La mejor prueba de que  el lema del PSOE para la campaña del 28-A, es un eslogan fallido es que a algún miembro del partido le llegó antes por redes la parodia del PP que el original de su partido.

«Haz que pase» es el mensaje con el que Pedro Sánchez quiere convencer a los españoles de que le voten. «Haz que pase pronto», es la respuesta que ha dado el PP en un video viral en el que aparece la imagen de Sánchez entremezclada con la de Otegui, Rufián y Puigdemont.

‘Haz que pase’ recuerda al también fallido cartel de VuELve que Podemos, no por similitudes estéticas sino sintomáticas

«Haz que pase esta pesadilla», ha dicho también Pablo Casado en un mitin riéndose del lema socialista, que ni siquiera ha caído bien entre los propios miembros del partido. El malestar en una parte del PSOE desconcertada con la nueva campaña viene sobre todo porque los ideólogos no se dieron cuenta del equívoco al que podría dar lugar la frase.

Tampoco ha ayudado especialmente a que cale el mensaje en positivo que la primera defensa pública del eslogan la haya hecho la ministra Isabel Celáa a su llegada al acto de presentación de la campaña diciendo que le recordaba al Titanic: «¡Es de Titanic, es precioso!». Luego ha matizado la ministra portavoz, a preguntas de los periodistas, que no se refería a desastroso final del transatlántico de 1912, sino a que estaba inspirado en la historia de amor de la película entre Leonardo Di Caprio y Kate Winnslet. No aclaró quién de los dos sería Sánchez porque solo uno sobrevive al hundimiento.

Si el objetivo era llamar a la movilización de la izquierda para que vaya a las urnas a votar, desconcierta que use precisamente el verbo ‘pasar’

Haz que pase pronto, haz que pase y no vuelva, haz que pase de largo. El lema se presta, claro, al pitorreo. Y también al equívoco. Porque si el objetivo era llamar a la movilización de la izquierda para que vaya a las urnas a votar, desconcierta que use precisamente el verbo pasar, que es lo que van a hacer precisamente los que opten por la abstención.

Sin embargo, la polisemia no es lo más preocupante de la presentación. Si hay algo que debería preocupar a los socialistas después de ver el cartel de «Haz que pase» es lo mucho que el episodio recuerda al también fallido cartel de VuELve que Podemos lanzó para anticipar la vuelta de Pablo Iglesias tras su baja paternal. Las similitudes no son estéticas, sino sintomáticas. Ambos causaron malestar en sus partidos por la falta de contacto con la realidad, seguramente porque las decisiones se tomaron en un círculo demasiado pequeño para contrastar opiniones críticas y desbordante de triunfalismo. El lema del PSOE para el 28-A es deja entrever que su equipo de campaña vive en una burbuja eufórica, seguramente fruto de las últimas encuestas favorables.

Haz que Pase, en realidad, está pensado para complementar el eslogan de la precampaña en un juego de palabras que solo funciona si se lee a continuación La España que Quieres. Paradójicamente, sin embargo, el eslogan de la precampaña funciona mejor solo. Ese sí gustaba en el partido y entre los expertos en marketing político mucho más que su secuela porque no solo transmitía el mensaje aspiracional  típico de las campañas electorales. Además, introducía España en el centro del mensaje. Y no le venía nada mal al PSOE ese mensaje, ya que una de las mayores debilidades entre buena parte de su electorado es su última etapa con los independentistas catalanes. Es probable que La España que quieres se quede, de facto, como el lema principal de campaña y el nuevo vaya quedando en un segundo plano hasta que den con otro mejor.

La polisemia también le pasó factura al PP con aquella inolvidable campaña de promoción de Telemadrid

Lo que se recordará de este episodio, al final, es el equívoco. Una vez que funciona un doble sentido como el que ha logrado colocar de forma audaz el PP con su vídeo paródico de réplica, es inevitable que la gracieta sepulte al original hasta hacerlo impracticable.

La polisemia también le pasó factura al PP con aquella inolvidable campaña de promoción de Telemadrid, cuando Esperanza Aguirre era presidenta de la Comunidad de Madrid. Aquel aparentemente inofensivo lema de promoción de la tele pública era Espejo de lo que somos. Entonces no había redes sociales, pero la mala baba es anterior a Twitter y no tardó en hacerse célebre entre los madrileños una separación de sílabas más gamberra que fue la que pasó a la posteridad: Espe-jode-lo-que-somos. Cuando algo así pasa en comunicación política lo único a lo que pueden aspirar los partidos es a que pase. Que pase pronto el pitorreo.