Política

Susana Díaz sale indemne de un debate tedioso que pasa de puntillas por la corrupción

La presidenta insiste en su honestidad personal y Teresa Rodríguez cuestiona los 80 euros que Díaz dice tener en su cuenta

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Susana Díaz sale indemne de un debate tedioso que pasa de puntillas por la corrupción
Juan Marín, Susana Díaz, Juanma Moreno y Teresa Rodríguez.

Juan Marín, Susana Díaz, Juanma Moreno y Teresa Rodríguez. EFE

Resumen:

La corrupción ha generado los escasos minutos de diálogo real durante las dos horas de tedioso debate electoral entre los cuatro candidatos a las elecciones andaluzas que se ha celebrado el lunes por la noche en Canal Sur. Más pendientes de enviar sus mensajes que en establecer un debate entre ellos, los candidatos no han respondido a las preguntas de sus adversarios y se han limitado a mirar a cámara para soltar sus proclamas.

En este formato antiperiodístico, Susana Díaz ha salido sin un un rasguño. La oposición andaluza no ha conseguido hacerle pagar el desgaste de 36 años de gobiernos socialistas, ni la imagen de sus antecesores en el banquillo de los acusados, ni los millones de euros de los parados gastados en fiestas en puticlubs, ni que la comunidad sea el vagón de cola europeo de los principales índices de desarrollo y progreso.

Ante las acusaciones del PP, Cs y Adelante Andalucía en materia de corrupción, Susana Díaz ha ignorado las preguntas sobre por qué la Junta pidió el archivo del caso de los ERE o por qué mintió en el Parlamento cuando negó la existencia de tarjetas black que se utilizaron en prostíbulos. La presidenta ha insistido en la estrategia de distanciarse de Manuel Chaves y José Antonio Griñán para defender en su honestidad personal.

«Ni una mancha. Andalucía sabe que su presidenta ha tenido un comportamiento ejemplar, los andaluces saben lo que entra en casa de su presidenta y lo que gasta» ha alardeado ante la incredulidad de Teresa Rodríguez, que ha ironizado: «Claro, usted no cobra dietas y tiene 80 euros en su cuenta».

El bloque dedicado a la corrupción ha animado un debate encorsetado y cronometrado que se ha convertido en cuatro monólogos consecutivos grises que recordaban más una sesión parlamentaria que un cara a cara entre los candidatos. Esa planicie dialéctica beneficia a la candidata socialista, ya que los debates electorales no son el fuerte de Susana Díaz. En la última campaña electoral de las autonómicas de 2015 salió claramente perdedora en estas confrontaciones, y en uno de ellos incluso corrigió a la presentadora por controlar los tiempos y no dejarla hablar cuando quería. Este lunes también lo ha intentado pidiendo una intervención cuando había agotado su tiempo.

Hasta entonces, sólo el candidato de Ciudadanos, Juan Marín, había atacado a Susana Díaz reprochándole su intento de salto a la política nacional durante las primarias del PSOE para recordar que la presidenta tiene a «Andalucía como segundo plato» porque en realidad «hoy no le gustaría estar aquí, sino en Madrid». «Pero sus compañeros del PSOE le dieron la espalda», ha recordado.

A sus reproches, Díaz ha destacado que durante las primarias socialistas Marín apoyaba sus políticas y aseguraba que ella «era de fiar». «Me recuerda esa canción que dice ‘cómo hemos cambiado, qué lejos ha quedado aquella amistad…», le ha reprochado.

Durante la primera hora de debate, la principal confrontación se ha producido entre PP y Ciudadanos, que compiten por el voto del 80% de los andaluces que ansían un cambio de gobierno, según las encuestas. En esta línea, Juanma Moreno ha recibido los ataques del candidato de Cs por los casos de corrupción del PP, mientras que el candidato popular ha preguntado a Marín dónde estaba él cuando el PP fue «dique de contención» de la corrupción en Andalucía luchando contra casos como el de los ERE, los cursos de formación o las tarjetas black de la Faffe.

A pesar de esos reproches, Marín ha tendido la mano a Moreno para gobernar juntos si suman los 55 escaños necesarios para tener mayoría absoluta. «Usted y yo tenemos una gran oportunidad, la de cambiar el Gobierno de la Junta de Andalucía. Si sumamos escaños nos vamos a poner de acuerdo, porque los andaluces esperando 40 años para que haya un cambio», le ha garantizado.

En una campaña tan ajustada como ésta del 2-D, los debates pueden resultar decisivos. El PP, Ciudadanos y Adelante Andalucía (coalición de Podemos-IU) se encuentran en una situación de triple empate por detrás del PSOE con diferencia de décimas. Además, el auge de Vox amenaza con quitar entre tres y cinco escaños a PP y Ciudadanos.

De momento, según las encuestas y las declaraciones de los candidatos, el único pacto postelectoral que se perfila se produciría entre PSOE y Adelante Andalucía, que ha prometido hacer todo lo posible para que no gobierne la derecha a través de una coalición entre PP y Ciudadanos.

El desgaste del PSOE tras 37 años de gobierno y de la figura de Susana Díaz tras su aventura frustrada en las primarias del PSOE se no ta en los actos. El domingo, una mujer fue expulsada de su mitin con Pedro Sánchez en Chiclana de la Frontera por sacar una pancarta que rezaba «Susana corrupta».

Este lunes, a las puertas de las instalaciones de Canal Sur los taxistas han recibido a PP, PSOE y Ciudadanos con gritos y abucheos y han aplaudido a los representantes de Adelante Andalucía, especialmente al coordinador regional de IU, Antonio Maíllo, segundo de la candidatura.

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