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La complicada aritmética de Pedro Sánchez para lograr la investidura

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La complicada aritmética de Pedro Sánchez para lograr la investidura
Pedro Sánchez, en Ferraz con Cristina Narbona.

Pedro Sánchez, en Ferraz con Cristina Narbona. EFE

Resumen:

La investidura del nuevo presidente del Gobierno se podría retrasar hasta el mes de septiembre si a Pedro Sánchez no le salen las cuentas. Y de momento no le salen. José Luis Ábalos llegó a amenazar este lunes con volver a las urnas si PP, Ciudadanos y Podemos no hacen un ejercicio de «responsabilidad» que quite el peso de la gobernabilidad a pactómetros diabólicos y sumas rebuscadas. Sin embargo, lo más probable es que éstas vuelvan a ser protagonistas de la aritmética parlamentaria.

El PSOE aspira a gobernar en solitario, aunque sus 123 diputados condenan a Sánchez a una legislatura de pactos y amenazas, especialmente en materia presupuestaria. No hay gobiernos estables a la vista salvo que el PSOE alcance un pacto de legislatura con Ciudadanos, la única suma ‘posible’ del arco -descartando al PP- con la que alcanza la mayoría absoluta: 180 escaños.

Pero eso no sucederá, aseguran desde Ciudadanos, aunque la puerta a una abstención en segunda votación no esté cerrada del todo. Es más que discutible, sin embargo, que una abstención de Ciudadanos pueda convivir con un ‘Sí’ de Podemos. Si los de Iglesias votaran ‘No’ a un gobierno de Sánchez tolerado por Rivera, entonces la única solución sería que el PP se sumara a la abstención para propiciar una votación con más ‘síes’ que ‘noes’. Ciencia ficción.

Ordenadas de mayor a menor apoyo, éstas son las opciones actualmente sobre la mesa para evitar una repetición electoral y formar gobierno en los próximos meses, teniendo en cuenta los vetos cruzados entre partidos: el PNV no votará junto a Navarra Suma y Coalición Canaria no lo hará junto a Podemos ni los partidos independentistas. Además, tanto ERC (uno) como Junts per Catalunya (tres) cuentan con diputados suspendidos pero que no han renunciado a su acta, por lo que parten de inicio con cuatro votos que no se podrán efectuar y que, a efectos prácticos, contarán como abstenciones si la situación no cambia.

El bloque de la moción

PSOE (123), Podemos (42), ERC (14 votos efectivos), PNV (6), JxCat (4 votos efectivos), EH Bildu (4) y Compromís (1), el bloque que apoyó la moción de censura contra Mariano Rajoy, sumarían 194 diputados y permitirían investir a Pedro Sánchez en primera votación con sus votos afirmativos. Sin embargo, es altamente improbable que esto suceda. Sánchez lleva semanas renegando del apoyo explícito de los independentistas, con los que mantiene una línea dura con la que pretende desmontar el discurso de oposición de PP, Ciudadanos y Vox. Y los propios independentistas defienden en público la línea del bloqueo sin promesas de diálogo ambiciosas e inasumibles para el gobierno. La opción más sólida numéricamente está, a día de hoy, descartada.

El ‘pacto del Abrazo’

A Pedro Sánchez y Albert Rivera les bastaría un acuerdo como el que alcanzaron tras las elecciones de 2015 -conocido como del Abrazo– para disipar las dudas sobre la gobernabilidad. PSOE (123) y Ciudadanos (57) suman 180 diputados, suficientes para sacar adelante la investidura, que podrían ser 185 con el concurso de Navarra Suma, Coalición Canaria y el Partido Regionalista Cántabro. Como la anterior, esta opción también está descartada porque Ciudadanos no apoyará a Sánchez en ninguna de las votaciones.

El empate

Hay varios escenarios en los que la investidura de Sánchez puede acabar condenada a un empate que enrede aún más la situación. La más probable tiene que ver con la situación de los diputados presos, que a día de hoy no pueden votar por estar suspendidos, pero tampoco han renunciado a sus actas. La composición de la Cámara se mantiene por tanto en 350 diputados, y mientras no cambie nada sus votos contarán como abstenciones.

En ese escenario, un ‘Sí’ de PSOE, Podemos, PNV, Compromís y el PRC daría a Sánchez 173 votos positivos. Exactamente los mismos que suman PP, Ciudadanos, Vox, Coalición Canaria, Navarra Suma, ERC, Junts per Catalunya y EH Bildu. Sería un empate a 173, con cuatro abstenciones de los diputados presos. La investidura se resolvería a favor de Pedro Sánchez con una sola abstención de entre cualquiera de esos grupos parlamentarios, aunque Coalición Canaria no la dará si Podemos forma parte del acuerdo con el PSOE, ni Navarra Suma si lo hace el PNV.

El empate 2.0

Otro posible escenario, improbable pero no imposible, es que Sánchez consiga amarrar las abstenciones de Coalición Canaria y Navarra Suma pese a mantener el ‘Sí’ de Podemos y del PNV. Un ejercicio político malabarístico, pero que podría llegar a salir adelante depende de las circunstancias. Aún así esto, que desatascaría el gobierno en el anterior escenario, seguiría condenando la investidura al empate si los independentistas catalanes se descuelgan con algún movimiento de última hora. Por ejemplo: que los presos renuncien a sus actas y tanto ERC como JxCat recuperen los cuatro votos ausentes. Seguiría produciéndose en este caso un empate a 173 con cuatro abstenciones.

Mayoría simple con Podemos

José Luis Ábalos defendió este lunes que no habrá gobierno de coalición con Podemos porque «no dan los números» y las dos fuerzas dominantes de la izquierda no suman mayoría absoluta. PSOE, Podemos y Compromís suman 166 escaños, que pueden ser 167 con el concurso casi seguro del PRC. Insuficientes para alcanzar la mayoría absoluta en primera ronda, pero suficientes para gobernar si van acompañados de la abstención del PNV y de cualquiera de los partidos independentistas.

La abstención del PP

Voces relevantes dentro del PP como Esperanza Aguirre o Isabel Díaz Ayuso han valorado públicamente la posibilidad de que el PP se abstenga para desbloquear la investidura de Sánchez y permitir que gobierne sin depender de los independentistas ni de Podemos para llegar a Moncloa. Génova ha descartado la posibilidad rápidamente, pero el juego será largo y cada vez son más los comentaristas que apuntan a un movimiento como el forzado por los barones socialistas en 2016 para permitir la investidura de Mariano Rajoy.

Sin embargo, la abstención del PP no significa nada si no va acompañada de la abstención de Ciudadanos. Y si esto se produjera, Sánchez podría respirar sin temores porque ninguna combinación entre el resto de partidos tumbaría su investidura en segunda votación. Podemos, Vox, ERC, JxCat, PNV, Bildu y Compromís sólo suman 99 diputados, incluso contando con el voto de los suspendidos.