Política

El hundimiento del PP: "Si no cambiamos algo, morimos"

Pánico entre los barones territoriales y aspirantes a alcaldes ante la cita del 26 de mayo mientras Casado admite que "el resultado ha sido muy malo"

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El hundimiento del PP: "Si no cambiamos algo, morimos"

El presidente del PP, Pablo Casado, en su colegio electoral. EFE

Resumen:

Ni siquiera acertaron los más agoreros sondeos respecto de la debacle electoral de Pablo Casado. El PP ha perdido la mitad de sus votos, un batacazo sin paliativos que, ni siquiera, tiene el consuelo de sumar con el bloque de centro-derecha para gobernar. En fin, la tormenta perfecta para los populares, con un Ciudadanos que ha crecido, y mucho, a su costa, y una entrada más que discreta de Vox -si atendemos a las expectativas que se habían creado- pero que han contribuido a ahondar las cifras del fracaso para el sucesor de Mariano Rajoy.

Casado ha comparecido ante la prensa al filo de las 12 de la noche antes de que lo hiciera Albert Rivera en una sala de prensa llena de miembros de Nuevas Generaciones que le han recibido con un aplauso. «El resultado ha sido muy malo«, ha admitido sin ambages Casado flanqueado por los miembros de su comité ejecutivo. Ha atribuido a la fragmentación el resultado del centro-derecha, que «tendrá que ver si ha merecido la pena ese enfrentamiento». «Este es un partido que se crece ante las dificultades», ha agregado para anunciar que se volcarán en la próxima contienda electoral, sobre la que hace un llamamiento a la «reflexión» tanto a Ciudadanos como a Vox para evitar que se repita lo ocurrido esta noche.

Génova admite que mucho «voto refugio» se ha ido a Vox

Estupefacción y confusión son las palabras que mejor resume el ánimo en el cuartel general de los populares, sabedores de que el futuro de Pablo Casado está en el aire. Barones territoriales y aspirantes a alcalde que se examinan el 26 de mayo se dividen entre los que creen que «algo hay que hacer antes de esa fecha» y los que creen que «habrá Guerra Fría hasta autonómicas y municipales. Lo que pase, si pasa, será después, seguro». Pero son mayoría los primeros. Otro lo dice de la manera más descarnada: «hay que cambiar algo porque si no en las autonómicas y locales morimos».

Los que se juegan menos el 26-M hacen una llamada a la calma, invitando a «pensar por qué ha pasado esto y a trabajar para municipales y autonómicas». Fuentes populares insisten en que mucho voto de Vox «ha sido devastador» porque se ha perdido sin obtener representación, lo que ha minado las posibilidades de Casado y que mucho voto de centro-derecha asustado por el auge de Vox «se ha refugiado en Ciudadanos». Admiten que el resultado «no es bueno» pero el partido «saldrá adelante porque está curtido en muchos avatares».

Casado, «un líder como la copa de un pino»

Estas mismas fuentes aseguran que no corre peligro el liderazgo de Casado a quien califica de «político de largo recorrido» y líder «como la copa de un pino» pero incluso, algunos dirigentes y ex dirigentes muy experimentados se limitan a decir «algo habrá que hacer», pasando por un «yo que sé» y por los «no tengo ni idea».

Por menos se cortó la cabeza a Carlos Floriano a quien en junio de 2015 se dejó caer tras las elecciones locales y autonómicas de ese año, en las que el PP perdió prácticamente todas sus mayorías absolutas aun ganando las elecciones. Esto es, sin duda, mucho más grave, profundo y de largo alcance. Ciudadanos, se ha quedado a apenas un puñados de escaños de los populares, acercándose a ese anhelado sorpasso que los sondeos no vaticinaron. Es más, se hablaba de un posible adelanto de Ciudadanos por parte de Vox. Quizá el gran pecado de Génova fue equivocarse de adversario.

Hecatombe en Madrid

Las provincias pintadas de azul son apenas Orense, Ávila, Salamanca, Lugo y poco más. Hasta en Madrid, donde los populares no perdían desde hacía más de veinte años, ha habido sorpasso de Ciudadanos, al igual que en Andalucía. La Comunidad y el ayuntamiento de Madrid pueden cambiar del color azul del gobierno al naranja en las elecciones del 26-M. Tanto luchar contra el ascenso de Vox y era Albert Rivera el que acechaba a Génova. Poco más y le hace el sorpasso en el conjunto del territorio.

La proximidad de las elecciones locales, autonómicas y europeas del 26 de mayo auguran que no habrá grandes movimientos internos hasta que éstas tengan lugar. Génova se aferra a que tanto Aznar como Mariano Rajoy necesitaron de tres intentos para ganar las elecciones generales y eso que no tenían unos oponentes tan fuertes que se disputaran el mismo espacio electoral como Ciudadanos y Vox. Además, arguyen, Casado ha tenido que afrontar unas elecciones generales apenas nueve meses de hacerse con el liderazgo del partido, pero peor lo tuvo José María Aznar la primera vez que aterrizó en Génova sin tiempo para hacerse las hechuras de un candidato y sin tener siquiera las riendas del poder del partido.

Reunión de la ejecutiva

Los populares reúnen a su ejecutiva este martes a las 12 para analizar los resultados, pero nada permite aventurar, sólo por el momento, que se abra una brecha en el todavía primer partido de la oposición, por los pelos.

Poco antes de las 9 de la noche, cuando aún no se había dado ningún dato del escrutinio, el secretario general popular, Teodoro García Egea, adelantaba un escenario de «posible ingobernabildiad», por lo que se adelantaba a la hipótesis de que el bloque de centro-derecha no gobernara, aunque admitió su incapacidad para hacer en ese momento más vaticinio en muy buena medida por no saber cómo interpretar la alta participación.

Se trata del peor resultado que ha cosechado el PP desde que Manuel Fraga sacó en 1986 un total de 105 escaños, lo que se entendió entonces como el «techo» del fundador del PP y terminó culminando, tres años más tarde, en la candidatura de José María Aznar. En una carrera contrarreloj, Aznar salvó los muebles en 1989 sacando dos escaños más. Aun tuvo que presentarse en 1993, donde inició la remontada popular con 141  hasta que ganó la confrontación electoral en 1986, al sacar tan sólo 300.000 votos de ventaja al PSOE que se tradujeron en 156 escaños. Entonces, los socialistas hablaron de la «dulce derrota» del PSOE y de «la amarga victoria» del PP.