Política

El secretario general del PP interrogó a Fernández Díaz, Cosidó y Martínez sobre su implicación en la ‘operación Kitchen’

Se pactó la estrategia de "aguantar" salvo que aparezcan evidencias irrefutables que puedan implicar a alguno de ellos en una operación ilegal o "no ejemplar"

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El secretario general del PP interrogó a Fernández Díaz, Cosidó y Martínez sobre su implicación en la ‘operación Kitchen’
Ignacio Cosidó, Jorge Fernández Díaz y Francisco Martínez en una imagen de archivo

Ignacio Cosidó, Jorge Fernández Díaz y Francisco Martínez en una imagen de archivo EFE

Resumen:

El líder del PP, Pablo Casado, delegó en su número dos, Teodoro García Egea, la interlocución con tres de las personas cuyos nombres han aparecido de una manera u otra, por acción u omisión, vinculados a la “operación Kitchen”, que investiga si hubo uso de fondos reservados para, presuntamente, sustraer a Luis Bárcenas información sensible que pudiera afectar a Génova en el transcurso de la instrucción del “caso Gürtel”. En concreto, el secretario general popular se reunió, por separado, con el ex ministro del Interior Jorge Fernández Díaz; con quien fuera su secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, y con el entonces director general de la Policía y actual portavoz del Grupo Popular en el Senado, Ignacio Cosidó. Esto es, parte de la que fuera la cúpula de Interior entre los años 2011 y 2015.

Además de recabar información sobre esta pieza separada de la macrocausa que dirige el Juzgado Central de Instrucción 6 de la Audiencia Nacional -en la que el comisario Villarejo figura como principal imputado-, se diseñó la estrategia política a seguir, esto es, “aguantar” salvo que aparezcan evidencias irrefutables que puedan implicar a alguno de ellos en una operación ilegal o “no ejemplar”.

Actuar “en consecuencia”

De ahí las palabras de Casado el pasado lunes durante un desayuno informativo. Dijo que actuaría “en consecuencia” pero siempre y cuando hubiera “certezas” o estuvieran “contrastadas por una investigación judicial”. Respecto a cuales podrían ser esas “certezas”, fuentes del PP pusieron como ejemplo “la grabación de alguna conversación” de esas que hizo durante años Villarejo y que se han convertido en artillería pesada contra distintas instituciones del Estado

Las conversaciones con Egea para intentar adivinar el grado de implicación de los tres en la “operación Kitchen” han tenido un “tono amistoso”, según fuentes populares, y, en algunos casos, se constató la “animadversión manifiesta” de Villarejo con algunos de los aludidos, como es el caso de Cosidó -incluso con querellas de por medio- quien, además, “no manejó fondos reservados”, puntualizan en el PP. Pero también se debió dar por satisfecho Egea con las explicaciones que ofrecieron Fernández Díaz y Martínez, más expuestos a las revelaciones del caso por ser, respectivamente, ministro y secretario de Estado cuando tuvieron lugar los hechos que se investigan.

En todo caso, uno de los argumentos manejados por los populares es que en 2011, cuando llegan al Gobierno, Villarejo, lejos de ser el ex comisario “apestado” que es ahora, estaba en ejercicio, “no fue un invento del PP”. Y recuerdan la grabación del almuerzo de éste en 2009 con la ahora ministra de Justicia, Dolores Delgado, y con el ex juez Baltasar Garzón, donde se celebraba la concesión al hoy ex comisario de la medalla al mérito policial con distintivo rojo, pensionada, que le otorgó el entonces titular de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. En el año 2012, recibió la misma condecoración de manos de Fernández Díaz a propuesta del comisario Eugenio Pino. Cuando en 2016 se jubila, comienza a caer su ascendente hasta que el 3 de noviembre de 2017 es detenido e ingresa en prisión preventiva dos días más tarde, situación que aún hoy perdura.

Desde Génova ponen el acento en que fue gobernando el PP “cuando se actúa judicialmente contra él”, en el curso de la instrucción del llamado “caso Tándem”. El ex comisario está siendo investigado actualmente por la presunta comisión de un total de 14 delitos: tres de cohecho, ocho de revelación de secretos, uno de falsedad documental, otro de organización criminal y un último delito de blanqueo de capitales.

De los tres dirigentes del PP de le época de la Kitchen, el políticamente más activo es Cosidó, rostro y voz de los populares en la Cámara Alta. Además, en condición de portavoz parlamentario es miembro del llamado “núcleo duro” de Génova, esto es, del comité de dirección, un órgano restringido al presidente del PP, vicesecretarios y portavoces parlamentarios de Congreso, Senado y Eurocámara donde se definen las principales líneas estratégicas.

Cosidó seguirá de portavoz “mientras mantenga la confianza de mi Grupo Parlamentario”

El pasado martes, durante la comparecencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la Cámara Alta, el portavoz popular aseguró que continuará al frente de su cargo mientras mantenga la confianza de su Grupo Parlamentario. Poco antes, Sánchez le había pedido que se mirara “al espejo” antes de hablar de ejemplaridad, recordándole a continuación la operación “sin mandato judicial para proteger al PP”, en alusión a la Kitchen. Pero también sacó a colación el ya famoso whatsaap, de autor apócrifo, que Cosidó reenvió sobre el control político de la Sala Segunda del Tribumal Supremo, que hizo saltar por los aires el acuerdo PSOE-PP para la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGJP) tras la renuncia de Manuel Marchena a presidir el órgano de gobierno de los jueces y el TS.

Fernández Díaz es actualmente presidente de la comisión de Peticiones del Congreso de los Diputados y Francico Martínez portavoz del PP en la comisión Constitucional.