Comunicación y Medios ENTREVISTA

Carlos Herrera: "Sánchez es un embustero: considera legítimo engañar"

Carlos Herrera en Cope

COPE

Carlos Herrera (1957) es el médico del periodismo, el látigo matinal de la política y una de las voces más incómodas para la izquierda. El andaluz dirige Herrera en COPE -sucesor de Herrera en la Onda– desde 2015 y lleva más de cinco años diciendo que «en dos o tres» se retira, pero nunca encuentra el momento de dejar de contar lo último que pasa «a su gente», a sus fósforos.

En una entrevista para El Independiente, Herrera ha analizado la actualidad «particularmente apasionante» y «completamente inédita» que está viviendo España, ha diseccionado a las principales voces políticas y ha extraído el «azufre» y las rotundidades que sobran, las oportunidades y explicaciones que faltan y las mentiras que rodean a Abascal, Sánchez, Iglesias y Casado.

Y a pesar de no estar por la labor de hacer «un juicio de Núremberg» pandémico, tampoco ha dejado títere con cabeza a sus responsables públicos, sus «estupideces», sus nulas disculpas y la ausencia de «exámenes de conciencia» por parte de los «gestores del desastre».

PREGUNTA.- Hace cinco años dijo en una entrevista con Cristina Tárrega que en tres años se retiraría. Aquí seguimos… ¿Qué es lo que le mantiene tan ‘enganchado’ al trabajo?

RESPUESTA.- Así es… Creo que la situación de emergencia nacional y personal que hemos tenido todos te hace pensar que es interesante sentirla en el ejercicio del periodismo. No porque me considere providencial, sino todo lo contrario. Creo que este momento que nuestro país está pasando por una situación completamente inédita, exige verlo desde la primera posición. Por eso estoy donde estoy, sigo y seguiré al menos un par de años más…

P.- ¿Cree que le queda algo pendiente antes de alejarse de los micrófonos?

R.- No tanto una entrevista, porque al final más o menos todas las entrevistas que he querido hacer las he hecho… A ver, no he entrevistado a Trump ni al Papa, tampoco me ha hecho falta. Pero lo que tienes pendiente siempre es contar lo último que pasa a la gente de tu país, a tu gente, a los que te rodean, a los que te oyen… Poderles contar las aventuras de todos los días y más ahora que son particularmente apasionantes.

P.- Inevitablemente hay que hablar de política porque el patio parece que está revuelto… ¿Se esperaba el ‘volantazo’ político del miércoles?

R.- La situación está muy, muy entretenida sí… Particularmente no me lo esperaba y es algo que me llama la atención. Me llama la atención porque cuando crees que ya tienes controlado el espectro político de tu país y piensas que conoces todos los resortes de su política, que alguien te doble la mano y haga un movimiento que tú no esperas hace que te des cuenta de lo fútil de tu conocimiento. Tú te crees que sabes y que tienes todo controlado y luego resulta que no, que no lo tienes todo controlado porque no esperabas ese movimiento que se podía producir. Yo de ello tuve cuenta porque una fuente muy bien informada me dijo la noche antes que eso estaba a punto de producirse. Al día siguiente lo conté y eso precipitó las cosas. Pero siempre dentro de mi sorpresa eh, quien diga que sabía perfectamente lo que iba a ocurrir miente.

P.- ¿Qué cree que va a pasar el 4 de mayo?

R.- Creo que si hay elecciones -que todo apunta a que las habrá- ganará Ayuso. Pero claro, Ayuso tiene 30, la mayoría absoluta ahora está en 69 con la nueva ampliación de diputados… De 30 a 69 es más del doble, con lo cual… Yo no descarto nada, pero es altamente improbable. Esto hará que Ayuso necesite el apoyo de la otra gran fuerza de la derecha que ya no es Ciudadanos, y me da la sensación de que no lo va a ser… La alianza del PP y Vox abriría un espectro político prácticamente insospechado hasta ahora que no sé exactamente hasta dónde va a llegar. Va a llevar a Ayuso al gobierno, pero habrá que ver en qué condiciones.

P.- ¿Ve a Ayuso sustituyendo a Casado como líder del PP a nivel nacional?

