El próximo miércoles a las nueve de la mañana arrancará la comparecencia de Mariano Rajoy ante el tribunal que juzga la primera etapa de la Gürtel, esto es, entre 1999 y 2005. La comitiva presidencial se desplazará hasta el desangelado polígono industrial de la localidad de San Fernando de Henares (Madrid) donde se celebra el macrojuicio y por donde ya ha desfilado prácticamente la totalidad de los que fueron secretarios generales y tesoreros del actual partido en el Gobierno. Rajoy acude en calidad de testigo, tras haberse desestimado su comparecencia en multitud de ocasiones aunque, finalmente, no ha podido librarse y, además, de hacerlo en persona en un sitio tan incómodo como comprometedor.

Por mucho que digan desde Moncloa que no es la primera vez que un presidente de Gobierno europeo en ejercicio declara como testigo en un juicio –«los presidentes franceses han desfilado todos», bromean– sí lo es en España. La «estigmatización» que se ahorró a Felipe González no se le ha evitado a Rajoy, que afronta el reto «con tranquilidad», aseguran, aún a sabiendas de que los abogados de las partes y la Fiscalía no se limitarán a interesarse sólo por la financiación de las campañas electorales de 2003 de las localidades madrileñas de Pozuelo y Majadahonda, –por las que el PP se sienta en el banquillo como responsable civil por ser partícipe a título lucrativo–, ni siquiera por el controvertido tema de las donaciones privadas a cambio de concesiones administrativas y otras «mordidas», que no es poca cosa.

Muchas, muchas son las cuestiones «incómodas» que tendrá que responder el presidente del Gobierno y líder del PP en sede judicial, aunque a algunas de ellas ya las ido dando respuesta durante los más de ocho años que ha durado la instrucción de este caso.

«Caja b» del PP

Es posiblemente el asunto más espinoso que las tres acusaciones populares y la fiscal, Concepción Sabadell, saquen a colación. Lo paradójico es que el tribunal ha permitido a las partes interrogar a los imputados y testigos sobre este aspecto a pesar de no ser objeto del periodo que se investiga sino de la pieza separada conocida como la de los «papeles de Bárcenas», que se enjuiciará en el futuro. De esa supuesta «caja b», engordada a base de donaciones privadas, salieron los también presuntos sobresueldos que no se declaraban o el pago en negro de las obras de remodelación de la sede nacional del partido. Hasta ahora, todos los cargos políticos que han declarado han negado conocer la existencia de una contabilidad paralela, aunque otros de los que aparecen en apuntes de los «papeles de Bárcenas» como Pío García Escudero, que también declara este miércoles, o Jaime Ignacio del Burgo, han confirmado la verosimilitud de algunas anotaciones.

Sobresueldos opacos

Rajoy aparece citado nada menos que 35 veces en los «papeles de Bárcenas» como receptor de sueldos no declarados con cargo a «caja b». Supuestamente los recibía en metálico, algunas veces ocultos en cajas de puros que le llevaba Álvaro Lapuerta. Según esas anotaciones, el hoy presidente del Gobierno recibió 322.000 euros entre 1997 y 2008, incluso siendo miembro del Gobierno. A esa cantidad hay que sumar otras destinadas a «corbatas presidente» o «trajes Mariano». En febrero de 2013, durante una reunión de su comité ejecutivo aseveró que «nunca, repito, nunca he recibido ni repartido dinero negro ni en este partido ni en ninguna parte», al tiempo que calificaba de infamias esas informaciones.

El pasado 20 de junio todos los ex secretarios generales del PP aseguraron en el juicio de la Gürtel no haber recibido nunca sobresueldos opacos con cargo a esa «caja b». El actual vicesecretario de Política Autonómica y Municipal popular, Javier Arenas, dijo que nunca cobró «ni un solo euro distinto a mi retribución»; Ángel Acebes y Francisco Álvarez-Cascos afirmaron haber declarado al fisco todo lo que habían ganado mientras que Rodrigo Rato –que nunca fue secretario general, pero se le metió en el mismo saco– desmintió recibir pagos trimestrales o semestrales según consta, también, en los papeles del ex tesorero.

