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No hubo bronca con Iglesias: fue Montero quien dijo a Celaá que la vuelta al cole era un "caos"

En las filas socialistas lamentan que la filtración de Unidas Podemos a la prensa, además de falsa, se hizo a conciencia para desmarcarse de las críticas al Gobierno por la falta de concreción en el plan educativo

La ministra de Igualdad, Irene Montero, en la Comisión para la Reconstrucción EFE

Una filtración de Unidas Podemos a un medio de comunicación, en este caso a la Agencia Efe, volvió a tensar la ya de por sí erosianada relación entre los socios de la coalición gubernamental. Según esta información, en el último Consejo de Ministros celebrado el pasado martes -el primero tras el parón vacacional- el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, llegó a acusar a la ministra de Educación, Isabel Celaá, de «falta de liderazgo» y de inacción en la elaboración de un plan para la ‘vuelta al cole’, lo que teóricamente hizo saltar chispas en la reunión del gabinete. Pero nada más lejos de la realidad.

Fuentes solventes del Palacio de la Moncloa confirman a El Independiente la versión que dio la propia Celaá en una entrevista para Cadena Ser, en la que negó que Iglesias se dirigiese a ella en la cita ministerial para hablar sobre el plan educativo que este jueves ha pactado con las autonomías. En efecto, no fue el líder de Podemos quien lo hizo, sino la ministra de Igualdad, Irene Montero, quien se dirigió a la titular de Educación para comentarle, según las citadas fuentes, que la falta de definición de un protocolo había convertido la vuelta al cole en un «caos», pero no para reprocharle su liderazgo o su inacción, como había filtrado Podemos»a propósito».

Identifican este movimiento en las filas socialistas como un intento más de la formación morada de emerger como la voz crítica dentro del Ejecutivo y recuperar la autonomía como partido que ha quedado prácticamente desdibujada por su papel en la coalición gubernamental.

Subrayan además que la tensión que no existió en el pasado Consejo de Ministros sí se ha producido en los días posteriores por la «deslealtad» de Podemos en este caso hacia la ministra socialista, y advierten a sus socios que las deliberaciones en las reuniones del gabinete ministerial «son privadas» y no pueden filtrarse a la prensas por miembros del propio Gobierno.

La relación entre PSOE y Podemos está cada vez más debilitada. Los frentes judiciales que aguardan a Pablo Iglesias este otoño y los múltiples desencuentros en cuestiones como la monarquía no hacen sino erosionar de éste con Pedro Sánchez. La negociación de los Presupuestos será un escollo más que pondrá a prueba la estabilidad de la coalición: mientras el PSOE prefiere mirar a Ciudadanos, los morados apuestan por la mayoría de investidura, al tiempo que defienden postulados económicos muy alejados de las exigencias de los liberales.

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