Al ritmo de Electric Feel, Matteo Salvini interrumpe una conexión en directo con un programa de televisión italiano para preparar una pizza en un horno de piedra, que termina quemada. Cuando termina tal faena, vuelve a sentarse frente a la cámara como si nada. Con unos filtros de imagen, un par de textos, unos cortes estratégicos y su publicación en la red social adecuada, el resultado es un vídeo viralizado y reproducido por cerca de 400.000 personas que, sin buscarlo, parecen formar parte de la esfera privada del político italiano y todo lo que acontece tras las cámaras.

A día de hoy, una música con gancho, vídeos de entre tres y 60 segundos de duración y un par de efectos visuales son ingredientes suficientes para conectar -y triunfar- entre el público más joven en un entorno desenfadado, divertido y, a veces, descarado, donde entre el chiste y la ironía fuerzas como la extrema derecha italiana logran introducir su mensaje político. Y lo hacen sin esfuerzo, queriéndolo pero sin buscarlo. No son los partidos los que conectan con potenciales (y futuros) votantes a través de las redes. Son los usuarios los que, algoritmos mediante, llegan hasta una red de contenidos intrínsecamente relacionados con la ideología que profesan a golpe de click. Bienvenidos a la era de TikTok.

Vayamos al principio. A menos que el lector conviva habitualmente con alguna persona menor de 16 años, la pregunta es obligatoria. ¿Qué es TikTok? A grandes rasgos, se trata de una red social china fundada por Zhang Yimin, un antiguo trabajador de Microsoft, cuyo principal atractivo es la publicación de vídeos ‘relámpago’ de apenas unos segundos de duración y que triunfa entre el público más joven a nivel mundial. Nació en 2016, pero explotó en 2018. Según sus últimas cifras oficiales, el montante de usuarios mundiales sube a 500 millones, de los cuales un 60% tiene entre 13 y 24 años. Es ya un fenómeno global y, según el último informe de Sensor Tower, tan sólo Whatsapp habría conseguido superar en número de descargas a TikTok.

Ranking de apps a nivel mundial. SENSOR TOWER SENSOR TOWER

Salvini (@matteosalviniufficiale) fue uno de los primeros políticos europeos en abrirse una cuenta en esta red social. Y consiguió atraer el éxito que ya cosecha en Facebook (3,9 millones de seguidores); Instagram (1,8 millones) y Twitter (1,2 millones) a TikTok, convirtiéndose en el dirigente con más followers en la incipiente plataforma a nivel comunitario: casi 200.000 usuarios siguen sus vídeos, muchos de los cuales, de acuerdo con las estadísticas de la propia plataforma, son menores de edad.

Su éxito en redes no es casualidad. No él, sino Luca Morisi, su community manager -o responsable de redes sociales, para los menos familiarizados con la jerga digital- es el gurú a la sombra del líder ultraconservador, el filósofo mediático, el hombre que creó todo el sistema de propaganda de la Liga, el megáfono de il Capitano. A través de un sistema apodado como La Bestia consistente en la monitorización de datos, Morisi analiza publicaciones, interacciones y tendencias de los usuarios. Observa, construye y se adapta. «Es uno de los mejores ejemplos de la relación directa entre el triunfo de redes como Instagram o TikTok y el auge de los discursos populistas», afirma el politólogo Iago Moreno.

@matteosalviniufficiale

Sei in difficoltà durante l’interrogazione in classe? È #colpadiSalvini 😃

♬ suono originale – matteosalviniufficiale

España, lejos de quedar ajena a este terreno aún inhóspito para muchos -sobre todo para los más alejados de la generación Z (1994-2010)- los dos partidos situados en los extremos opuestos del tablero político libran su particular batalla cultural a golpe de montaje, reggaeton y likes. Podemos y Vox, caracterizadas ambas fuerzas por su tirón entre el público joven -los morados lo hicieron sobre todo en su primera etapa-, compiten en TikTok con ataques mutuos, intercalando mensajes electoralistas con varias capas de humor, en una plataforma donde, irónicamente, una buena tajada de sus seguidores no puede votar… todavía.

