Política

Recelo en Interior ante el creciente papel del Ejército en la gestión de la crisis del covid-19

El departamento de Grande-Marlaska no ve motivos por ahora para que militares patrullen con policías o guardias civiles

Margarita Robles (Defensa) y Fernando Grande-Marlaska (Interior), en una visita al hospital que se habilitó en Ifema.

Margarita Robles (Defensa) y Grande-Marlaska (Interior), en una visita al hospital que se habilitó en Ifema. EP

«Hay mucho recelo en compartir tareas. Al final han tenido que frenar a Defensa en el avance de competencias que han ido cogiendo bajo el estado de alarma». La fuente de la Guardia Civil alude a la desconfianza que se ha instalado en Interior ante la relevancia que en esta crisis está adquiriendo el Ejército, que lleva semanas realizando no sólo labores humanitarias sino también algunas funciones hasta ahora desempeñadas por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado como la vigilancia de centrales nucleares o refuerzo en las fronteras terrestres.

La gestión por la tragedia del coronavirus también está poniendo a prueba la relación entre sí de dos de los cuatro ministros a los que Pedro Sánchez ha entregado galones en esta coyuntura: Fernando Grande-Marlaska, quien ejerce el mando único sobre todos los cuerpos policiales para garantizar las restricciones de movimiento que permitan frenar la propagación del covid-19, y Margarita Robles, la juez leonesa que lleva las riendas del departamento de Defensa.

Antes de que se iniciara la epidemia, el pulso lo iba ganando el titular de Interior. Grande-Marlaska había logrado imponer a María Gámez como directora general de la Guardia Civil frente a la candidata de Robles: Gloria Rojas, vicepresidenta primera del Gobierno de Melilla y secretaria general del PSOE local, desveló que la ministra le había ofrecido la posibilidad de dirigir el Instituto Armado. El nombramiento corresponde al Consejo de Ministros, pero a propuesta de Interior y Defensa.

El nombramiento de Gámez suponía una ‘victoria’ para el titular de Interior por un doble motivo. Por un lado, porque prescindía de un alto cargo que había llegado al puesto a propuesta de Robles: el juez oscense Félix Azón. Y, de otro, porque demostraba su jerarquía y lograba imponer su criterio a la hora de ahormar su nuevo equipo frente a las hipotecas de la etapa inicial.

La respuesta del Gobierno al coronavirus ha reforzado el protagonismo de Fernando Grande-Marlaska y Margarita Robles, dos de las autoridades competentes delegadas nombradas por Pedro Sánchez al declarar el estado de alarma -junto a Salvador Illa (Sanidad) y José Luis Ábalos (Transportes, Movilidad y Agenda Urbana)- para gestionar las medidas que ayuden a contener la transmisión del virus. Éste se ha cobrado ya la vida de 11.744 personas en España.

El Ejército, en Cataluña

En Interior se ve con cierto recelo el aumento de competencias que está asumiendo el Ejército desde que hace tres semanas se declaró el estado de alarma. Por contra, Defensa ha visto una posibilidad de realzar su función y de demostrar que el Estado está presente en todos los territorios, incluido Cataluña. La Unidad Militar de Emergencias (UME) se está empleado a fondo en esta comunidad, la segunda comunidad con más casos tras Madrid.

Desinfección de residencias de mayores y otras instalaciones colectivas (como aeropuertos, estaciones de tren, hospitales y centros penitenciarios), el montaje de hospitales de campaña, labores humanitarias, descarga y reparto de material médico y suministro de alimentos y otros productos de primera necesidad son algunas de las funciones que militares desplegados por todo el país han venido realizando para ayudar a combatir el coronavirus.

También labores propias de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, como la vigilancia en controles de fronteras y centrales nucleares. A la carrera, la Guardia Civil formó a militares de los ejércitos de Tierra y Aire para reforzar la seguridad de las plantas de Almaraz (Cáceres), Trillo (Guadalajara) y Cofrentes (Valencia), a fin de liberar a agentes de dicho Cuerpo para que puedan centrarse en funciones directamente relacionadas con la lucha contra la pandemia.

Interior no ve motivos por ahora para que militares patrullen las calles con policías o guardias civiles, opción prevista con Defensa

También se ha previsto que el Ejército pueda realizar patrullas con policías nacionales y guardias civiles para garantizar el cumplimiento de las medidas acordadas en el decreto que regula el estado de alarma. De momento, es una opción sin visos de llevarse a la práctica a corto plazo.

Y ello pese a que el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), Miguel Ángel Villarroya, llegó a anunciar a principios de esta semana que las patrullas mixtas iban a echarse a la calle en 87 localidades de siete provincias. En ningún momento se ha llegado a detallar dicho despliegue territorial.

A preguntas de El Independiente, fuentes de Interior han indicado que se trata de un protocolo diseñado de forma conjunta con Defensa y con criterios básicos de actuación. «No es un plan operativo y, por tanto, no hay una zona geográfica establecida», señalan.

Las fuentes aseguran que la comunicación con el departamento que dirige Margarita Robles es «fluida» y aseguran que la posibilidad de que militares patrullen conjuntamente con policías o guardias civiles sigue sobre la mesa, si bien hasta el momento «no ha habido necesidad».

Cuando sea necesario…

Éste es el argumento ofrecido este viernes por el jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, el general José Manuel Santiago. Los apoyos se han ido solicitando a Defensa conforme se han ido considerando necesarios, sin que la merma de efectivos que el virus ha causado ya en ambos Cuerpos policiales justifique por ahora que militares les acompañen a patrullar. La respuesta operativa no está comprometida, aseguran.

«Ahora no hacen falta. No hay gente en la calle. No hay inseguridad, no hay denuncias y sobran patrullas», ratifica a este diario un oficial de la Guardia Civil con décadas de experiencia. El cumplimiento de las limitaciones de movimientos está siendo generalizado, reduciéndose de forma notoria la actividad delincuencial.

A la espera de ver cómo evoluciona la pandemia, a ningún observador externo pasa desapercibido el celo que los representantes de Defensa, Policía Nacional y Guardia Civil en el comité de gestión técnica ponen para justificar el trabajo que hace cada Cuerpo. «Si ves las comparecencias, cada uno sale con ‘su libro’ y habla de lo suyo pero no hay una puesta en común ni reparto de asuntos a tratar», resume gráficamente un guardia civil.

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