Política

El PP confía en el ‘efecto Andalucía’: con menos votos más poder en mayo

Los populares creen también salvaguardada la hegemonía del centro-derecha, sin sorpasso de Rivera, que puede perder "voto facha" que vaya a Vox

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El PP confía en el ‘efecto Andalucía’: con menos votos más poder en mayo
El líder del PP, Pablo Casado, este jueves en Bruselas

El líder del PP, Pablo Casado, este jueves en Bruselas EFE

Resumen:

Mientras se van desvelando a cuentagotas los nombres de los candidatos para las elecciones locales y autonómicas del 26 de mayo, tanto Génova como las direcciones regionales del partido evalúan sus fuerzas de cara a una contienda donde se juega el poder territorial de España. Ya antes de la aparición de Vox, los populares estaban convencidos de poder recuperar el gobierno de muchas comunidades y ayuntamientos en alianza con Ciudadanos. Incluso vaticinaban que con unos resultados peores a los que cosecharon en 2015 “podremos tener más presidentes autonómicos y alcaldías de capitales de provincia” que ahora. Y, lo que es más curioso, la irrupción de Vox , lejos de rebajar las expectativas de futuro les hace ser aún más optimistas.


Porque incluso admitiendo que Abascal pueda rebañarles una parte de su base electoral, defienden que, “aún quedando por detrás del PSOE en número de votos” totales, sumen con Ciudadanos y Vox mayorías alternativas a las del PSOE y Podemos y todas sus marcas territoriales. Todo ello contando, además, con que la entrada en liza de un nuevo partido modifica el reparto de restos en el escrutinio electoral.

Génova destaca el nerviosismo de Page y Lambán al defender la ilegalización de los partidos independentistas

Creen los populares que el “efecto Andalucía” es exportable a otros territorios de España. La irrupción del partido de Santiago Abascal ha hecho posible que, por vez primera en 36 años de elecciones autonómicas andaluzas, haya terminado el “reinado” de la izquierda y abierto la puerta un gobierno de centro-derecha con Juan Manuel Moreno de presidente de la Junta. Insisten en el PP en que “los que están de los nervios son los barones socialistas” y a ello atribuyen declaraciones como las del presidente del ejecutivo de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, o del aragonés, Javier Lambán, planteando la ilegalización de los partidos independentistas, en clara confrontación con su jefe de filas, Pedro Sánchez.

En las municipales de 2015 los populares consiguieron 6.057.767 votos frente a los 5.603.112 del PSOE. Llegaron a la mayoría absoluta en 2.768 municipios y relativa en 656. Fue esa mayoría relativa la que les dejó fuera del gobierno de los ayuntamientos de Madrid, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Valladolid, Vitoria o Córdoba por poner unos ejemplos, también de las comunidades de Valencia, Castilla-La Mancha, Aragón o Baleares, donde no sumaron con el partido de Albert Rivera como en Madrid. En definitiva, una debacle a efectos de poder que les llevó también a sus peores resultados en las generales del 20 de diciembre de ese mismo año.

Los populares creen salvaguardada la hegemonía del centro-derecha, sin sorpasso de Rivera

Sin embargo, los actuales sondeos no cuentan con un posible efecto movilizador de la izquierda ante el riesgo de que la derecha populista no sólo vaya entrando en las instituciones sino que varíe el equilibrio de fuerzas. De ahí la insistencia de Sánchez de citar una y otra vez a al partido de Abascal vinculándolo tanto con el PP como con Ciudadanos en alusión al gobierno de coalición que ambos partidos negocian. Vox es ya una realidad, un agente político, y eso, aspiran en Ferraz, que pueda ser un revulsivo que movilice al voto desencantado de la izquierda

Asimismo, los populares creen posible mantener la hegemonía del centro-derecha, sin sorpasso de Rivera, “porque hay un voto ‘facha’ que se fue a Ciudadanos y ahora puede ir a Vox”. Aunque la formación naranja ha experimentado una fortísima subida en Andalucía, “probablemente ha tocado techo y pierda votos a favor de Abascal”. Ese “voto facha” al que alude una de las fuentes populares consultadas por El Independiente es aquel que se fugó del PP por entender que Mariano Rajoy abandonó a las víctimas del terrorismo, primero, y fue blando con los independentistas después.

Feijóo está siendo más duro con Vox que su compañero de filas García Escudero, más contemporizador

El PP espera aguantar mejor la embestida electoral de Ciudadanos y de Vox “en aquellos sitios donde gobernamos” como las Comunidades de Madrid, Castilla y León o La Rioja, a pesar de conservar esas cuotas de poder gracias a los pactos alcanzados en su momento con la formación “naranja”, que muy probablemente se tendrán que ampliar a Vox, situación que a Rivera no le va a resultar cómoda en absoluto sobre todo si no hay antes elecciones generales.

Los populares no afrontan con unidad de criterio cuál debe ser su posicionamiento hacia Vox. El gallego Alberto Núñez Feijóo es el que se ha mostrado más batallador contra este partido, afirmando, ante quien le ha querido oír, entre ellos Pablo Casado, “que nadie nos va a dar lecciones en la defensa de la unidad de la España y del Estado autonómico”, aspecto este último en el que pone mucho acento habida cuenta que Abascal defiende la supresión de las autonomías. Pero hay otros que, a pesar de ser de los moderados como Feijóo, creen que hay que contar con Vox, que lejos de suponer un peligro, puede ser un futuro socio. Es el caso del madrileño Pío García Escudero.

Candidatos de Galicia, Extremadura y Barcelona

Casado tendrá ocasión de confrontar opiniones con el barón gallego este fin de semana, pues acude a su territorio para proclamar a los cabezas de lista de las candidaturas de las cuatro capitales de provincia. También hará lo propio en Extremadura, tanto para la Comunidad (José Antonio Monago) como para Cáceres y Badajoz, para terminar en Cataluña, donde han optado por el empresario Josep Bou de cabeza para Barcelona. Valencia y Madrid habrán de esperar a pesar de la insistencia de ambas organizaciones para que desvele cuanto antes el nombre de los candidatos con los que comenzar a hacer precampaña.