R.- Hombre, eso sería una desconsideración hacia Casado que creo que todavía tiene una oportunidad más. Creo que Ayuso tiene que acabar de perfilar sus rotundidades políticas y dar evidencia más de seguridad en el magma de la credibilidad práctica que tiene. Aznar tardó tres en llegar al poder, Rajoy otros tres en llegar al poder, Casado lleva dos y le quedaría una si seguimos esa pauta. Creo que a Casado hay que concederle la oportunidad de una tercera.

P.- La entrevista que hizo el otro día a Arrimadas en Herrera en Cope trajo cola. Algunos dijeron que era la voz del fracaso… ¿Cómo la notó? ¿Cuál fue su percepción?

Ciudadanos ha pecado de una práctica política de aficionados»

R.- Tengo por Arrimadas un afecto personal y político porque ha estado en el peor sitio, en el peor momento y lo ha defendido de la mejor manera. Ahora bien, creo que en esta ocasión las explicaciones que ha dado para explicar la moción de censura de Murcia -que puede no salir- han estado incompletas. Quiero decir que bueno, el vacunagate o el hecho de que algunas personas se hayan vacunado no justifica la desestabilización del gobierno de una región que por otra parte es tan importante como la murciana, que es la huerta de España, que es clave en lo que a exportación se refiere… Creo que esto hay que explicarlo un poquito mejor y las explicaciones que da Arrimadas son un poquito incompletas. Pero si a mí Arrimadas me dice -que no me lo ha dicho- que su determinación es ocupar un espacio político en el centroizquierda español y que para ello tiene que sacrificar un gobierno, pues lo puedo entender o no, lo puedo aplaudir o no, pero eso no lo ha dicho, con lo cual… Arrimadas, que ha sido una mujer valiente y que ha aguantado muchísimo, en esta ocasión le ha faltado didáctica para explicar qué es lo que quería hacer con la moción de censura de Murcia.

P.- ¿Y el futuro de Ciudadanos pinta tan negro como parece después de lo de Murcia?

R.- A ver, muy halagüeño no parece que sea. Es decir, que el futuro de Ciudadanos sea obtener la mayoría absoluta en el Parlamento o en las cuestiones a las que se presente no parece que vaya a ser así. Yo creo que Ciudadanos ha pecado de un cierto sentimiento o práctica política de aficionados y me da la sensación o se quiere percibir que, después de esto de Arrimadas, todo es más complicado que antes porque supone un tiro en el pie -o en la rodilla, que es todavía peor- y va a tener que hacer una depuración interna singular. Ahora mismo, la moción de censura de Murcia no está clara y habría algunos diputados que podrían prestarse a ese voto a favor del cambio político, etc… Eso políticamente te diré que no es un suicidio, pero sí es una situación muy comprometida para un partido.

P.- Me gustaría que me diese una definición de los siguientes líderes políticos: Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Pablo Casado y Santiago Abascal.

R.- Pedro Sánchez es un audaz aventurero al cual no le supone ninguna contradicción mentir, ser un embustero y además sacrificar cualquier tipo de palabra personal en función de sus intereses políticos. Quiero decir que considera completamente legítimo engañar, mentir y decir lo contrario de lo que se hace con tal de conseguir el objetivo fundamental que es el poder.

Iglesias es un anacronismo político, es el tardomarxismo, la antigüedad y la evidencia de que a pesar de que la historia ya ha demostrado que todas las fórmulas que defiende Iglesias son inoperantes y que sólo generan miseria y terror, es la persistencia y la voluntad de querer mantener lo que la historia ha derrotado. Está bien porque como folclórico es muy interesante.

Conozco algunas virtudes de Abascal, pero le sobra azufre en algunas de sus exposiciones»

Abascal yo creo que, cuando Aznar dijo que era un chico con muchas virtudes, yo conozco algunas de las virtudes de Abascal, es indudable, pero le sobra azufre en algunas de sus exposiciones. Podrían ser asumidas por gran parte de la ciudadanía, pero creo que le sobra demasiado acento a la hora de exponerlas y que no es operativo.

Casado es un tipo aplicado que ha estado en el peor sitio y en el peor momento también. Claro que si Casado hubiera tenido diez años más hace veinte años, Casado hoy en día sería una referencia de la política. Tiene buenas intenciones, tiene buenos fundamentos, pero Casado ha estado con la edad que tiene en su partido en el peor tránsito posible en la democracia, con lo cual tiene mucho mérito estar todavía en pie.

