Será este lunes, durante la reunión del comité de dirección del PP cuando se analizará en el cuartel general de los populares el impacto del salto a la política nacional de Inés Arrimadas en las elecciones generales del 28 de abril, con el que Albert Rivera pretende convertirse en la fuerza hegemónica del centro-derecha en España, hacer el sorpasso a un PP que todavía no ha descubierto sus cartas.

El anuncio del «fichaje» de la mediática líder de los «naranjas» catalanes ha sido recibida con cautela, con la excepción de algunos destacados dirigentes populares, como la portavoz del Grupo en el Congreso de los Diputados, la también catalana Dolors Montserrat, que ha sido de las más críticas. «Arrimadas va a Waterloo a decirle a Puigdemont que la república no existe, pero no se atrevió a presentarse a la investidura ni a presentar una moción de censura contra Torra. Nunca una victoria sirvió para tan poco», le reprochó vía tuit.

Las palabras de Montserrat marcan la línea de la que será la línea argumental de las críticas hacia Arrimadas, a sabiendas de que el perfil de la triunfadora de las elecciones catalanas no genera rechazos entre un potencial electorado más reticente con Albert Rivera. «Rivera no cae tan bien como Arrimadas», admiten en el PP. De hecho, que el líder de Ciudadanos haya decidido reforzar sus opciones con ella, viene a ser la admisión de cierta debilidad propia, sin olvidar la paradoja de que anuncia su candidatura por Barcelona desde el corazón de la ciudad de Madrid, en la plaza de la Villa, donde se ubicaba antes el ayuntamiento de la capital de España.

El PP deberá, en todo caso, encontrar el tono exacto de su crítica contra la que puede acabar siendo socia de Gobierno, bien si son los populares los que ganan en el bloque de centro-derecha como si es Ciudadanos

«Inutilidad de su victoria»

Otra reacción popular vino de la mano de la vicesecretaria de Comunicación, de hecho, la única de las vicesecretarías que se manifestó al respecto, en una voluntad de darle un perfil más bien discreto. También Marta González puso el acento en la «inutilidad» de la victoria de Arrimadas en Cataluña en las elecciones autonómicas del 21 de diciembre de 2017, donde, a pesar de haber conseguido el hito de encabezar una candidatura constitucionalista que ganó en votos y escaños, no sólo no se presentó a la investidura, que hubiera resultado fallida, sino que no desarrolló ningún tipo de agenda política como triunfadora de esos comicios.

Desde el PP catalán se intentará minar la credibilidad de la cabeza de lista por Barcelona. Los populares se felicitaban de «mantener bastante bien el tipo», consolidando, precisamente, los cuatro escaños que consiguieron por Barcelona en las generales de 2016, el de Tarragona y el de Lérida, lo que no estaba tan claro hasta hace bien poco. Ciudadanos, en una lista encabezada por Juan Carlos Girauta, que ahora irá por Toledo, sacó tres diputados por Barcelona. El sorpasso, al menos en esta circunscripción, es más que posible salvo que fructifique el mensaje del PP.

El líder de los populares catalanes, Alejandro Fernández, recordaba vía tuit que, aún respetando la decisión de Arrimadas, él tomó la inversa, esto es, renunciar a su escaño por Tarragona en el Congreso de los Diputados «porque tuve claro que donde más falta hacía dar la batalla de las ideas y estar al lado de la gente era en Cataluña». Esa será otra idea recurrente de la campaña de los populares contra Arrimadas, que a la primera de cambio ha decidido «huir» de su compromiso con los electores que la convirtieron en la candidata más votada.

A fin de cuentas es lo que otro dirigente catalán del PP no duda en calificar de «fraude». Se trata del que hasta estas elecciones locales ha sido el candidato del PP a la alcaldía de Barcelona, Alberto Fernández Díaz. «Inés Arrimadas pidió votarla para derrotar al independentismo en el Parlament, y ahora resulta que lo que quería era ir al Congreso de los Diputados en Madrid. ¡Un fraude!», afirma.

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Ahora falta por ver de qué manera Pablo Casado intentará contrarrestar este movimiento. Hasta ahora, el único «fichaje» que maneja el cuartel general de los populares es el de Adolfo Suárez Illana, pero hay un sector del partido que apuesta por situar de dos a una mujer para equilibrar la balanza masculina.