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IU pide incorporar a perfiles independientes a las candidaturas de coalición con Podemos

Izquierda Unida propone también primarias conjuntas a nivel municipal y una denominación común alejada de las siglas existentes

Alberto Garzón y Pablo Iglesias conversan antes del inicio del pleno en el Congreso, el pasado 12 de diciembre.

Alberto Garzón y Pablo Iglesias conversan antes del inicio del pleno en el Congreso, el pasado 12 de diciembre. EFE

Izquierda Unida buscará perfiles independientes de la sociedad civil para integrarlos en las candidaturas de unidad con Podemos en vista al ciclo electoral de 2019 y 2020. Si Albert Rivera sorprendía hace unos días proponiendo la figura de Manuel Valls como el candidato de Ciudadanos en la ciudad de Barcelona, ahora el partido de Alberto Garzón ha mostrado su interés por incluir a referentes sociales relevantes tanto en el ámbito de las luchas sociales como en el mundo profesional. Ésta es una de las propuestas que la formación plantea para incorporar al acuerdo marco que cerrará con Podemos en las próximas semanas con el fin de determinar las líneas generales de su alianza en las próximas autonómicas, municipales, europeas y generales.

El planteamiento de IU para confluir con la organización de Pablo Iglesias queda plasmado en el documento Bases para la convergencia electoral, actualmente en fase de borrador y al que ha tenido acceso este diario. Garzón será el encargado de presentar las líneas generales de esta propuesta en la Asamblea Política y Social de IU, el máximo órgano entre congresos, que se celebra este sábado 12 de mayo y que tendrá que ratificar estos puntos. No se trata por tanto de un acuerdo definitivo, sino una declaración de intenciones por parte de Izquierda Unida que tendrá que acordarse con Podemos.

Estos días continúan las conversaciones entre el secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, y su homólogo de Izquierda Unida, Ismael González, que llevan produciéndose desde hace meses para llegar a un acuerdo sobre el futuro de la confluencia. Aunque ambas partes aseguran que las negociaciones marchan bien, todavía no se han concretado en un pacto concreto. En esta situación, el viento sopla a favor de IU. El partido de Garzón ha experimentado un fuerte crecimiento dentro de la coalición y copa uno de cada tres votos que van a parar a Unidos Podemos, según el CIS. Unos datos que le permiten mantener una posición fuerte en estas negociaciones y le da cierto margen para que Podemos acepte estas peticiones.

Una marca blanca y primarias municipales conjuntas

La incorporación de perfiles independientes que pide Izquierda Unida persigue abrir las puertas del espacio político a sectores de la sociedad alejados de la lógica de los partidos tradicionales y fuera de las pugnas internas para optar a puestos de representación. Pero ésta no es la única propuesta que plantea el partido federal.

La marca electoral con la que irán a las urnas es otro de los asuntos que aborda IU. El partido de Garzón ya ha manifestado en más de una ocasión su descontento con las siglas de la confluencia de Unidos Podemos, al considerar que esta etiqueta les resta visibilidad. En este sentido, IU se fija como prioridad establecer una marca de unidad alejada de las siglas ya existentes, como ocurre con confluencias como la gallega -En Marea- o en fórmulas municipales como Barcelona en Comú o Ahora Madrid. Reclama «un nombre y una marca común con el que se sientan interpeladas todas las fuerzas políticas que forman parte».

Esta pretensión choca de primeras con la fórmula propuesta por Pablo Iglesias y aprobada entre sus bases para que el nombre de Podemos aparezca en todas las coaliciones electorales. Sin embargo, esta fórmula deja margen a la ambigüedad: de consensuarse una fórmula común, las siglas de Podemos, al igual que las del resto de integrantes de la coalición, podrían aparecer de modo secundario, entre paréntesis o en un lugar marginal de la papeleta. Sin embargo, Izquierda Unida ha propuesto un plan B en su documento, donde establece que en caso de no consensuarse una marca blanca, el nombre de Izquierda Unida tendría que aparecer en las siglas de la coalición, al igual que el de Podemos, para no perder presencia dentro de la alianza.

En uno de los puntos del borrador, IU reclama una distribución equitativa dentro de la coalición y defiende abiertamente la necesidad de compartir «de forma adecuada» tanto los espacios de trabajo como los recursos entre todas las formaciones integrantes de la coalición, de manera que «se salvaguarde la visibilidad y se fortalezca a dichas organizaciones». El reparto proporcional de representación y de recursos dejaría a Izquierda Unida en una posición mucho más cómoda en la coalición, donde actualmente dispone de ocho escaños en el Congreso de los Diputados.

IU defiende cerrar los acuerdos en base a los programas electorales, para lo que propone una «elaboración programática lo más abierta y participativa posible como base para la unidad popular», de manera que puedan contribuir al proyecto organizaciones de la sociedad civil, asociaciones o sindicatos. Fuentes de la formación destacan su intención de establecer fórmulas para hacer vinculante el programa electoral y evitar situaciones como la que se ha producido en el gobierno de Ahora Madrid, donde algunas operaciones urbanísticas han salido adelante pese a la oposición que defendió el partido. Estas fórmulas podrían pasar por revocatorios vinculados al incumplimiento del programa, aunque los términos concretos aún están por determinar.

IU deja a sus federaciones autonómicas la última palabra sobre el pacto electoral

El partido de Alberto Garzón reafirma su apuesta por crear un espacio de unidad de la izquierda, aunque pide tener en cuenta a los precedentes ya existentes de candidaturas de unidad popular y otorga autonomía a los territorios para que decidan sobre los pactos. En el ámbito autonómico, por ejemplo, las federaciones de IU tendrán la última palabra sobre estos acuerdos. A nivel municipal, Izquierda Unida persigue la celebración de primarias conjuntas donde concurran tanto los dirigentes de Podemos como los de Izquierda Unida y donde se den sistemas de elección «lo más proporcionales posibles».

La implantación territorial de IU y su presencia en los ayuntamientos -cuenta con unos 2.300 concejales en todo el territorio- sitúan al partido de Garzón en una posición de ventaja respecto a Podemos, que en los últimos meses ha desmantelado gran parte de su estructura municipal y que no cuenta con representación en las instituciones municipales, ya que en 2015 no se presentó como tal, sino sólo a través de confluencias-. En este punto IU establece una fórmula abierta, destacando que «se buscará llevar a cabo primarias conjuntas», ya que el acuerdo no está aún cerrado y debido a que este punto será más difícil de asumir para la formación de Pablo Iglesias.

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