Política

Sánchez reserva la sala principal para Casado y relega a Rivera a la secundaria

Moncloa sigue adjudicando la sala de prensa al considerado líder simbólico de la oposición por parte del Gobierno, en este caso Pablo Casado, un pequeño gesto de cortesía que cobra importancia por los ajustados resultados de las generales entre PP y Cs

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, recibe en la Moncloa al líder de Ciudadanos, Albert Rivera

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, durante su reunión en la Moncloa con el líder de Ciudadanos, Albert Rivera. EFE

Entre ayer y hoy, Pedro Sánchez ha ejercido como anfitrión en el Palacio de la Moncloa recibiendo a los líderes de los partidos que las urnas han relegado a la oposición. El lunes fue el turno de Pablo Casado y este martes de Albert Rivera y Pablo Iglesias, quien cerrará la ronda de contactos.

Tras sus respectivas reuniones con el Ejecutivo en funciones, es habitual que los candidatos comparezcan ante los medios para mostrar su particular valoración de la cita, unas ruedas de prensa que se estiman fundamentales dado el aún abierto escenario de pactos y la carrera electoral hacia el 26M. Ayer lo hizo Pablo Casado, para quien Moncloa tuvo un detalle que en otras circunstancias hubiese pasado, quizá, desapercibido: la deferencia de cederle la sala de prensa principal, donde el líder del PP auguró una oposición «firme, fuerte y responsable» y donde manifestó la negativa a facilitar la investidura de Pedro Sánchez.

Y Rivera no ha recibido la misma cortesía que los populares, quien ha comparecido ante los periodistas en la secundaria sala de briefing. Se trata de un pequeño gesto que, unido al detalle de recibir primero a Pablo Casado y no a Rivera, es suficiente como para interpretar que el Gobierno sigue considerando al PP como líderes simbólicos de la oposición -aún es la segunda fuerza política- pese a los intentos de los naranjas de reafirmarse como cabecillas de la oposición en el Congreso frente a la «descomposición» de los populares, que deben mirar hacia un proceso de reconstitución tras los resultados electorales.

Ciudadanos firmó el mejor registro histórico en unas generales el 28A; y el PP hizo lo mismo, pero a la inversa, inscribiendo el mínimo de escaños de la historia de la formación. Los de Rivera han experimentado un meteórico ascenso con 57 escaños (25 más que en 2016), mientras que los populares se conformaron con 66 asientos y a escasos 200.000 votos de ser superados por los naranjas.

Rivera y Sánchez no se reunían desde 2017

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha recibido a Albert Rivera en el marco de esta primera ronda de reuniones iniciada por el jefe del Ejecutivo tras las elecciones generales del pasado 28 de abril y no se había reunido con el líder de Ciudadanos desde 2017.

Rivera ha llegado puntual, a las once de la mañana, con el rostro serio que evidencia la frialdad de las relaciones entre ambos y ha sido recibido por el presidente en la escalinata del Palacio de la Moncloa con un apretón de manos.

Ambos, con traje de chaqueta azul, han acudido después a la Sala Tapies, presidida por las banderas de España y la Unión Europea donde han estado conversando sobre sus respectivas hijas -se escuchaba sobre todo hablar a Rivera– mientras los fotógrafos tomaban instantáneas del encuentro. La cita ha durado menos de una hora, en la que el líder de los naranjas ha escenificado la distancia que quiere mantener con Sánchez frente a las presiones internas y externas que le piden que facilite un Gobierno monocolor.

Esta primera toma de contacto que ha abordado el jefe del Ejecutivo, tiene el objetivo de establecer vías de diálogo para la gobernabilidad y tomar el pulso a las principales fuerzas de cara a la investidura.

Así lo apuntan fuentes de Moncloa que han dicho a Efe que las citas de estos días se entienden como una toma de contacto y normalización de relaciones, y sostienen que para la ciudadanía es «un buen mensaje» tratar de superar las diferencias.

Muy distanciados desde la moción de censura que permitió a Sánchez gobernar, Rivera acude a este encuentro con la intención de dejar claro al jefe del Ejecutivo en funciones de que no facilitará su continuidad en Moncloa ni siquiera con una abstención.

También, como ha repetido estos días, quiere transmitir a Sánchez que ejercerá una oposición «firme y de Estado», abierto a llegar a acuerdos en los grandes temas.

Una oposición cuyo liderazgo ha asumido Rivera al considerar que quedarse a poco más de 200.000 votos de superar al PP, mientras este partido ha perdido más del doble de su representación, le legitima para hacerlo.

La última vez que Sánchez y Rivera mantuvieron una reunión fue el 27 de junio de 2017 en el Congreso donde acordaron, entre otras cosas, trabajar en una reforma constitucional y en medidas sobre regeneración.

Comentar ()