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El Congreso abre la puerta a la despenalización de la eutanasia

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El Congreso abre la puerta a la despenalización de la eutanasia
Las tres diputadas del Parlament que han defendido la despenalización de la eutanasia: Assumpta Escarp (PSC), Alba Vergés (ERC) y Marta Ribas (En Comú Podem).

Las tres diputadas del Parlament que han defendido la despenalización de la eutanasia: Assumpta Escarp (PSC), Alba Vergés (ERC) y Marta Ribas (En Comú Podem). EFE

Resumen:

La despenalización de la eutanasia se ha debatido esta tarde en el Congreso y saldrá previsiblemente adelante a falta de la votación que se producirá a última hora de la tarde.

La propuesta, impulsada desde el Parlamento Catalán, supone la reforma del apartado 4 del artículo 143 del Código Penal para autorizar la eutanasia para casos de dolencia terminal, cuando se prevé que el dolor, tanto físico como psíquico, será permanente.

Con esta reforma de la Ley Orgánica de 1995, se busca eliminar las sanciones, que actualmente llegan a penas de hasta 10 años de prisión, para quienes “de manera indirecta o cooperando ayuden a morir de manera segura, pacífica y sin dolor” a una persona que lo pida de forma “expresa, libre e inequívoca”.

Se especifica que el paciente deberá sufrir “una enfermedad terminal” o una “patología incurable” que le provoque un “sufrimiento físico o psíquico grave que se prevea permanente”.

La despenalización de la eutanasia se ha debatido este martes en el Congreso y saldrá previsiblemente adelante a falta de la votación que se producirá el próximo jueves. La propuesta, impulsada desde el Parlamento Catalán, supone la reforma del apartado 4 del artículo 143 del Código Penal para autorizar la eutanasia para casos de dolencia terminal, cuando se prevé que el dolor, tanto físico como psíquico, será permanente.

Con esta reforma de la Ley Orgánica de 1995, se busca eliminar las sanciones, que actualmente llegan a penas de hasta 10 años de prisión, para quienes “de manera indirecta o cooperando ayuden a morir de manera segura, pacífica y sin dolor” a una persona que lo pida de forma “expresa, libre e inequívoca”. Se especifica que el paciente deberá sufrir “una enfermedad terminal” o una “patología incurable” que le provoque un “sufrimiento físico o psíquico grave que se prevea permanente”.

Tres diputadas del Parlament, que aprobó la propuesta el pasado julio, han defendido propuesta. Alba Vergés, de Esquerra Republicana de Catalunya, ha afirmado que “hoy el miedo al sufrimiento pesa más que el miedo a la muerte. Una gran mayoría se manifiesta de ir más allá de la atenuación de penas, sacando estas prácticas del Código Penal”. Tanto Vergés como Marta Ribas, de En Comú Podem, han hablado de dignidad. “Cada uno tenemos nuestro propio límite de una dignidad básica. Hablamos de un nuevo derecho de la ciudadanía”.

La representante catalana del PSC, Assumpta Escarp, ha asegurado que son conscientes de que la regulación debe llegar en paralelo (no obstante su grupo ha presentado una propuesta de ley sobre la eutanasia hace apenas unos días) y ha animado a la búsqueda del “máximo consenso lejos de oportunismos políticos”.

Acusaciones de oportunismo

La búsqueda de la medalla de la eutanasia ha sido de nuevo también protagonista del debate. Mientras el Grupo Parlamentario Socialista (GPS) ha aprovechado para hablar de la idoneidad de una ley “imprescindible”, según ha dicho la diputada Lidia Guinart, Sibina Camps (Podemos) ha asegurado que tras leer la propuesta del PSOE: “Me cuesta entender por qué rechazaron la nuestra. Son casi calcadas y las diferencias se podían haber salvado en una ponencia que hubiera empezado hace 15 meses”.

Por su parte, Ciudadanos ha defendido su ley de muerte digna, que se encuentra en trámite en el Congreso, afirmando que “Nadie tiene la exclusiva de la compasión en este Parlamento. Esto no es un concurso de empatía”. A su juicio, la propuesta “no trae protección para los pacientes que sufren, sólo para los que colaboran en la eutanasia. Es una ley que necesita un marco y que mezcla enfermos terminales y graves con situaciones no terminales de sufrimiento potencialmente reversibles.

Sólo los populares y el representante de Unión del Pueblo Navarro en el grupo mixto se han mostrado abiertamente en contra de la eutanasia. Ambos han argumentado acerca de la llamada “pendiente resbaladiza”, que asegura que en los países donde se regula la eutanasia aumentan el número de casos. Una relación cuestionable, ya que estudios como el publicado en The Lancet, 15 años después de la aprobación de la eutanasia en Holanda no había aumentado el número de casos.

“Mucho me temo que no va a ser la última vez que hablemos de la eutanasia”, ha añadido la representante popular, Pilar Cortés. Su partido no considera que haya una demanda social sobre el asunto, algo que ha criticado Camps al criticar que “el PP siempre ha estado en el lado retrógrado de la historia. Lo estuvo con el divorcio, el aborto y ahora la eutanasia”, ha afirmado.