Política

Artadi se autodescarta de momento mientras JxCat y ERC examinan alternativas

Artur Mas y Carles Puigdemont, en Bruselas.

Elsa Artadi, entre Artur Mas y Carles Puigdemont, en Bruselas. EFE

Carles Puigdemont puede haber asumido ya que no será presidente de la Generalitat. No con poder real desde Bruselas, como pretendía el candidato de JxCat en aras a su victoria electoral en el campo independentista. Tanto Esquerra como JxCat se niegan a oficializarlo, pero todo apunta a que los dos grandes partidos independentistas están barajando ya nuevos nombres para ocupar la presidencia de la Generalitat. Y Elsa Artadi es uno de los mejor situados, aunque la portavoz de JxCat lo ha negado. De momento.

La propia Artadi evitó ayer dar pie a especulaciones y, abordada por los medios en los pasillos del Parlament, se limitó a decir: «Puigdemont es nuestro candidato y, sobre todo, es el candidato del Parlament». Pero el portavoz de ERC, Sergi Sabrià, reconoció que su formación ve «con buenos ojos» la última propuesta de nos neoconvergentes para zanjar la investidura. Es la primera vez desde que se suspendió el pleno de investidura del 30 de enero que el portavoz republicano muestra un acercamiento a las posturas de JxCat.

En los últimos diez días el partido de Puigdemont ha propuesto «restituir» al ex president haciendo que lo elija presidente la Asamblea de Electos creada por en su día por la AMI, reformando la Ley de la Presidencia de la Generalitat o haciendo que otro diputado lea en su nombre el discurso de investidura. Todas esas opciones han sido rechazadas más o menos sutilmente por ERC, que no quiere entrar en la senda de las «fórmulas imaginativas» que acaben teniendo consecuencias penales para los miembros de la Mesa o los diputados ya imputados por causas de rebelión.

JxCat añadió ayer presión a las negociaciones al entrar a registro la petición para que se active la Comisión de Reglamento, paso previo para la reforma de la Ley de Presidencia. Un movimiento que desde ERC se ha señalado como «unilateral», es decir, al margen de las negociaciones y con la intención de presionar a favor de su propuesta. Una fórmula que pasa por reformar el artículo 4 de la Ley de Presidencia y el reglamento del Parlament para permitir la investidura a distancia, opción que Esquerra ya ha desestimado.

Resolución parlamentaria

La opción que finalmente parece haberse impuesto es la primera fórmula planteada por los independentistas, y descartada inicialmente por Puigdemont: aprobar una resolución parlamentaria previa a la investidura en la que se rechace la aplicación del artículo 155, la disolución del Parlament y el cese del anterior gobierno catalán y defienda la restitución del Govern y las instituciones catalanas. Una vía para resarcir simbólicamente a Puigdemont y su gobierno que sin embargo no tiene ninguna consecuencia política y permite, por tanto, investir a una presidente de la Generalitat por la vía legal, para formar un «gobierno efectivo desde el minuto uno». Lo que exigía Esquerra, el PDCat y una parte significativa de JxCat.

Superado el escollo del president, los dos partidos independentistas habrían llegado a la discusión primordial, la de los nombres que aspiran a sustituir a Puigdemont en la presidencia de la Generalitat. El de Jordi Sánchez, propuesto por el propio Puigdemont, está descartado por su situación penal, querellado y en prisión incondicional por orden del Tribunal Supremo. Pero incluso en el caso de haber sido excarcelado por el juez Pablo Llarena, es el candidato menos aceptable para Esquerra, donde no le perdonan las presiones ejercidas desde la ANC para que los republicanos se plegaran a las exigencias de Convergencia en momentos clave como la confección de una lista única en 2015.

Los candidatos alternativos

El ex conseller Jordi Turull es otra de las opciones por su proximidad a Puigdemont y su extremado celo independentista, pero su condición de querellado lo convierte en una opción de escaso recorrido. Si se cumple el calendario augurado por el Tribunal Supremo, Turull podría afrontar una inhabilitación en el plazo de un año, cuando el TS falle en la causa por rebelión, sedición y malversación en la que están imputados todos los miembros del anterior gobierno catalán.

Elsa Artadi es hoy por hoy el nombre con más fuerza, pero también tiene detractores, curiosamente en el PDCat. La ex directora de coordinación del Govern formaba parte de la primera ejecutiva del PDCat presidida por Artur Mas y dirigida por Marta Pascal, pero fue forzada abandonar el cargo apenas unos meses después para cumplir el estricto régimen de incompatibilidades del partido por su condición de miembro del Govern. Esa expulsión de la ejecutiva provocó la ruptura entre Artadi y Pascal que se confirmó cuando la primera anunció su baja del partido días antes de lanzar la candidatura de Puigdemont.

Para los neoconvergentes, el candidato preferido sería el alcalde de Mollerusa, Marc Solsona. Es uno de los nombres con proyección del partido, integrado ahora básicamente por los alcaldes de la antigua convergencia que ven con pavor como el partido afronta los comicios locales de 2019 sin marca ni estructuras. Solsona es diputado de JxCat y forma parte del círculo de Puigdemont, aunque no pertenece a su actual guardia pretoriana.

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