La portavoz parlamentaria de Ciudadanos, Inés Arrimadas. EFE

Política

Arrimadas: "Sin centro político, Sánchez gobernará diez años más"

El sector oficialista que encabeza Inés Arrimadas defiende el futuro del proyecto liberal como "necesario", sin diluirse en otras siglas aunque con colaboraciones puntuales, para dar la batalla a un PSOE que pretende dividir "entre fachas y progres"

Ciudadanos nació como la bestia negra del nacionalismo, y no abandonará la vereda para seguir siéndolo en el tablero nacional. El tiro errático en las urnas les dejó tocados, casi hundidos, un golpe que les costó un líder, decenas de cargos, una estructura y les restó credibilidad o, al menos confianza de una buena tajada de sus potenciales votantes. Los 10 diputados de noviembre llevaron a la denostada dirección a luchar contra las estadísticas que han perseguido a todos los partidos que se han posicionado en el centro político de España. Reniegan del desfiladero de la desaparición, aunque también del de la absorción, con la que el PP aprieta la soga aprovechando las horas más bajas del partido desde su salto a la política nacional, hace hoy casi cinco años.

A derecha e izquierda resuenan voces que cuestionan que Ciudadanos, como UPyD antes que ellos, pueda tener un futuro como proyecto político independiente con fuerza en las cámaras de representación. Unos aseguran que acabará diluyéndose con los partidos situados a su diestra, sin nada más que ofrecer que dirigentes de corte liberal bajo las siglas populares; otros sentencian que las urnas serán las encargadas de dar el golpe de gracia al proyecto que hasta hace unos meses pertenecía a Albert Rivera. Pero fuentes cercanas a la cúpula oficialista del partido defienden tener motivos para creer en que, ya alejados de la presión de perseguir convertirse en un partido «de Gobierno» como fin último, el centro sigue siendo necesario. Que hay proyecto, que hay futuro. Militantes y votantes siguen creyendo en el proyecto, «animándonos con que podemos subir otra vez, que lo intentemos», reivindicando que «el centro tiene que estar ahí».

«Sin centro político, Pedro Sánchez gobernará diez años más», advierte la propia Inés Arrimadas en conversación con El Independiente, quien defiende que, sin Ciudadanos en el tablero político, el actual presidente del Gobierno de España habrá ganado en su estrategia por dividir a España «entre fachas y progres». Y por ello, el entorno de la actual candidata a la presidencia del partido y portavoz del menguado grupo parlamentario descarta recoger el guante de Pablo Casado, que implica intentar una coalición cuando vuelvan a convocarse elecciones generales teniendo las elecciones autonómicas del próximo 5 de abril -al menos en País Vasco– como probeta para alumbrar el ansiado España Suma. Porque el centro «debe tener voz», y debe servir para «meter una cuña» entre los postulados de Sánchez en concurso con el nacionalismo y las «barbaridades» que proponen Vox y alguna facción del PP. Y porque «Ciudadanos no puede confundirse con el PP».

La estrategia para mantenerse a flote sí, pasará, no obstante, por «colaboraciones» a futuro, y «hacer cosas que no harías» si el escenario no fuese tan volátil como el actual y la situación no fuese tan «límite» en el marco de las cesiones al soberanismo catalán, cuyos líderes condenados por sedición y desobediencia mantienen conversaciones a un nivel institucional semejante al del Gobierno de España; o de las negociaciones abiertas con el nacionalismo vasco abertzale, apoyos sobre los que PSOE y Podemos sustentaron la investidura y tratan de mantener la legislatura. «Sánchez nos empuja a colaborar», incluso con Vox, señalan fuentes solventes del partido aunque, también a futuro, mantendrán la línea roja de no compartir puestos gubernamentales u autonómicos con esta formación. Admiten una visión mercantilista del apoyo puntual de Vox al sustento de ejecutivos como el de Madrid o Andalucía ya que, en otro contexto, pactar con los de Santiago Abascal sería un elemento «muy a rechazar».

Igea «ha asumido el discurso de Sánchez»

Sea como fuere, hablar del futuro de Ciudadanos implica solucionar los quebraderos del presente. El partido se encuentra inmerso en un proceso de primarias internas construidas desde diferentes flancos por la situación de interinidad en la que se encuentra desde la marcha de Albert Rivera y de la disolución de la Ejecutiva. Primero, con la elección de los 362 compromisarios que, elegidos por los compromisarios, deberán debatir y aprobar los nuevos Estatutos del partido, el documento de Estrategia y ratificar la nueva Ejecutiva en el marco de la Asamblea General que se celebrará el segundo fin de semana de marzo; y segundo, los comicios internos que enfrentarán a Inés Arrimadas, potencial líder del proyecto, contra Francisco Igea, cabecilla del sector crítico, que tomó la decisión de presentar batalla el pasado lunes.