P.- Este fin de semana se cumple un año desde que se decretara el estado de alarma. Lo que parecía que en un principio iban a ser quince días se convirtió en un bucle… ¿Qué cree que ha ocurrido con la gestión de la pandemia en España?

R.- Creo que la pandemia no ha sido especialmente peor en España que en otros lugares, pero España sí que ha tenido peores cifras que otros lugares con lo cual hay que buscar algún tipo de responsables. Todos tenemos que ponernos en el lugar de aquellos que en un principio tuvieron que gestionar algo que desconocían. Hasta ahí, de acuerdo. En España desconocíamos qué era esto, pensábamos todos que era una gripe normal y no era una gripe normal…Lo que pasa es que los gobiernos que tienen información más privilegiada que los medios de comunicación y que la ciudadanía en general, sí que deberían haber previsto algunas situaciones antes de que sucedieran, cosa que no hicieron.

En España hemos tenido la mayor tasa de mortalidad, y la mayor tasa de mortalidad obliga a pensar que efectivamente la gestión no ha sido la mejor. Aquí hemos tenido desde los que decían que las mascarillas no eran necesarias, hasta quienes compraban material caduco o mantenían mensajes confusos con tal de mantener manifestaciones ciudadanas en determinados momentos de marzo…Y el problema está en que ninguno de esos responsables públicos ha hecho examen de conciencia, ninguno ha dicho me equivoqué, ninguno ha dicho no tenía que haber dicho lo que dije o hecho lo que hice. Al contrario, a todos parece que les debemos la vida, a estos gestores del desastre. Yo no estoy por hacer ahora mismo un juicio de Núremberg de la pandemia, pero desde luego tampoco estoy por blanquear la actuación de cualquiera.

Iglesias es un anacronismo político, es el tardomarxismo, la antigüedad»

P.- Es difícil saber a estas alturas si la gente está más cansada de las restricciones o de las continuas contradicciones.

R.- Sí, pero aquí hay que analizar una cosa. Piensa en cómo está Europa y cómo estamos nosotros. En Europa, en Alemania, Francia o el Reino Unido no se pueden reunir más de dos personas, no están abiertos los bares, no están abiertos los colegios… En España ahora mismo que las cifras de la pandemia son asumibles -asumibles dentro de lo que cabe, porque claro con 130 muertos decir que es asumible, los familiares de esos 130 muertos dirán asumible será tu puta madre- y España está abierta. Yo estoy en Sevilla y vengo de estar en una cafetería de aquí al lado de mi casa después de salir de la radio con mis compañeros…

En fin, que entendamos que somos unos privilegiados en Europa y no necesariamente por la gestión del Gobierno central, que delegó en verano a las comunidades autónomas toda la responsabilidad, quitándose de en medio literalmente y dejando a cada jardín interior de España que controlase sus cosas. Pues más o menos, oye, compárate con Francia, Italia o Alemania, estamos bastante mejor…

P.- ¿De qué está más cansado o qué se le está haciendo más pesado de la pandemia?

R.- Personalmente, no poder hacer la vida que hacía antes. A mí me gustaba antes irme a Asturias, que es una tierra por la que profeso devoción, ir a Tenerife, a Málaga, irme a Barcelona donde me crié, moverme, y eso es lo que más me cuesta. Además de eso, yendo a los sitios a los que de alguna manera se puede ir, el encontrar el mundo que yo antes tenía… Eso es muy difícil. Eso y por otra parte la sensación de frustración que tenemos la mayor parte de la población española por el recorte de las libertades esenciales. Creo que estamos ante una situación a la que le queda poco tiempo, pero ese tiempo cada vez se hace más difícil a medida que pasan los minutos. Si esta misma situación nos la cuentan hace un año, firmaríamos todos por estar ahora como estamos, pero ha pasado un año y ha muerto mucha gente, se han acabado muchos negocios, se ha hundido la vida de muchas ciudades…

Ningún responsable público ha hecho examen de conciencia. Parece que les debemos la vida a estos gestores del desastre»

P.- Con su devoción por la Semana Santa, ¿cómo la plantea este año con este panorama?

