas de Venezuela y la crisis que azotó a un país tan distante como Angola. Entre ambos hay un factor en común: la brutal dependencia del precio del petróleo. Lo que más ha llamado la atención, sin embargo, en las filas socialistas es la equidistancia del análisis. “La oposición culpa de todo a Maduro y a la revolución bolivariana, y los bolivarianos culpan a la oposición”, escribe Díez. “La realidad es que la crisis económica comenzó cuando el precio del petróleo se desplomó en los mercados internacionales”.

“La crisis económica provocó la crisis política e institucional en Venezuela. Pero ahora solucionar la crisis política es condición necesaria, aunque no suficiente, para sacar a los venezolanos de la brutal crisis económica que padecen”, asegura el economista español. “Gobierne quien gobierne Venezuela hoy, concluye Díez, “tendrá que devaluar el tipo de cambio con fuerza y eso supondrá otro fuerte aumento de la inflación, con riesgo de hiperinflación y el caos”.

La postura de Zapatero y Díez sobre Venezuela se enfrenta a la labor del ex presidente Felipe González. Mientras Zapatero aboga por reabrir el diálogo, González exigía la liberación de todos los presos políticos, comenzando por el opositor Leopoldo López, excarcelado el sábado. González también denuncia las intenciones de Maduro de modificar la Constitución para blindarse y muestra su preocupación por que el país derive en una “dictadura comunista”.

En este sentido, y sin citarle, González ha censurado las negociaciones iniciadas por Zapatero, Fernández y Trujillo a propuesta de Unasur. El ex presidente sevillano es firme partidario de la celebración del referéndum revocatorio tal y como está revisto en la Constitución Bolivariana frente a la intención de Maduro de dilatar los plazos.

La opinión de Sánchez

Por su parte, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha evitado posicionarse en la batalla entre Zapatero y González sobre Venezuela. El líder socialista sólo quiere manifestarse a favor del respeto a los derechos humanos en el país latinoamericano. No obstante, anteriormente, durante las campañas electorales, Sánchez no escatimó críticas a Podemos por una colaboración con el Gobierno bolivariano que ahora también realizan destacados socialistas.

“Es evidente que Iglesias y Monedero y otras personas de la cúpula de Podemos han colaborado, asesorando política y económicamente al régimen de Maduro y ése es un debate que debemos tener aquí honestamente para saber si Podemos está defendiendo o no que haya presos políticos”, denunció Sánchez durante la campaña del 26-J.

También durante las primarias, el entonces candidato mostró su rechazo a la postura de Zapatero sobre la decisión del Tribunal Supremo venezolano de anular los poderes de la Asamblea Nacional y dejar el poder legislativo en manos de siete jueces nombrados a dedo por Nicolás Maduro.

Las declaraciones contra el “golpe de Estado” denunciado por la oposición del país fueron una constante en las últimas horas, tanto desde Estados Unidos, como desde la Unión Europea o, entre otros gobiernos, el español por boca de Mariano Rajoy, que afirmaron que el movimiento del Supremo “rompe la democracia” en Venezuela. Pedro Sánchez, a través de Twitter, también condenó con firmeza la decisión del régimen bolivariano.

“Condeno el golpe dado por Maduro en Venezuela”, escribió Sánchez, eligiendo bien las palabras para marcar distancias respecto al ex presidente socialista, uno de los principales valedores de Susana Díaz y mediador internacional en Venezuela. Por su parte, Zapatero, en un acto sobre la situación de los nacionalismos y los populismos en toda Europa, evitó destinar palabras gruesas a la decisión del Supremo venezolano y se limitó a valorar que la situación requiere “prudencia, discreción y paciencia” para desarrollar “un proceso casi preventivo de paz para que no se produzca un conflicto civil grave”.