Igea vincula la pérdida de escaños con el veto a Sánchez, y eso no es cierto», señalan desde el entorno de Arrimadas

Fuentes de la lista que encabeza la portavoz parlamentaria censuran el proyecto del también vicepresidente de la Junta de Castilla y León y señalan que comprar el discurso de Igea, el de «que nos hemos derechizado, que si el PSOE pacta con nacionalistas es porque le hemos obligado, que somos irrelevantes, que somos inútiles… es lo que dice Sánchez. Paco ha asumido el discurso de Sánchez», y no conciben el proyecto de los críticos como garante de un futuro de los liberales, al menos situados en el centro de la balanza.

Con todo, los de Arrimadas no temen perder contra Igea, al que atribuyen un apoyo residual comparado con el de la líder que ganó unas elecciones en Cataluña. Y es que el líder de la plataforma Ciudadanos Eres Tú se ha lanzado a la piscina sin conocer el verdadero peso del sector crítico. Una ligera idea se la hubiera otorgado conocer cuántos de los 362 compromisarios que participarán en el congreso extraordinario pertenecen al sector crítico, pero un fallo humano en el proceso de votación aplazó la elección a este sábado 29. El plazo para el registro de listas finalizaba, no obstante, el pasado miércoles 26. Los únicos datos con los que cuenta Igea son con los de la acogida de la enmienda a la totalidad Cs Eres Tú, que pretende cambiar el modelo de partido y que se debatirá en la Asamblea General. El documento ha sido aprobado en la mayoría de agrupaciones en que se ha presentado, concretamente en 107. Sin embargo, el partido cuenta con más de 900.

No son pocos los puntos de fricción entre ambos, posturas contrapuestas en las que la tensión ha ido subiendo en las últimas semanas y cuyo punto de escape llegó cuando ambos líderes se vieron las caras en el marco de un desayuno informativo de Valladolid. Más allá de los cambios en el modelo de partido, en el que Igea quiere abandonar la corriente continuista de Rivera y su modelo centralizado, falto de transparencia y de implantación territorial, ambas corrientes chocan en la asunción de responsabilidades del batacazo electoral.

«Igea vincula la pérdida de escaños con el veto a Sánchez, y eso no es cierto», sostienen desde el entorno de la candidata. «En aquel momento tuvimos una fuerza que podríamos haber usado, lo cual no nos garantizaba un pacto, pero sí nos hubiese asegurado transmitir un mensaje nítido para nuestro electorado», reconocía el propio Igea en una entrevista con El Independiente. Así, mientras Igea apunta a un error de estrategia claro, en el que también enmarca los pactos con PP y Vox a nivel territorial, los de Arrimadas hacen balance… y no llegan a ninguna conclusión. «Hay motivos contradictorios», señalan, vinculando lo que pasó el 10-N a un «cúmulo de circunstancias desfavorables».

El ‘as’ de Arrimadas: listas menos centralizadas y femeninas

Según apuntan fuentes oficiales, ambos candidatos mantendrán un cara a cara antes de las primarias, que se celebrarán el primer fin de semana de marzo, una semana antes de la Asamblea General. Señalan haber recibido «muchas ofertas» de diferentes medios de comunicación para acoger el debate entre Igea y Arrimadas, aunque finalmente tendrá lugar en un foro en la capital.

Inés Arrimadas sacó el último ‘as’ de la manga para pelear en unas primarias que, hasta hace unos días, ni si quiera sabía que debía librar. Y enfrentó parte del argumentario de los críticos, que denuncia la falta de perfiles discrepantes en el partido, integrando en su war room particular referentes de la socialdemocracia, como Jordi Cañas, que se enfrentó a Albert Rivera en 2017 precisamente para discutir por el modelo de partido. «Mujeres fuertes y líderes», es otro de las imágenes que Arrimadas quiere transmitir con su renovado equipo: su mano derecha y secretaria general será Marina Bravo, equipo al que añade a otras dos mujeres como portavoz nacional y adjunta: Melisa Rodríguez y Lorena Roldán.

La portavoz del partido y potencial sucesora de Rivera se lleva todos los rostros mediáticos y los perfiles más fuertes, aunque también mantiene a algunos de los nombres que los críticos encuadran como responsables del hundimiento de Ciudadanos, esto es, Carlos Cuadrado y José María Espejo. Afianza a su círculo de confianza, como Edmundo Bal, Marcos de Quinto, Joan Mesquida, y se blinda con peso territorial: Ignacio Aguado y Begoña Villacís por Madrid; Isabel Franco por Murcia; Toni Cantó por la Comunidad Valenciana o Juan Marín por Andalucía.

Con bastante menos estruendo mediático goza la lista de Igea, que tanteó a perfiles como el de Luis Garicano o Xavier Pericay para dotar de un gancho fuerte a la candidatura alternativa, finalmente sin éxito. Sin embargo, la del castellanoleonés aúna todas las corrientes críticas del partido, con especial fuerza entre la militancia. Entre los nombres aparecen el de tres diputados del Parlament de Cataluña: Antonio Espinosa, María Valle y Sergio Sanz. Subrayable este último, que defendió la enmienda socialdemócrata de la IV Asamblea junto a Jordi Cañas, que ahora concurre en la lista rival. Como número dos, Igea ha confiado en Marta Marbán, diputada de la Asamblea de Madrid.

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