Política

Los movimientos del PSOE acentúan la brecha entre PP y Ciudadanos en Madrid

La oferta de pactos por la reconstrucción a nivel autonómico de parte del PSOE, incluida la negociación de unos Presupuestos, no ha sido recibida igual entre los socios de Gobierno, que acumulan meses de críticas cruzadas por la gestión de la crisis

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. EFE

Si uno golpea, el otro responde, pero siempre enmarcándolo en la unidad y la responsabilidad para combatir la pandemia. Este es molde político en que se desarrollan las relaciones entre Gobierno y oposición desde que comenzó la crisis, y ayer, en el marco del debate de la prórroga del estado de alarma, llegó un nuevo exponente: Sánchez hacía un llamamiento para extender los pactos de la reconstrucción a «todos los escalones de nuestra geografía» -más allá de estatal, al ámbito local y autonómico- para incorporar «el espíritu de unidad y de trabajo gobierne quien gobierne».

Aunque aseguró que la oferta de pactos con la oposición también se haría extensible a aquellas regiones donde gobiernan los socialistas, lo cierto es que pone en un brete a un Ejecutivo en concreto: el de la Comunidad de Madrid que preside Isabel Díaz Ayuso, uno de los grandes diques de contención de las políticas de Sánchez en la crisis. El pacto, de aceptarlo, conllevaría diluir la férrea oposición que viene ejerciendo desde hace semanas a las gestiones del Gobierno central y, de no hacerlo, sería utilizado como arma definitiva contra el PP que insiste en paralelo en la necesidad de aunar fuerzas para la reconstrucción, pero en el Parlamento.

El órdago de Sánchez, con la vista puesta en Madrid, apenas tardó en materializarse en la capital. José Manuel Franco, secretario general del PSOE madrileño y Ángel Gabilondo, portavoz en la Asamblea, convocaban en la tarde del miércoles una inesperada rueda de prensa -fuentes del Gobierno regional apuntan a que les sorprendió la convocatoria- para proponer a Ayuso ese «gran acuerdo» para la reconstrucción. La propuesta incluye un apoyo a los Presupuestos regionales, enquistados desde hace meses en la región. «Renunciaremos a lo que haga falta. Vamos a colaborar por el bien de España y de Madrid», sostenía Gabilondo.

La propuesta plantea una serie de implicaciones que sale a relucir en un momento delicado. Desde que comenzó la crisis, se han sucedido los reproches, las desautorizaciones y las críticas entre PP y Ciudadanos en la Comunidad de Madrid. La relación de desconfianza mutua llegó a situarse en un punto de no retorno con la crisis de las residencias, uno de los pozos en la gestión del Gobierno regional que primero fue competencia de un consejero elegido por Ignacio Aguado, Alberto Reyero, y que sería apartado por Ayuso, quien impuso un mando único ostentado por la consejería de Sanidad que dirige Enrique Ruiz Escudero.

Y la invitación del PSOE agranda aún más la brecha entre ambos socios, en lo que se entiende como el borrador de un nuevo mapa en la política de pactos a nivel autonómico que podría utilizar Ciudadanos para alejarse del camino de la derecha -en Madrid gobierna con PP, pero gracias a los votos de Vox- y abanderar el discurso de «política útil» y el retorno al centro político que ha seguido a nivel nacional, donde ha disipado todas las líneas rojas que existían con Pedro Sánchez.

Aunque una futura e hipotética tentativa del PSOE para formar Gobierno se entiende como «fantasía» y «futurología» que «no sirve de nada en tiempos de crisis», en Ciudadanos reciben con los brazos abiertos la propuesta del PSOE. «Lo importante es estar abiertos a todas las fuerzas políticas.

Las necesidades han cambiado tanto que hay que darle una vuelta», responden en la formación naranja en relación a los pactos con la oposición. Lo ideal para Ciudadanos, también en la Comunidad de Madrid, es «que todos los partidos colaboren» porque, en estos momentos, «cuanta más fuerza se sume, mejor», apuntan. Descartan además trasladar líneas rojas a ninguna formación, ni si quiera a Podemos, aunque subrayan que «ello no implica aceptar todas sus propuestas», sino someterlas a un debate común.

Con menos entusiasmo reciben la iniciativa de parte del PP regional. Fuentes cercanas a Isabel Díaz Ayuso encuadran la oferta de pactos autonómicos de Sánchez como una mera «distracción», una «estrategia para despistar» de la gestión del Gobierno central, y, en definitiva, «una cortina de humo» que, de momento, se resisten a apoyar.

Con todo, la propuesta supondrá tensar la cuerda del Gobierno regional con Vox, a cuyos votos deben la investidura de Isabel Díaz Ayuso. Vox no ha hecho aún una valoración pública sobre el órdago de Sánchez, aunque el desmarque abanderado por la formación en los pactos estatales -Abascal ha declinado responder a Sánchez y supedita su apoyo a que el Gobierno dimita por su «nefasta» gestión en la crisis- da cuenta de la posición que previsiblemente adoptará a nivel regional.

El Gobierno de Madrid, dividido

La crisis del coronavirus no ha hecho sino airear antiguas y nuevas rencillas en el Gobierno regional hasta llegar a un clima de disputa constante. De puertas para adentro, en Ciudadanos censuraban el hiperliderazgo de Ayuso en la crisis y su protagonismo mediático, y se desmarcaban de su estrategia de «hacer la guerra al Gobierno». Pero el máximo exponente de disputa llegaría con el drama de las residencias.

El pasado 26 de marzo, Ayuso retiró a Ciudadanos la competencia sobre las residencias, lo que marcó un punto de inflexión en la relación de los socios. Enrique Ruiz Escudero (PP) se ponía al frente de la gestión para iniciar «un plan de choque» que «ha salvado vidas» y en el partido justifican que Ayuso «cogió el toro por los cuernos» ante la «escalada de muertes» en estos centros, en lo que se erigió como una crítica flagrante a la gestión de Alberto Reyero (Ciudadanos).

Los populares consideran que los naranjas ocultaron información de lo que ocurría en las residencias hasta que implantaron el mando único, y la presidenta de la Comunidad de Madrid avivó aún más el fuego asegurando que no descartaba «ceses» por posibles «negligencias» en la gestión de las residencias, apuntando directamente a tejado naranja.

En Ciudadanos censuraron de puertas para adentro la «deslealtad» que implica «señalarnos los unos a los otros», mientras que Aguado salía públicamente a defender a su consejero. «Su cese no está contemplado, ni hoy ni en el futuro», al tiempo que recordaba a Ayuso que esa decisión «no le compete en tanto que cada partido elige a sus consejeros».

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