R.- Los cofrades sabemos que hay Semana Santa, lo que no hay es cofradías, pero Semana Santa hay y sobre todo para los que tenemos cierta cercanía con la religión y la fe. Luego por otra parte sabemos que la Semana Santa es un cóctel de cosas, no es sólo religiosidad. La Semana Santa es antropología, es memoria a tus padres, es cultura familiar, es pertenencia al entorno, a tu barrio, a tu ciudad, a tus cosas, gusto por la música… Es una coctelera que ahora mismo no existe. Ahora bien, sí que existe la religiosidad popular y cada uno la expresa o siente como quiera. Además, es un motor económico notabilísimo para algunas ciudades, en concreto para algunos lugares de España, singularmente el mío, Sevilla.

¿Sabes qué pasa con Sevilla? En Sevilla en este tiempo en el que no hay guiris, no hay ciudadanos de Madrid o de Barcelona que vienen a pasar unos días estamos sólo la gente de aquí y a mí me recuerda mucho a la Sevilla de los 70 y los 80 en la que estábamos la gente de aquí, no venía gente de fuera, nos encontrábamos todos en los bares, por las calles nos reconocíamos… Eso nos puede gustar mucho a algunos, pero eso supone para la ciudad una ruina extraordinaria porque hemos basado nuestro éxito -un éxito impresionante- en que vengan a vernos, y no pueden venir y durante la Semana Santa viene a vernos medio mundo… Al final lo que hay que entender es que todo esto pasará y el año que viene volverá a estar la Esperanza de Triana en la calle Pureza y la Macarena en la calle Parras, eso es inevitable.

P.- ¿Tenía razón Simón cuando dijo que no era lo mismo estar en una manifestación de 500 personas que debajo de un paso de Semana Santa?

R.- A ver… Simón dice tantas tonterías, tantas tonterías, que ya esta es una más. Yo entiendo que estar durante un año en una portavocía diciendo cosas todos los días te expone a decir tantas estupideces como esta que me cuentas. En un paso de Semana Santa que tiene a 45 tipos debajo tú le puedes hacer un test de antígenos, meterles debajo y sacar el paso, y en una manifestación de 5.000 personas tú no puedes controlarla y saber qué tienen. Lo mejor que puede hacer es no hacer ningún tipo de experimento verbal ni de experimento gestual para justificar nada. Que cuente lo que sabe y de lo que no sabe que se calle.

P.- El virus ha golpeado también a la comunicación. ¿Cómo cree que ha cambiado al periodismo?

R.- La radio ha tenido una facilidad, virtud o posibilidad de contar a diario las cosas que pasan, acercar con inmediatez historias cotidianas, humanas, miserias y grandezas para las cuales un instrumento como el Covid es un instrumento de notable densidad. Yo jamás podría decir que ha dado mucha riqueza a la radio, porque la tragedia o la muerte de personas no es una riqueza, pero el coronavirus ha despertado historias que, expresadas en primera persona, con la fuerza del testimonio que tiene la radio, quizás mucho más accesible que otros medios, que la ha hecho sentirse protagonista estos días y ha obtenido el beneficio de la confianza general por lo que todos han oído. Pero en el resto de los medios no te sabría decir… Pero la radio ha estado ahí y ha sido testigo, instructor, relator y protagonista de los hechos como nadie. La radio es un medio muy humano y quizás menos teatral porque permite el anonimato y eso antes o después tiene un valor que debemos reconocer.

P.- ¿Cree que la libertad de expresión está también haciendo cuarentena?

R.- Sí, pero eso ya no es sólo un problema de decreto gubernamental. Que si pudiera yo no tengo ninguna duda de que este gobierno decretaría lo que pudiera, sobre todo alguna de sus partes… Es este estado de la nueva censura, del nuevo moralismo, de la izquierda extrema reinante que hace que se excite una cierta autocensura en función de la evolución política. A mí eso particularmente me descompone, peleo contra ello como buenamente puedo, a pesar de ganarme bolsas de impopularidad en todo este orfeón progresista que existe en España, pero bueno, me importa poco porque ya tengo una edad en la que esas cosas me importan más bien poco.

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