Comunicación y Medios | Tendencias

Política y farándula: del actor secundario Rajoy al posado de Irene Montero

En los últimos años, los políticos han llenado los espacios de los programas de entretenimiento, donde protagonizaron momentos inolvidables

logo
Política y farándula: del actor secundario Rajoy al posado de Irene Montero

Irene Montero, ministra de Igualdad. EP

Resumen:

La presencia de los políticos en los programas de máxima audiencia televisiva es un fenómeno extraordinario, pero cada vez es más frecuente. En los últimos años, los líderes de los distintos grupos parlamentarios han llenado las horas de los programas de entretenimiento y han protagonizado momentos inolvidables en los espacios de la prensa del corazón.

El pasado fin de semana, la ministra de Igualdad, Irene Montero, se sumó a esta tendencia al conceder una entrevista a la revista Diez Minutos, donde sus declaraciones ocuparon nada menos que ocho páginas. En el reportaje, la diputada habló sobre temas cotidianos como la moda, la maternidad o el reparto de las tareas del hogar con Pablo Iglesias, pero también sobre la actualidad centrada en la marcha de don Juan Carlos o la crisis sanitaria.

Sin embargo, lo que más sorprendió a los lectores fue que Montero apareció posando como si fuera una celebrity, luciendo un vestido largo de color crema y unas sandalias de cuña. El texto, además, fue editado de la misma forma que los artículos sobre las estrellas del pop, los rostros conocidos de Telecinco, los líos amorosos de Enrique Ponce o la última exclusiva sobre la ruptura entre Miguel Ángel Muñoz y Ana Guerra.

Pero no es la primera vez que la vida privada de un político salta al mundo del espectáculo. En el año 2000, TVE emitió la serie Jacinto Durante, representante, en la que el expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, filmó un cameo. En ese entonces, Rajoy impresionó al público al interpretarse a sí mismo y aparecer durante un minuto y medio en la serie.

Tampoco es posible olvidar el baile de Soraya Sáenz de Santamaría en el programa de El Hormiguero. La entonces vicepresidenta del Gobierno bailó en dos ocasiones junto al resto del equipo y terminó su actuación besando la cabeza del coreógrafo. Dicha actuación se convirtió en trending topic en Twitter, generando más de 2000 tuits en una hora. En el mismo programa, también participaron Pablo Iglesias, tocando la guitarra, Mariano Rajoy, corriendo en cinta, y Pedro Sánchez, demostrando sus habilidades en baloncesto.

Otra historia que llenó horas y horas en los espacios dedicados al entretenimiento fue la relación sentimental entre Albert Rivera, exlíder de Ciudadanos, y la artista Malú. Entre rumores y especulaciones sobre el noviazgo, la revista Semana publicó una exclusiva en la que destapaba la relación entre ambos. El programa Espejo Público también capturó en directo las primeras imágenes del político y la cantante a la salida del Hospital Puerta del Sur de Móstoles, en el que había estado ingresado el exlíder de Ciudadanos a causa de una gastroenteritis.

De la misma forma, sorprendió la confesión de Ada Colau sobre su bisexualidad en Sábado Deluxe. La alcaldesa de Barcelona explicó en el programa que se trataba de una relación muy larga e intensa con una estudiante de Erasmus italiana. «Aquí lo he contado porque me ha salido de forma natural, cada uno que ame a quien quiera», dijo en aquel momento.

Pero sin duda, el momento que marcó un antes y un después entre la esfera del entretenimiento y la política, fue la llamada que hizo el actual presidente de Gobierno al programa de la crónica social Sálvame. En aquella ocasión, el presentador Jorge Javier Vázquez anunció que dejaría de votar al PSOE por la polémica generada sobre la celebración del Toro de la Vega. En cuestión de minutos, Sánchez se puso en contacto con el presentador y anunció que se comprometía «a llevar al Parlamento una ley de protección de animales». Nadie se podía imaginar que un político llamaría a un espacio de entretenimiento como Sálvame para conservar un voto.

Así, a lo largo de los años, la delgada línea entre el espectáculo y la política se fue difuminando. Todas estas apariciones permitieron aumentar las cuotas de pantalla y mostrar una imagen mucho más cercana de los políticos. Al final, la esfera del entretenimiento se convirtió en otro espacio que permite hacer marketing para conectar con el público y ganar votos.

Comentar ()