Aunque la formación de gobierno en Cataluña puede desbloquearse en pocas semanas si prospera la apuesta por Jordi Turull para la presidencia de la Generalitat, el PNV ha comenzado a aflojar en su negativa a apoyar los Presupuestos Generales del Estado durante la aplicación del 155. Tres meses después de la celebración de los comicios autonómicos «los nacionalistas vascos se dan cuenta de que no pueden hacer depender los intereses económicos de Euskadi de la incapacidad de los independentistas de proponer un candidato viable», señalan fuentes conocedoras de la marcha de esas negociaciones.

Desde Moncloa insisten en que el acuerdo económico con el PNV «está cerrado» y sólo depende de un criterio de «oportunidad política», esto es, que acabe la intervención de la Generalitat catalana para dar el «nihil obstat» a las cuentas del Estado para este año. Pero la estrategia de independentismo proponiendo candidatos huidos o encarcelados que prefieren dejar su escaño, Carles Puigdemont y Jordi Sánchez, respectivamente, está llevando a los vascos a ser víctimas de sus propias condiciones habida cuenta de que la prolongación del 155 es consecuencia directa de la división entre Junts per Catalunya, PdeCat, ERC y CUP.

El empresariado vasco presiona al PNV para desbloquear las inversiones en infraestructuras

A ello se unen las propias presiones del empresariado vasco, pendiente de muchas de las licitaciones que se desbloquearán con las nuevas cuentas, entre ellas la ya clásica «y vasca», que unirá con alta velocidad las tres capitales de provincia de la comunidad. De hecho, el compromiso alcanzado en 2017, que deberá tener continuidad en los presupuestos de este año, supone una inversión de 3.380 millones de euros hasta 2023 soló en infraestructuras ferroviarias sin olvidar, por ejemplo, las obras en las estaciones de Vitoria, Bilbao y San Sebastián, que culminarán en 2025, siempre y cuando vaya habiendo Presupuestos del Estado.

De hecho, el PNV cerró el acuerdo presupuestario con el Gobierno el pasado mes de diciembre y, desde entonces lo mantiene en estado glacial, aunque con signos de cierta descongelación tras haber conseguido «un pacto excelente con sólo cinco diputados», afirman fuentes parlamentarias, que incluyó una sustantiva rebaja del cupo vasco.

La aprobación de los PGE tiene paralizadas otras cuestiones como la financiación autonómica o el debate del Estado de la Nación. El Consejo de Ministros va a aprobar el proyecto de Presupuestos el martes 27, para que lleguen al Congreso tras las vacaciones de Semana Santa. En el Ejecutivo están convencidos de que podrán reproducir los mismos apoyos que en 2017, incluso con el 155 en vigor.

Se da por seguro también el apoyo de Ciudadanos, aunque la formación de Albert Rivera lo siga vinculando a la dimisión de la senadora imputado por la Púnica Pilar Barreiro. No obstante, la Fiscalía ha pedido su desimputación, decisión que está ahora en manos del Tribunal Supremo, ante el que declaró por ser aforada.

Quevedo asegura no haberse sentado a negociar con el Gobierno su voto al Presupuesto

Los dos votos que le faltan al Gobierno para tener mayoría, vienen de los diputados de Coalición Canaria y de Nueva Canarias. Desde el Gobierno señalan que «es la negociación que menos nos preocupa porque siempre se puede alcanzar un acuerdo con ellos», aunque el diputado Pedro Quevedo rebaja las expectativas gubernamentales. En conversación con El Independiente asegura que a día de hoy «no está asegurado» el apoyo de su voto, que depende, en muy buena medida, «de cuestiones extrapresupuestarias» que ya se abordaron en la negociación de 2017, esto es, estatuto canario o ley electoral, sin olvidar al conexión de vuelos con la Península.

Quevedo asegura que hasta ahora, ni la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, ni el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, se han puesto en contacto con él para sentarse a hablar. En el mes de diciembre se limitaron a decirle «que ya hablaríamos» y a día de hoy «no hay nada de nada. Todo está muy parado».

Negociación más complicada que la de 2017

No es optimista el canario respecto a las cuentas para 2018, de hecho, cree que «esta negociación se presenta más complicada que la del año pasado» en cuanto a la posición de su partido. Asegura que tampoco le consta que en los últimos meses Montoro haya tenido contactos con Ciudadanos o PNV, aunque se supone que el ejecutivo está centrado en la aprobación de estas cuentas aunque se coqueteó con la posibilidad de  ir prorrogando los Presupuestos y sacar las principales partidas a golpe de decreto-ley.