El partido morado (@ahorapodemos) abrió su cuenta el pasado mes de enero. Desde entonces, ha conseguido enganchar a casi 17.000 seguidores. Sus vídeos cuentan con entre 40.000 y casi un millón de visitas y siguen la tendencia predominante en la red social. «Podemos intenta construir cinco años después un vínculo entre su público y el Gobierno progresista, porque ahora es un proyecto menos personalista. Realizan una introspección hacia su vida privada para que el público tenga la sensación de que existe un liderazgo completamente expuesto al usuario», comenta Moreno.

La temática de los vídeos se encuentra a medio camino entre la burla y la crítica, con contenido que va desde Pablo Iglesias bailando reggaeton a memes de Pablo Casado y Santiago Abascal. Éste, de hecho, es protagonista en buena parte de sus publicaciones. Y en uno de sus últimos vídeos acusa directamente a Vox de copiar a Podemos por abrir una cuenta en TikTok después de ellos.

@ahorapodemos

Nos chivan que alguien nos está espiando… 🕵🤣🤣🤣 #zascasegundaparte #parati #abascal #zasca #podemos

♬ sonido original – ahorapodemos

Y Vox se estrena en la plataforma hace escasos días, concretamente el pasado jueves 13 de febrero. Lo que a priori se produce como una respuesta al veto de Twitter sobre su cuenta oficial, lleva meses en la cabeza de los gurús de Abascal, y más concretamente de Manuel Mariscal, responsable de comunicación del partido, que vio en TikTok otro gran nicho para «combatir el discurso único del consenso progre».

«Tenemos un producto y simplemente analizamos cómo difundirlo», explica Mariscal en conversación con El Independiente. El melón lo abrió la periodista Ana Iris en un amplio artículo para la cabecera de Vice, que titulaba así: ‘TikTok está lleno de fans adolescentes de Vox’, que no resultó indiferente para la formación. Tal y como ahí se explica, bajo etiquetas como #vox o #EspañaViva se esconden cientos de vídeos que pertenecen al denominado Team Facha. «Asumen la estigmatización como parte de su ADN con el objetivo de maximizar el alcance de su discurso y explotar su estrategia», explica Iago Moreno. Perfiles como @thefachamodernoisback cuentan con miles de visualizaciones. Buena parte de ellos, en edad de colegio o instituto.

Desde el partido niegan que el motivo de crearse una cuenta en TikTok sea competir con Podemos, aunque sí aprovechan para apostillar que «les vamos a superar». Sin embargo, la primera publicación de la cuenta viene cargada de intencionalidad. Mientras el primer vídeo de Podemos muestra únicamente la puerta que da acceso al despacho de Pablo Iglesias, el de Vox muestra lo mismo, con la diferencia de que la de Abascal sí se abre. Acto seguido, aparece el dirigente sentado en su despacho, observando un vídeo de TikTok en el que se ve a dos adolescentes mostrando sus banderas de España en una manifestación del partido. «Queremos mostrar cercanía, que en Vox, a diferencia del resto, hay un líder que se interesa, que ve, que escucha», reitera Mariscal. El vídeo roza las 240.000 reproducciones.

En tan sólo cuatro días, @vox_espana acumula casi 11.000 seguidores. «Nos dimos cuenta de que hay muchos jóvenes a los que les interesa Vox, o que suben contenido con el que nos identificamos. Aparecemos para garantizarles un espacio, demostrarles que no están huérfanos, que tienen una alternativa», explica el también diputado nacional de la formación.

Sin embargo, es importante subrayar que, antes de que ninguna de las dos formaciones intuyesen siquiera el éxito que les podría granjear la plataforma para conectar con su público, el PP ya se había lanzado a la piscina de TikTok. El responsable de comunicación digital de la formación, José Antonio Sánchez, confirma la autoría de la cuenta @partidopopular, desde la que suben vídeos para conectar con el público adolescente, «intentando hablar su lenguaje». No obstante y pese a ser los tiktokers políticos pioneros en España, la cuenta acumula menos de 200 seguidores.

