Política

Pablo Casado se la juega en Madrid

Pocos días quedan para que el líder del PP desvele sus candidatos a la Comunidad y al ayuntamiento de Madrid "que es la plataforma con la que sale para ganar las elecciones generales"

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Pablo Casado se la juega en Madrid
Casado junto a Almeida, García Escudero y Garrido en la cena navideña del PP de Madrid

Casado junto a Almeida, García Escudero y Garrido en la cena navideña del PP de Madrid EFE

Resumen:

El próximo día 13, el líder del PP desvelará los nombres de sus candidatos a la Comunidad de Madrid y al ayuntamiento de la capital de España. Se trata de la decisión más difícil y compleja de su aún corto liderazgo al frente de los populares españoles. La razón es bien sencilla: “Madrid es la plataforma con la que sale Pablo para ganar las elecciones generales”, afirma uno de los dirigentes que se sienta en el comité de dirección de Génova. Y añade: “No gobernar en el ayuntamiento y en la Comunidad sería muy mal escenario para nosotros”.

Sabe, por tanto Pablo Casado, que debe acertar con su elección “sí o sí”. Una decisión que si bien “está consultando con todos y escucha mucho”, creen que tiene mucho más avanzada de lo que da a entender aunque “los perfiles han ido cambiando”. Si hace apenas dos meses debía buscar a unos candidatos que compitieran con Ciudadanos pero que, tras la contienda electoral, fueran capaces de colaborar con ellos, ahora el abanico se amplía a Vox, al que dan como seguro nuevo actor político en las instituciones madrileñas. De hecho, un sector del PP de Madrid defiende un perfil “duro” para evitar que la formación de Santiago Abascal le arañe más votos en un territorio donde tiene su principal implantación política.

No gobernar en el ayuntamiento y en la Comunidad de Madrid sería muy mal escenario”

El Independiente revelaba esta semana que uno de cada cuatro militantes de Vox -tienen 24.000- están afiliados en Madrid. De hecho, desde el PP siempre se dijo que era un “fenómeno madrileño” con poco recorrido hasta que eclosionó en Andalucía con la fuerza de 12 diputados autonómicos. Salvo que de aquí a las elecciones locales y autonómicas del 26 de mayo ocurra algo que anule cualquier tipo de análisis previo -cosas de la evanescencia de la actual política- Casado deberá tener en cuenta todos y cada uno de las derivadas posibles a la hora de seleccionar a sus candidatos.

De hecho, hay quien se pregunta sobre la relación que uno de los nombres más recurrentes para la alcaldía madrileña, el del vicesecretario de Organización, Javier Maroto, pueda tener con Vox. Y se lo preguntan porque Maroto y Abascal coincidieron en el PP vasco y la ruptura fue mucho más que traumática para ese grupo de jóvenes dirigentes -además de Maroto, Antonio Basagoiti, Alfonso Alonso, Borja Semper, Arantxa Quiroga o Iñaqui Oyarzábal- a los que se acusó, poco menos, que de traicionar a las víctimas del terrorismo y “venderse” al enemigo.

Es una decisión muy personal de Pablo y necesitará a personas de su más estrecha confianza”

Madrid “es una decisión muy personal de Pablo, no la hereda, y necesitará a personas de su más estrecha confianza”, añade otro dirigente que no duda de la idoneidad de Maroto, pero que incorpora a la ecuación a Adolfo Suárez Illana, quien ha adquirido un enorme protagonismo que no deja de levantar ciertas suspicacias internas. La opción de Manuel Pizarro, con gran ascendente sobre Casado, acabó descartándose por su negativa a volver a la política tras haber sido el número dos de la lista por Madrid en 2008. Todo ello, sin olvidar que en el PP no faltan los que creen que debe haber un tiquet electoral mixto, esto es, contar con una mujer bien para la alcaldía o para la Comunidad, donde el nombre más citado es el del alcalde de Boadilla y diputado, Antonio García Terol.

Respecto a la posibilidad de poner de cabezas de lista a independientes, las opiniones están divididas en el seno de Génova. Aunque, al menos oficialmente, no se cierran a esta posibilidad, un sector del partido cree que dada la importancia de Madrid, debería ser no sólo alguien identificado con las siglas del PP sino con carné. Casado ha podido testar la opinión de los suyos ante una decisión que aún hoy guarda bajo siete llaves.

Surgen dudas respecto a las relaciones de Maroto con Abascal, que coincidieron en el PP vasco

Cabe resaltar que no se trata de un movimiento a dos bandas, sino que el líder popular deberá también resolver la situación de su partido en Madrid. Aunque en puridad no se trata de una gestora, la presidencia de Pío García Escudero siempre se planteó como provisional. La traumática salida de Cristina Cifuentes, primero de la Comunidad de Madrid y luego del liderazgo de la dirección regional, provocó un enorme cráter en el territorio más importante del PP, antiguo granero de votos.

Al actual presidente de la Comunidad, Ángel Garrido, se le considera amortizado. De hecho, sus relaciones con el PP madrileño son perfectamente mejorables y se le acusa de marcar discurso propio al margen de la oficialidad que marca Génova en asuntos como las relaciones con Vox, que, por otro lado, no termina de ser un asunto resuelto en el seno del partido de la gaviota. En cambio, el portavoz popular en el ayuntamiento, José Luis Martínez Almeida, está muy bien visto en la planta noble del cuartel general de los populares, pero tiene en su contra un escaso conocimiento público. En los tiempos en que la “marca” PP era inconstestable en Madrid, sin competencia ni a su derecha ni izquierda, no habría habido problema en elegir un perfil poco conocido, ahora no.

El líder del PP “será el candidato madrileño, se volcará en la campaña”

Decir PP de Madrid es decir Pablo Casado. Fue la organización madrileña la que le votó de forma abrumadora e incontestable en las primarias que le permitieron pasar la primera criba junto con Soraya Sáenz de Santamaría. De hecho, “Casado será el candidato madrileño, se volcará en la campaña a la comunidad y al ayuntamiento”. Es cierto que ya lo hizo en Andalucía con un cabeza de cartel “heredado”, Juanma Moreno, y ahora lo hará con más ahínco. Se juega la medida de su liderazgo y de su futuro político.