La propuesta de Pedro Sánchez de crear un nuevo impuesto a la banca para financiar las pensiones ha creado un terremoto entre el PSOE y Podemos, que se arroga la paternidad de la medida. De momento, los socialistas se congratulan de haber abierto este debate político tras meses enfrascados en la crisis catalana. La propuesta del PSOE está ahí y ahora son los demás partidos los que reaccionan y deben realizar sus aportaciones al debate.

Ante el auge electoral de Ciudadanos, que pisa los talones al PSOE en las encuestas, los socialistas han optado por marcar perfil propio en materia económico-social, un terreno en el que pueden establecer claras diferencias con el partido de Albert Rivera.

Después de que Pablo Iglesias acusara a Sánchez de “plagiar” una de sus propuestas electorales, que fue incluida en los presupuestos alternativos presentados por Podemos el año pasado, los equipos económicos de PSOE y Podemos se han lanzado a una batalla para establecer quién ideó primero esa medida.

El secretario de Economía de Podemos, Nacho Álvarez, ha recordado en un artículo que Podemos propuso un “impuesto de solidaridad” a la banca análogo al que ahora se aplica en Portugal encaminado a que las entidades financieras le devuelvan a la sociedad española los esfuerzos realizados por la ciudadanía con el rescate del sistema financiero. “El PSOE parece sumarse ahora a nuestra propuesta como una de las posibles vías para asegurar las pensiones”, explica en El País.

“Ayer, Pedro Sánchez se desayunaba con una propuesta para aliviar la sostenibilidad financiera del sistema público de pensiones que bordea lo esperpéntico y que debía ser más el producto de su necesidad de colocar algún titular periodístico en el susodicho desayuno que de aportar realmente soluciones para el problema de las pensiones públicas en España”, añadía el presidente de la Comisión de Empleo y Seguridad Social del Congreso, Alberto Montero.

En otro artículo en El Confidencial, el diputado explica que el programa electoral de Podemos incluía ese impuesto “que respondía a la lógica de restitución del esfuerzo de solidaridad que la sociedad española había realizado —forzadamente y sin ser consultada— con su sistema bancario y financiero”. “Podemos ha sido, hasta el momento, el único grupo político que ha defendido esa medida y veremos, cuando se presente en el Congreso y no en un desayuno informativo, cuál es la posición del PSOE al respecto”, cuestiona.

Impuesto “de solidaridad”

Ambos se refieren así a la propuesta número 52 del programa electoral de Podemos en 2015, que incluye la creación de este “impuesto de solidaridad a las entidades financieras privadas con carácter extraordinario” y que tuvo su plasmación en los presupuestos alternativos presentados frente a los PGE  de 2017. Su objetivo era “recuperar de forma progresiva las cantidades que el sector ha recibido directamente en forma de ayudas públicas”. “Este impuesto será extraordinario, se aplicará sobre los beneficios y tendrá un carácter transitorio durante una legislatura”.

Por su parte, el programa electoral socialista de 2015 y 2016 también abogaba por aumentar impuestos, aunque no vinculaba esa reforma fiscal al rescate bancario. “Incrementar progresivamente la aportación del Estado vía impuestos para hacer frente al previsible incremento del gasto ligado al envejecimiento sin alterar la configuración del sistema. De esta forma se equilibran las fuentes de financiación en la línea de la mayoría de los países de nuestro entorno”, afirma en su página 274.

El programa socialista apuesta además por “atribuir al Estado el coste de las medidas de fomento del empleo con incidencia en los ingresos de la Seguridad Social, así como la financiación de los gastos que escapan de la lógica contributiva. De igual modo incrementar progresivamente la financiación del Estado a través de la creación de una nueva figura impositiva que tendrá carácter finalista y vinculado a la financiación de las pensiones”.

En su acuerdo con Ciudadanos para la investidura fallida de Pedro Sánchez en 2015, el PSOE incluyó esta medida: “Impulsar en el seno del Pacto de Toledo una articulación del modelo de financiación del sistema con ingresos procedentes del sistema tributario”.

La dirección socialista asegura desconocer el programa electoral de Podemos

Además de defender sus propias propuestas en esta materia, la dirección socialista asegura desconocer al detalle el programa electoral de Podemos para desmentir el “plagio”. En este sentido va aún más allá y recuerda que el programa electoral de 2011, cuando el candidato era Alfredo Pérez Rubalcaba, los socialistas ya contemplaban esta medida, que en 2013 se consolidó en su Conferencia Política, coordinada entonces por el propio Pedro Sánchez.

Bajo el apartado “mayor equidad fiscal con impuestos realmente progresivos”, aparece la siguiente propuesta: “Crear un impuesto sobre los beneficios de las instituciones financieras”. “Se trata de pedir un esfuerzo a las empresas que más beneficios han obtenido en el anterior ciclo expansivo para que ahora contribuyan a financiar medidas encaminadas a favorecer la creación de empleo, reactivar la economía y salir de la crisis”.

Rubalcaba ya propuso un impuesto a la banca en 2011 similar al de otros países europeos

“En concreto, proponemos una figura impositiva similar a la que se ha establecido en otros aíses de nuestro entorno como Suecia, Reino Unido, Alemania, Francia, Portugal o Austria, entre otros, y del que existe, por tanto, experiencia comparada. Un impuesto que deberá implantarse cuando las instituciones financieras hayan finalizado el proceso de reestructuración al que están sometidas para reforzar su capital y cumplir con los nuevos requisitos impuestos por los organismos reguladores y supervisores”, explica.