Lleva 20 años en política y conserva el entusiasmo del recién llegado. Armando Armas (Anzoátegui, 1981), como muchos venezolanos, tiene ancestros españoles, y raíces en nuestro país. Su tía abuela fue cónsul en Madrid y desde entonces la familia tiene aquí un apartamento. También su abuelo fue cónsul. Los amigos y la familia son grandes apoyos y referencias de los activistas contra el régimen chavista.

Estudió Derecho, y amplió su formación en Política Comparada en la London School of Economics. Su tesis versó sobre Los déficits de la democracia en Venezuela: del Pacto de Puntofijo a la (Re)evolución chavista.

Armando Armas, hijo del también activista Armando Armas y la abogada Nidia Cuartín, es presidente de la Comisión Permanente de Política Exterior, Soberanía e Integración de la Asamblea Nacional de Venezuela. Como Leopoldo López, protegido en la embajada española en Caracas, y el presidente encargado, Juan Guaidó, milita desde sus tiempos universitarios en las filas de Voluntad Popular.

A Juan Guaidó lo ve reforzado después de su «exitosa» gira internacional, un auténtico hito. «No ha habido un líder latinoamericano que haya tenido una agenda internacional en tan corto tiempo como ha tenido el presidente Juan Guaidó. Agradecemos que hayan apoyado lo justo de la causa venezolana. Solos no podemos. Es un conflicto con grandes intereses internacionales».

Con Leopoldo López está en contacto. «Está muy enfocado, muy sereno, es una persona con unas convicciones muy sólidas», explica Armando Armas, que está haciendo el seguimiento de la gira a posteriori. Leopoldo López cumplirá un año en la embajada española en Caracas esta primavera.

El dirigente opositor, condenado por el régimen en un juicio sin garantías, primero estuvo en arresto domiciliario desde el verano de 2018 y luego en su casa. De ahí salió a finales de marzo pasado ayudado por disidentes del Sebin. Guaidó y López creyeron contar con apoyo de efectivos militares para impulsar la transición pero finalmente no fue así y López acabó pidiendo cobijo al embajador español.

Los dos son dirigentes muy sólidos que denuncian la usurpación del régimen de Maduro. Pero Armando Armas ve a estos líderes como referentes excepcionales.

Armas, como presidente de la Comisión de Exteriores de la Asamblea Nacional, ha solicitado al Parlamento español y al Parlamento Europeo que promueven una investigación independiente para saber por qué pudo llegar Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Chávez, a España y qué pasó en ese encuentro con el ministro de Transporte, José Luis Ábalos, en el aeropuerto de Barajas. «Nosotros no sabemos qué pudieron tratar y por eso pedimos el apoyo del Parlamento español», señala.

Pablo Iglesias forma parte del gobierno de España, de quien los venezolanos esperamos que sea parte de la solución a nuestra crisis»

¿Muestra ese encuentro un giro en la política de España con Venezuela? Es lo que pretende hacer creer Nicolás Maduro. ¿Tiene que ver con los nuevos socios de los socialistas, Unidas Podemos, que defienden la legitimidad de Maduro? «En estos momentos Pablo Iglesias forma parte del gobierno de España, de quien los venezolanos esperamos que sea parte de la solución a nuestra crisis», destaca el diputado.

Y aclara: «El chavismo representa la exacerbación de los vicios que Venezuela ha padecido como sociedad. El chavismo ha sido y es resentimiento, engaño manipulación, odio, corrupción, violencia, asesinatos políticos, hambre, desigualdad, separación familiar, tragedia y muerte. Iglesias no oculta su afecto por una cosmovisión y unas formas de hacer política que han destrozado mi país; y esa cosmovisión y esas formas las voy a combatir hasta el final de mis días», apunta Armas.

Confía, sin embargo, en que «la experiencia de ser gobierno impacte positivamente en Iglesias y recapacite. Que, como muchos, entienda que el chavismo fue una gran estafa histórica que ha causado estrago en nuestra sociedad».

«Si eso sucede, si es capaz de manifestarlo públicamente, tendrá mi respeto. Mientras tanto, estamos en lados diferentes de la acera política», remarca el presidente de la comisión de Exteriores de la Asamblea Nacional.

El vicepresidente Iglesias está entre quienes critican las sanciones impuestas a Venezuela, desde Estados Unidos, y también por parte de la UE. Las sanciones aprobadas por el gobierno de Trump, que el régimen denuncia ante el Tribunal Penal Internacional, son más amplias y afectan a las fuentes económicas del régimen.

Sanciones contra «el Estado delincuente»

Las europeas son selectivas y se dirigen contra quienes forman parte del régimen. Impiden a estos gerifaltes, como es el caso de Delcy Rodríguez, entrar en el espacio aéreo de la UE, y tener fuentes de financiación en la UE.

¿Las sanciones dañan al pueblo venezolano? «Hay quienes critican las sanciones que ha impuesto el gobierno de EEUU a la comercialización del petróleo. El Estado delincuente convirtió PDVSA (Petróleos de Venezuela, SA) en una estructura criminal para lavar dinero, sobornos, financiar insurrecciones, campañas electorales, negociar con droga… Bajo esa lógica, quien haga negocios con PDVSA es cómplice de ese Estado delincuente. ¿Quiere el mundo libre hacer negocios con una empresa cuyo único accionista es el Estado venezolano, para darle soporte y así que siga apalancándose en el statu quo?

Zapatero debería releer a Petit que defiende que la libertad es la no dominación y lo aplique en el caso de Venezuela»

Hay dos ex presidentes del gobierno españoles, Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, que son muy activos con Venezuela. Sus posiciones son divergentes. Zapatero ha estado el fin de semana pasado en el Palacio de Miraflores con el líder chavista, Nicolás Maduro, y también con la vicepresidenta, Delcy Rodríguez.

«Una vez me leí un libro titulado Con madera de Zapatero y allí descubrí un autor que le gusta mucho al ex presidente del gobierno. Es un académico de Princeton que se llama Philipe Petit. Tiene una tesis sobre la libertad como la no dominación. Le diría que releyera a Petit para el caso de Venezuela. Yo descubrí a Petit gracias a él, de alguna manera», señala Armando Armas.

Explica cómo el régimen chavista utiliza a los presos como «rehenes o moneda de canje» para ganar tiempo y promover lo que denominan diálogo. «No me extrañaría que Zapatero proponga algo, negociación o diálogo, referido a presos como Roberto Marrero, jefe de gabinete de Guaidó, o los diputados Gilber Carrero y Juan Requesens, que están secuestrados. Se ha allanado su inmunidad. Los delincuentes quieren imponer su guion para el diálogo», afirma el diputado.

Concluye Armando Armas que el cambio ya ha llegado. «Estamos en un proceso de aprendizaje histórico los venezolanos. Ya hay un cambio en las conciencias».