Política

Pedro Sánchez pide a su Ejecutiva que no entre en debates sobre su liderazgo

La Ejecutiva Federal del PSOE reunida el lunes 5 de marzo en Ferraz. EFE

La Ejecutiva del PSOE debatió el lunes sobre las críticas públicas lanzadas por barones como Javier Fernández, presidente de la comunidad asturiana, o históricos dirigentes como Ramón Jáuregui a las decisiones de la dirección del partido. El secretario general, Pedro Sánchez, lamentó que esas voces se prodiguen en entrevistas en los medios de comunicación y pidió a su Ejecutiva que no entre en polémicas públicas sobre su liderazgo. Aunque admitió que a veces es difícil reprimir una respuesta, invitó a su equipo a realizar esos debates en privado y no en público.

El líder socialista hizo un análisis sobre la decisión del Partido Socialista alemán (SPD) de reeditar la gran coalición con los conservadores que volverá a hacer presidenta a Angela Merkel. Sánchez destacó la contradicción que supone que los dirigentes de su partido que critican su intención de consultar a las bases este tipo de acuerdos lo celebran en el caso alemán, precisamente cuando ha servido para facilitar el entendimiento con la derecha. «A nosotros nos llaman asamblearios y ‘podemitas’ y a los alemanes los aplauden», vino a decir.

A raíz de su comentario se sucedieron varias intervenciones críticas con esas voces, que se personalizaron en Javier Fernández tras una entrevista en El Mundo en la que cuestionaba la democracia directa en el PSOE y volvía a abogar por la democracia representativa. También se hizo referencia al artículo publicado en El País por el eurodiputado Ramón Jáuregui sobre la necesidad de que el PSOE vuelva al centro político tras el viraje a la izquierda emprendido por Pedro Sánchez.

En esas intervenciones se reprochó que dirigentes como Fernández lancen esas críticas en los periódicos cuando no asisten a los órganos del partido donde se discuten sus decisiones como los comités federales. En este sentido, la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, asturiana y enfrentada a Fernández en la comunidad, abogó por dejar de hablar de la vida interna del PSOE para volcarse en los problemas de la sociedad.

En esa línea, Sánchez insistió en el mensaje que luego ofreció en rueda de prensa. “Como secretario general del PSOE me autoimpongo una serie de restricciones que creo que son buenas para la organización. Si hay alguna discrepancia lo hablaré en los órganos internos de mi partido, no las airearé en los medios de comunicación”. “Los compañeros tienen la ocasión de realizar esos debates en el Comité Federal”, reiteró ante los periodistas.

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