Donaciones al partido

Francisco Correa ha insistido durante el juicio en la existencia de donaciones que engordaban las arcas de Génova a cambio de contratos con la Administración. El cabecilla de la trama Gürtel ha ido asegurando, aunque no pocas veces retractándose, que se recaudaba un 3% en comisiones que llevaba en persona a Bárcenas. En una de las grabaciones que consta en el sumario afirma que «ya te he dicho que yo le he llevado a Bárcenas, a su casa y a Génova, 1.000 millones de pesetas por adjudicaciones de obras de la época de Cascos», aunque luego negó estos extremos durante su declaración asegurando que fue malintepretado. Uno de los imputados en este juicio, el ex alcalde de Majadahonda Guillermo Ortega, dijo en sede judicial que Lapuerta le pidió que contratara con las empresa donantes del PP y algún empresario ha vinculado también las donaciones con contrapartidas.

Los ex secretarios generales populares, todos ellos ministros en los gobiernos de José María Aznar, negaron haber recibido cualquier tipo de indicación para privilegiar a ninguna firma. Arenas aseguró que ni Lapuerta «ni nadie tenía atribuciones para llamar a ningún cargo
público o ministro para preguntarle por asuntos de adjudicaciones». Es más, las donaciones representaban, dijo, un pequeño porcentaje de los ingresos. También hubo coincidencia entre todos ellos en señalar a Lapuerta como el único responsable de todas las cuestiones económicas y financieras de Génova 13.

Despido de Francisco Correa

Rajoy compareció ante la prensa el 15 de octubre de 2009. A esa lejana fecha se retrotraen en Moncloa para señalar que el presidente del Gobierno ya dio cumplida respuesta a este aspecto. Despidió al poco de aterrizar al liderazgo del partido a Correa porque Lapuerta le reveló en 2004 que éste se dirigía a los alcaldes madrileños del PP para pedirles contratos en nombre de Génova. Si bien Rajoy prescindió de sus servicios, no denunció su actuación a la Fiscalía, aducen sus las acusaciones, y además, la trama siguió trabajando para el PP de Madrid y el de Valencia. ¿Con o sin conocimiento de la dirección nacional? En esta última Comunidad se transmutó en Orange Market, controlada por Álvaro Pérez, alias «el bigotes». De hecho, una parte de la organización, que no toda, del congreso nacional del PP en Valencia, en el año 2008, de infausto recuerdo para Rajoy corrió a cargo de esta empresa.

«Luis, sé fuerte» y la reunión «humana» en el despacho

Fue una reunión «en clave humana» explicó Javier Arenas ante los jueces sobre la cita en el despacho de Rajoy en la sede nacional de Génova en marzo de 2010, en presencia del ex tesorero y de la esposa de éste, Rosalía Iglesias. La entrevista fue a instancias de Bárcenas y se trataron «cuestiones menores» a decir de Arenas como dónde podía dejar éste sus cosas y contar, además, con «el auxilio de un vehículo». Sobre el hecho de que siguiera cobrando un sueldo millonario del PP con cotización a la Seguridad Social y entrando y saliendo de la sede como si fuera su casa, nada se aclaró y tanto las acusaciones populares como la Fiscalía es muy probable que interroguen al presidente del Gobierno sobre el tema.

Eso y también los motivos que le llevaron a escribirle el famoso SMS de «Luis, sé fuerte» cuando ya había trascendido que el tesorero era titular de una nutrida cuenta corriente en Suiza serán objeto del interés de las tres acusaciones y de la Fiscalía con permiso del tribunal. Rajoy intentó aclarar este extremo en una comparecencia parlamentaria que se celebró el 1 de agosto de 2013. «Le apoyé, creí en su inocencia y me equivoqué. Y éste ha sido todo mi papel en esta historia», dijo a modo de explicación en aquella tórrida sesión.