Política

La configuración de las listas para Madrid tensa el acuerdo entre IU y Podemos

Podemos asegura que el pacto del 26-J entre ambas formaciones fue "fantástico", aunque IU ya mostró su descontento con este reparto de puestos

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La configuración de las listas para Madrid tensa el acuerdo entre IU y Podemos
Iglesias y Garzón, en Lavapiés en mayo de 2016.

Iglesias y Garzón, en Lavapiés en mayo de 2016. EP

Resumen:

Podemos e Izquierda Unida afrontan por separado sendas primarias para elegir candidato y lista a las elecciones de la Comunidad de Madrid. Dos procesos en paralelo de dos formaciones que aspiran a confluir para los comicios pero que, por lo pronto, no encuentran más puntos en común que el mero compromiso. La fórmula de integración de ambos partidos en una candidatura de coalición es uno de los principales escollos para el acuerdo entre ambas formaciones. Mientras Podemos opta por reeditar la fórmula del 26J de negociar los puestos de las listas, el partido de Alberto Garzón prefiere unas primarias conjuntas al estilo de Ahora Madrid.

Izquierda Unida ya mostró su descontento con el bautizado como el pacto de los botellines sellado entre Garzón e Iglesias apenas un mes y medio antes de las elecciones de junio de 2016. El acuerdo, por el que se repartieron puestos de las listas al Parlamento y el Senado, supuso una serie de cesiones de IU, que obtuvo 13 plazas en las listas para ambas cámaras y que perdió visibilidad en el Congreso a favor de Podemos. Garzón ya mostró en enero su intención de cambiar el el tipo de alianza y pidió fijar otro acuerdo marco para no reeditar la confluencia de Unidos Podemos. Defendió entonces un proceso de “radicalidad democrática” en las confluencias de cara a las municipales y las autonómicas. Una radicalidad cuyo máximo exponente fueran primarias conjuntas y abiertas en las que concurran distintas organizaciones y sensibilidades.

Las conversaciones entre el secretario general de IU, Ismael González, y el de Podemos, Pablo Echenique, se han producido en los últimos meses y aún continúan para llegar a puntos de acuerdo. La buena sintonía reconocida por ambas partes no se ha traducido por el momento en acuerdos, aunque desde Podemos aseguran que es próximo. Lo cierto es que si en un primer momento se fijó abril para sellar estas líneas generales de confluencia, finalmente quedó pospuesto. Por lo pronto, este sábado 12 de mayo se celebra la Asamblea Política y Social de IU donde Alberto Garzón planteará un documento marco para confluir con Podemos que tendrá que ser ratificado por este órgano, el más importante entre Congresos.

Desde IU reducen este acuerdo marco que se presentará el sábado a los “mimbres” de la futura alianza y avanzan que el documento dejará autonomía suficiente a los territorios para que cierren sus propias confluencias. Más allá del ámbito nacional, las confluencias que se den territorios como Madrid o Andalucía de cara a las  elecciones de 2019 marcarán el cariz de las futuras alianzas.

Mientras en la federación andaluza la sintonía es máxima entre la líder regional, Teresa Rodríguez, y el coordinador andaluz de IU, Antonio Maillo, en Madrid el escenario es bien distinto. La relación entre Errejón y su principal aliado de izquierdas no es la mejor y, para más inri, la situación ha venido sobrevenida por las primarias exprés convocadas por Podemos, que han dinamitado la posibilidad de un acuerdo previo entre ambas formaciones para encarar una alianza profunda que podría haberse concretado en primarias conjuntas de ambas formaciones, tal como planteaba Izquierda Unida.

Sin embargo, el ritmo de los acontecimientos ha puesto a prueba estas pretensiones iniciales. Pablo Iglesias forzó las primarias para designar a Iñigo Errejón como candidato en mitad del escándalo de Cristina Cifuentes por su máster. Aunque aún no había un acuerdo cerrado con Izquierda Unida para concurrir juntos en 2019, el partido morado dio un paso al frente descartando así un proceso conjunto y marcando la hoja de ruta de la futura confluencia madrileña. Las formas no gustaron a Izquierda Unida, que en respuesta se lanzó también a trazar su propio camino en primarias, que se celebrarán en sus distintos municipios y federaciones entre junio y octubre.

Una vez iniciada la elección de candidatos tanto en Podemos como en IU, pierde fuerza la opción de celebrar unas primarias de “unidad popular” para integrar a todas las sensibilidades más allá de las siglas de uno u otro partido. Una votación conjunta, señalan desde el partido de Iglesias, “invalidaría” lo votado por las militancias de ambos partidos, por lo que es una opción casi descartada. “¿Cómo explicas a los militantes que su voto no vale y que sólo vale la segunda votación?”, detallan estas fuentes. En caso de no producirse primarias conjuntas volvería la fórmula de negociar puestos, tal como ocurrió en 2016. Y esta alianza tendría que ser ratificada por las bases de sendos partidos.

En el mismo sentido se pronunció este mismo lunes Echenique, donde en rueda de prensa deslizó la apuesta por reeditar un pacto como el del 26J, en el que se negociaron los puestos de las listas. “No es un problema que cada organización haga sus primarias, que es lo que pasó el 26J, donde alcanzamos un acuerdo fantástico para concurrir juntos”, defendió el secretario de Organización de Podemos en rueda de prensa. Un acuerdo “fantástico” que Izquierda Unida ya no ve con buenos ojos, que cierra la puerta a la apuesta que hasta ahora había mantenido el partido federal y que podría encallar un acuerdo en la Comunidad de Madrid. Desde Izquierda Unida Madrid sí adelantan que concurrirán a los comicios “en confluencia o en solitario”.