Política

Expertos alertan del "riesgo" de dejar salir a los niños: "Habría que esperar 14 días más"

EFE

En mitad de un estado de alarma derivado del impacto de una pandemia y ante la perspectiva de que pueda alargarse otros 15 días que se sumarían a más de un mes de encierro, ¿deben regresar los niños a la calle?

Este tema se ha convertido en los últimos días en un asunto capital por las opiniones dispares al respecto. Políticos como el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo; el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado; o el socialista aragonés Javier Lambán abrieron el melón del debate en los últimos días, y las preguntas en este sentido no tardaron en ser recurrentes en las comparecencias diarias de los responsables del Ministerio de Sanidad, que se resisten a dar aún una respuesta concluyente.

A juicio por ejemplo del dirigente gallego, resulta «excesivo» que los pequeños acumulen «mes y medio» sin poder salir de casa, y lo considera una medida de «discriminación» porque sí se permite que los adultos saquen a pasear a sus perros. En el mismo sentido se ha expresado Ignacio Aguado, quien propone que los pequeños puedan salir acompañados de un adulto «a dar un paseo» con un progenitor a partir del día 26; y Almeida ha lamentado el «desgaste psicológico tremendo» para los niños.

Pero, ¿qué dicen los especialistas? El ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha afirmado que «por prudencia» los pequeños deben aún quedarse en casa; mientras que el director del Centro de Coodrinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, valoraba la medida como «beneficiosa» en todas las comunidades autónomas.

No obstante, la opinión de varios expertos consultados con El Independiente se mueve más hacia el criterio del primero que del segundo por los «riesgos» que puede entrañar una decisión de estas características cuando España se sitúa, según los últimos datos oficiales, en 177.633 personas contagiadas, con un repunte de casi 2.000 más que en la jornada del martes, mientras que los fallecidos escalan hasta los 18.579.

Aunque estamos en «fase de ralentización», según las autoridades sanitarias, especialistas como José Ángel Morales, profesor del Departamento de Biología Celular de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) apunta a que más bien se trata de «fluctuaciones con las que hay que tener mucho cuidado» y recuerda que «aún estamos muy cerca del pico». Por este mismo motivo, considera «prematura» la posibilidad de dejar salir a los pequeños el próximo 26 de abril y alerta de los peligros de tomar una decisión de ese calibre, que «puede no tener retorno». «Si se abre a los niños habría que plantearse también abrir a otros sectores poblacionales, como ancianos, autistas o personas con demencia», que podría salir bien si la gente «actúa con respeto», pero «no tenemos la garantía de que eso vaya a suceder».

Así, recomienda esperar «14 o 15 días más» para comenzar a relajar las medidas de confinamiento desde el momento en que se ha comenzado a registrar una tendencia a la baja no solo en el número de nuevos positivos, sino también en el de ingresados en hospitales y UCIs. «La apertura, ya sea para niños o mayores, tiene que ir ligada a la situación en la sanidad española», explica y aconseja «esperar no solo a un descenso sostenido de las infecciones, sino a que los centros sanitarios puedan atender otras patologías». Si no, «nos podemos arrepentir».

En el mismo sentido se manifiesta el doctor Javier Lozano, ex presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (SEMPSPH), que señala varios requisitos previos de los que aún se carece para una «relajación gradual del confinamiento» y para decretar medidas como la salida de niños, entre ellos «test rápidos masivos», también para la población y no sólo para el personal esencial, fase a la que España aún no ha llegado; contar con excedentes de EPIs para atajar un hipotético rebrote en los hospitales y esperar a que, como señalaba también Morales, se pueda atender a otro tipo de enfermos; y, en suma, una trazabilidad de los contactos de los contagiados con, por ejemplo, aplicaciones móviles, una etapa aún en desarrollo en nuestro país.

Alerta Lozano de implantar una medida «que no puede tomarse a la ligera» ya que «comporta serios riesgos» porque «los niños pueden ser vectores asintomáticos». «Necesitamos datos que aún no tenemos para tomar este tipo de medidas», sentencia.

El Ministerio de Sanidad, que estaría valorando esta medida, ha encargado un informe para evaluar las condiciones en que podría decretarse la salida de los niños a la Asociación Nacional de Pediatría, cuya presidenta, María José Mellado, se ha declarado en diversas ocasiones radicalmente en contra a implantar en España una medida que ya se aplica en Alemania, Francia o Italia y ve «prudente y deseable» que los más pequeños permanezcan encerrados al ser transmisores «silentes». Defiende además la «extraordinaria resistencia» de los más pequeños a adaptarse a cualquier situación adversa, incluida la del confinamiento.

Quien ha rechazado de plano la propuesta ha sido la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. La región, el territorio más afectado por el coronavirus, no aplicará por el momento la propuesta de Ignacio Aguado a término, al considerar que «no hay datos epidemiológicos» suficientes que «avalen esta medida». «Sería imperdonable que tras lo que hemos pasado estas semanas, lo que han soportado los sanitarios y las cifras de vidas perdidas, vuelva a haber un pico de contagios por la relajación de las medidas o por decisiones erróneas», añaden fuentes de la máxima solvencia en el Gobierno regional.

Mientras tanto, el Gobierno ha nombrado como coordinador de la estrategia de fin de confinamiento para los niños a José Luis Pedreira, militante socialista que fue suplente en las últimas elecciones al Senado.

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