La pugna entre Santiago Abascal y Pablo Iglesias por las papeletas futuribles, más allá de Twitter y Facebook, donde siguen ganando por goleada los partidos tradicionales, está en Youtube, otra plataforma con un importante nicho de consumidores de la Generación Z. Vox supera en cifra a los morados: cuentan con más de 250.000 suscriptores en su canal oficial frente a los 97.000 de Podemos.

Tal y como referencia el politólogo y analista de tendencias en redes sociales Iago Moreno, ambas formaciones pugnan por subir contenidos a sus canales oficiales con un formato parecido al que utilizarían otros youtubers e influencers seguidos por millones, como el modelo entrevista de Fortfast, el clickbait mediante imágenes o títulos sugerentes para llamar la atención o los Room Tour, «para dar la sensación al usuario de que se accede a su intimidad, que forma parte de la vida de, en este caso, un líder político», aclara Moreno.

No transforma dinámicas de voto, pero «afianza tendencias»

El lanzamiento de mensajes políticos en una red social en que la mayoría de los contenidos proceden de perfiles de niños que van desde los 10 años de edad deja una incógnita: ¿Conlleva esta estrategia adoctrinamiento? Fuentes de ambos partidos lo niegan rotundamente. «Nuestro objetivo no es adoctrinar, sino que a los más jóvenes se les vaya motivando en política», argumentan. Defienden que en ningún caso los contenidos sobrepasarán los límites de la responsabilidad.

Recibir un impacto político desde edades tan tempranas tampoco implica, según el politólogo consultado, una transformación en las dinámicas de voto futuras. «Pero sí sirve para afianzar tendencias que ya están ahí». Los datos lo demuestran. Según un estudio de Sociométrica para El Español, Vox y Podemos fueron los partidos más votados por los varones menores de 30 años en las pasadas generales, concitando Abascal (19,4%) e Iglesias (17,4%) casi cinco puntos más de apoyo entre los chicos veinteañeros que en cualquier otra franja de edad. Irónicamente, ambas formaciones han propuesto en repetidas ocasiones rebajar a los 16 años la edad para votar, ya que a esta edad los jóvenes españoles ya pueden, por ejemplo, cotizar. La medida afectaría a casi un millón de nuevos votantes.

Ambos partidos coinciden también en otro punto estratégico que explica el caladero de voto joven: mientras formaciones como PP y PSOE recurren a la utilidad del voto para cazar papeletas, Vox y Podemos hacen lo propio apelando a la parte más emocional y visceral del elector.

«No existe una causalidad directa, pero nos pasamos una cantidad ingente del día mirando una pantalla. Las redes nos confinan en cámaras de eco, donde nos mantienen sometidos a un bombardeo constante de ideas que luego se utilizan en las discusiones del día a día. No es tanto propaganda vertical de los partidos, aunque llegado el momento sí se puede transformar en un voto, fruto de años de afianzar una tendencia. Es la hipótesis Tuerka, pero en 2020″, sentencia Iago Moreno.

TikTok, en cifras

El insólito crecimiento de TikTok parece imparable. Las cifras lo explican. Por el momento, no amenaza el legado de Mark Zuckerberg, aunque sí ha llegado para hacerle sombra. Facebook lidera la lista de apps con 16.000 millones de descargas. Le sigue el resto de firmas del imperio: Messenger, Whatsapp e Instagram. El quinto y sexto lugar lo ocupan Snapchat y Skupe, otras dos habituales. Pero TikTok ocupa la séptima posición, una app que, recordemos, cuenta con un par de años de existencia. Está disponible en 150 países y 75 idiomas.

Su empresa creadora, ByteDance, está valorada en 68.000 millones de dólares, y según datos de la consultora Sensor Tower, sólo el año pasado se descargó más de 750 millones de veces, más que Facebook, Instagram, Youtube o Snapchat en el mismo período de tiempo. El filón económico no lo ha encontrado sólo su fundador, sino los ya conocidos como tiktokers que cogen ahora el relevo de influencers que copaban Instagram para monetizar su actividad en la red social. Algunos perfiles, como el de la estadounidense Loren Gray, rozan los 40 millones de seguidores.

@lorengray

u run into the mean girls at school

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