Política

Indignación por el CIS más surrealista: "Tezanos ha cruzado todos los límites"

Expertos en sociología y análisis político estallan contra el polémico barómetro y lamentan que la institución se haya convertido en el "juguete roto" del Gobierno

José Félix Tezanos EUROPA PRESS

Preguntas sesgadas, enunciados capciosos, datos inverosímiles, contradicciones y «manipulación». El último barómetro del CIS «ha superado todos los límites», una apreciación en la que coinciden diversos sociólogos, investigadores demoscópicos y politólogos consultados por El Independiente después de que la última hazaña del socialista José Félix Tezanos abriese una auténtica ola de críticas en redes sociales desde todos los flancos ideológicos.

El Centro de Investigaciones Sociológicas publicaba este 15 de abril un barómetro especial con entrevistas realizadas por la vía telefónica y no presencial. Se trata del primer sondeo del instituto público desde el decreto del estado de alarma, por lo que medía por vez primera el impacto del coronavirus en la población y debía servir como aproximación al grado de aceptación de los españoles a la gestión del Gobierno en la crisis. Como viene siendo habitual, tampoco hubo sorpresas esta vez de parte de la institución que preside el dirigente socialista: el PSOE no ha sufrido apenas desgaste y mantiene una amplia ventaja respecto al PP de 10 puntos.

Pero no ha sido el enésimo blindaje de Sánchez en la encuesta lo que ha levantado ampollas no solo en la opinión pública, sino entre compañeros de profesión, indignados ante un barómetro que, consideran, hace «un flaco favor al resto de institutos» porque provoca que «los españoles desconfíen de las encuestas». El último CIS «es contraproducente para el Gobierno, para la sociología, para la demoscopia e incluso para el periodismo», menciona un doctor en Sociología por la UCM e investigador de un centro demoscópico privado, que prefiere permanecer en el anonimato. «En el centro hay técnicos y trabajadores muy buenos. El problema es la dirección. Los análisis de Tezanos siempre han sido malos, pero esta vez ha cruzado todos los límites», añade.

«Todo el cuestionario es una patada al buen hacer de cientos de sociólogos que han pasado por el CIS», coincide César Calderón, consultor político al frente de la compañía de estrategia y comunicación Redlines. «Estamos ante una nueva demostración de que Tezanos ha perdido el rumbo y se ha convertido en una herramienta al servicio de la propaganda del Gobierno», afirma.

Por su parte, el presidente de una de las compañías de investigación social más importantes de España censura la «manipulación colosal» ejercida por el veterano socialista, y recuerda que la encuesta se ha adelantado de forma sorpresiva 10 días respecto a su fecha de publicación original -los barómetros del CIS suelen publicarse a final de mes-. «Lo han adelantado porque estaban desesperados y querían animar al Gobierno», apunta.

Critica además que, «con la gente confinada, con millones de despedidos y con 18.000 muertos a las espaldas» se utilice dinero público para conocer la intención de voto porque «ahora la demoscopia debería servir para conocer la sociedad, no para manipularla». Con todo, coincide en la percepción de que «el palo» del último CIS «ha condenado para siempre la credibilidad de esta institución».

El Ministerio de la Verdad y la mordaza a la prensa libre

Uno de los mayores debates ha surgido en torno a la pregunta número 6, que sorprendía planteando que casi dos tercios de los españoles estarían a favor de restringir la libertad de información y sustituir a los medios por «sólo una fuente oficial de información», una suerte de Ministerio de la Verdad, afirmación que contraviene un principio constitucional básico blindado en el artículo 20 de la Carta Magna.

La pregunta viene auspiciada por la controversia generada a raíz de la difusión de bulos y fake news que ha capitalizado el debate político en los últimos días, especialmente en redes sociales, si bien Tezanos ha cruzado la línea que separa la prohibición de informaciones engañosas de la mordaza a la libertad de prensa. Esta y otras preguntas, señala el politólogo Pablo Simón, cuentan con un «sesgo de partida» y «problemas en la economía del lenguaje», con enunciados «larguísimos» y «capciosos» que están «escritos a propósito para que el que responde pierda la noción de la propia cuestión», no digamos si se añade la variante de que se han realizado por teléfono.

«Es un despropósito integral», añade a esta cuestión César Calderón. «No sabemos si se está preguntando por prohibir informaciones poco fundamentadas o por prohibir toda la información que no proceda del Gobierno», incide.

Pregunta número 6 del CIS.

La polémica ha sido tal que toda la oposición ha cargado contra la «vergüenza» del barómetro sobre el Covid-19. Distintos cargos de PP, Vox y Ciudadanos han arremetido en Twitter especialmente contra la pregunta relativa al control de los medios. Sin ir más lejos, el líder del PP catalán, Alejandro Fernández, ha denunciado la «trampa» para justificar un Estado «autoritario» ante la que «los demócratas españoles no podemos permanecer impasibles»; o la consejera de Cultura y Deporte de la Comunidad de Madrid, Marta Rivera, que lamentaba «el grado de indignidad al que están llegando Tezanos y los suyos».

A última hora de la tarde del miércoles, la portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Cayetana Álvarez de Toledo, anunciaba que registrará en el Congreso de los Diputados una petición de comparecencia de José Félix Tezanos para que explique la inclusión de la mencionada pregunta en la encuesta del «comité de información sanchista».

Contradicciones, errores y más polémicas

Varios expertos aseguran que el último CIS en general «es tan burdo que resulta contraproducente incluso para los intereses de Sánchez», como señala Pablo Simón, quien apunta a la dirección del ente como desencadenante del problema. «A Tezanos le pasa que es más papista que el Papa», apunta el doctor en Sociología previamente mencionado.

Resultan llamativas las contradicciones en que teóricamente incurren los entrevistados. Por ejemplo, el veto a la información plural, que secunda el 66,7% de los encuestados, choca con la pregunta número 2, que plantea que a más de la mitad de los encuestados les gustaría obtener más información sobre el Covid-19 frente al 43,4% que considera «suficiente» la ya existente. Aparece otra en las preguntas 4 y 5: en la primera, el 58% de los entrevistados opina que se están tomando las medidas de contención «suficientes» y no hace falta endurecerlas; y en la siguiente, el 57,7% consideraría adecuado que en España «no se permitiese salir a la calle y que las medicinas y suministros alimentarios se llevasen a las casas», lo que implica, de facto, un endurecimiento de las actuales restricciones.

Preguntas 4 y 5 del CIS

Pero hay más. Un dato curioso que señalan varios sociólogos aparece en la pregunta 17, la referente a «la situación económica general de España al margen del Covid-19». Dejando a un lado la obviedad de que no se puede omitir los efectos de la emergencia sanitaria sobre la economía, un 52,8% de la población la califica de ‘buena’.

Se trata de una cifra que contrasta enormemente con el porcentaje de personas que aprobaban la situación económica general en el barómetro del CIS de marzo: entonces, solo el 8,2% consideraba ‘buena’ la coyuntura económica frente al 50% que la calificaba de ‘regular’ y el 28,9% de ‘mala’. En este caso, apuntan los expertos a que se trata de un «error de tabulación» que, unido al resto de polémicas, alumbran un barómetro que «no soportaría la crítica de un estudiante de primero de sociología». En suma, como sentencia Calderón, «el CIS de Tezanos se ha convertido en juguete roto que será muy difícil de recuperar».

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