Política Crisis del coronavirus

El Gobierno se desautoriza a sí mismo al cambiar en horas su propuesta sobre los niños

Las "recomendaciones" sobre la salida de los menores no se conocerán hasta este fin de semana a través de una orden ministerial de Sanidad

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, este martes durante el pleno del Senado.

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, este martes durante el pleno del Senado. EP

Una decisión a priori sin excesivas complicaciones técnicas que contaba, además, con amplios consensos sociales, esto es, que los menores pudieran salir de forma controlada de sus domicilios, le ha estallado en las manos al Gobierno. En apenas seis horas, las que mediaron entre la comparecencia de la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, de la del titular de Sanidad, Salvador Illa, el Ejecutivo se hizo una enmienda a la totalidad. «Este es un Gobierno que escucha», dijo Illa a modo de justificación para convertir en hecho virtuoso una medida que cosechó críticas unánimes, empezando por las de su propio socio de coalición.

La, cuanto menos, aberrante idea de que los menores podían salir de sus domicilios sólo para acompañar a un adulto al supermercado, a la farmacia o al banco y no a dar un simple paseo al aire libre, ha sacado a la luz una mezcla de improvisación, de división interna en el Gobierno y de falta de contacto con la realidad. Pero no sólo, porque después de semanas escudándose tras las opiniones de los expertos, el Ejecutivo o, al menos, una parte del mismo, había tomado una decisión y luego su contraria sin aclarar cuál de las dos viene avalada por los mismos.

Este fin de semana se conocerá la letra pequeña del «alivio» de los menores

Además, aún no se conoce la letra pequeña del desconfinamiento parcial de los menores, por lo que no son descartables nuevas sorpresas. Illa anunció que este fin de semana emitirá una orden con las «recomendaciones» a seguir en esos «paseos» para no exponer a los niños ni a los adultos al contagio del Covid-19. Su Ministerio está preparando un texto junto a la vicepresidencia segunda, de la que dependen las políticas de la infancia, y Teresa Ribera, responsable de la futura, aunque aún imprecisa, «desescalada».

En todo caso, Illa quiso dar ayer un golpe de autoridad. Insistió varias veces durante su comparecencia ante la prensa en que está «habilitado», como ministro de Sanidad, «para tomar ciertas decisiones de alivio de este confinamiento en base a la evolución epidemiológica» como paso previo a un anuncio que, al mismo tiempo, ya estaba comunicando el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, vía Twitter. De esta forma, una decisión del Consejo de Ministros, que por su propia naturaleza debe ser colegiada al margen de las discrepancias individuales que pueda haber, dejaba entrever las discrepancias entre los socios de Gobierno.

La polémica está muy lejos de amainar. El ministro deberá responder hoy en la sesión de control al Gobierno a una pregunta de la portavoz popular, Cayetana Álvarez de Toledo, respecto a cómo valora los resultados de su gestión como responsable de la lucha contra el Covid-19, y el jueves vuelve a comparecer en comisión parlamentaria. La oposición no dejará escapar la oportunidad de preguntar sobre la enésima rectificación.

El Ejecutivo celebró ayer dos reuniones para dirimir los flecos de la cuestión referente a aliviar el confinamiento de los niños: por la mañana, el Consejo de Ministros llegó a una conclusión que fue radicalmente rectificada tras la segunda, la que mantuvo el ministro de Sanidad con la vicepresidencia segunda y cuarta, las que ostentan Pablo Iglesias y Teresa Ribera.

«Todo el mundo se ha quedado de piedra. No tiene ni pies ni cabeza». Esta declaración la pronunciaba en la tarde de ayer la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, pero podría haber venido de prácticamente cualquier partido político, asociación de padres, pediatras, organizaciones infantiles como Save The Children e, incluso, de algún dirigente del PSOE y de Unidas Podemos.

Para más inri, la aclaración de las normas para la salida de los más pequeños llegó cuando restaban apenas 12 horas para el debate de la medida en el Congreso de los Diputados, que vota este miércoles la prórroga del estado de alarma. De no haberlo hecho, Sánchez se hubiese quedado sólo frente a un hemiciclo unido contra el polémico acotamiento inicial del desconfinamiento de los niños. Prácticamente todas las formaciones, desde el PP hasta Bildu, pasando por Ciudadanos, ERC e incluso Unidas Podemos criticaron duramente la propuesta durante su corto tiempo de vida y algunos grupos amagaron incluso con presentar enmiendas al texto de la prórroga.

Pese al polvorín político y social suscitado a raíz del corregido anuncio, Illa descartó reconocer que el Gobierno había incurrido en una «rectificación», sino en una decisión «en base a una serie de opiniones que hemos ido escuchando» porque «este es un Gobierno que escucha». Y, como resultado de la frenética jornada, descartó ofrecer «aún» detalles sobre cómo se articulará finalmente la medida, si bien trabajarán en ellos «en los próximos días». «Dar paseos es dar paseos, no necesariamente ir a un establecimiento concreto», aclaró a preguntas de la prensa,

Pero Mientras Illa comparecía, Pablo Iglesias se apuntaba el tanto de la rectificación a través de un comunicado en Twitter, donde se congratulaba porque el Ministerio de Sanidad adoptase «las recomendaciones que ha venido planteando nuestra Dirección General de Derechos de la Infancia y de la Adolescencia», entidad que depende directamente de la vicepresidencia que ostenta el dirigente de Podemos y que había llegado a aconsejar una hora de paseo diario para los menores. Poco antes, su portavoz en el Congreso, Pablo Echenique, también pedía una rectificación respecto al modelo inicial.

«A finales de semana, comunicaremos más detalles», suscribía Iglesias. Sin embargo, la oposición reclamará este mismo miércoles en el marco del Pleno en el Congreso de los Diputados un desglose con las condiciones de salida de los pequeños y exigirá al Gobierno que no espere a última hora del sábado para hacerlo público. «Hagan algo bien de una vez», exigía el secretario general del PP, Teodoro García Egea.

Los bandazos del Gobierno: tres versiones en tres días

La primera versión del Gobierno sobre el desconfinamiento de los niños llegaba el pasado sábado. Como estaba previsto, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciaba, en sus ya habituales comparecencias de fin de semana a la hora de los informativos la intención de alargar el estado de alarma hasta el 10 de mayo, pero con un pequeño «alivio» para los más pequeños: a la espera de definir los requisitos, prometía «un rato de aire libre» para que los más pequeños puedan «oxigenarse» y salir «bajo criterios de seguridad».

Este martes, la ministra portavoz comunicaba la segunda versión, y además, insistía en ella a preguntas reiteradas de los periodistas, por lo que no había lugar a error. El rato al «aire libre» que prometía Sánchez, entendido como un «paseo» en un radio de distancia y durante un tiempo por definir, se quedaba en acompañar a un progenitor al súper, pero sin pasear. Es decir, que el «alivio parcial del confinamiento» sólo implicaba llevar a los más pequeños a otro espacio cerrado, una superficie entendida por el propio Fernando Simón como uno de los grandes focos de contagios activos de la pandemia en España.

Esta decisión iba en contra de lo estipulado por organismos que habían trabajado codo con codo con el Ministerio de Sanidad para definir los criterios de desconfinamiento de los niños, como la Asociación Española de Pediatría, que mostraba su «profundo desacuerdo» con lo estipulado en el Consejo de Ministros.

La tercera versión llegaba horas después de la mano de Salvador Illa, aunque no será la definitiva. La medida, con todas las aristas y matices aún por discutir, se publicará el próximo sábado en el BOE y entrará a vigor el domingo 26 de abril.

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