Turistas este agosto en los Lagos de Covadonga, en el Parque Nacional de Picos de Europa, Asturias. EFE / J.L. Cereijido

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De Asturias a Valencia: Las CCAA que 'mejor' han gestionado el Covid en verano

España está a punto de adentrarse en septiembre. Después de un verano insólito, vuelven los colegios, las universidades y el trabajo. Un regreso que coincide con las peores cifras de contagios desde que entramos en la ‘nueva normalidad’. Durante julio y agosto, las autonomías recuperaron con plenitud su gestión de la pandemia. Según los expertos consultados, el fracaso ha sido casi generalizado. Pero no todas las comunidades han seguido las mismas estrategias ni llegan a septiembre en las mismas condiciones.

España abandonó el estado de alarma el 21 de junio. Las comunidades autónomas tenían por delante el reto del verano tras de uno de los confinamientos más duros de Europa. Ya no había restricciones a la movilidad ni a la actividad económica. Las autonomías tomaron el control de los aforos en los locales y podían regular el ocio nocturno. Sus deberes consistían en rastrear los casos y sus contactos, reforzar la asistencia sanitaria y la capacidad de hacer test o aplicar medidas de protección social si era necesario.

Tenían a favor la situación epidemiológica. Sí en marzo y abril se contaban miles de infectados diarios, en junio sólo se superaron los 200 positivos en una jornada. A mediados de julio comenzaron a aparecer rebrotes en algunas comunidades. Sanidad temía una segunda ola, pero no la imaginaba tan cerca. El Gobierno lanzó un ‘plan de respuesta temprana’ para atajar la transmisión del virus. Como en un efecto dominó, el uso obligatorio de la mascarilla se extendió por todas las regiones. Lo mismo que ha ocurrido en agosto con el veto al ocio nocturno y a fumar en la calle.

Y así llegamos hasta hoy. Con Pedro Sánchez descargando en las CCAA la responsabilidad de pedir un estado de alarma en sus territorios y pactando in extremis la vuelta del curso escolar. El viernes Sanidad registró 9.779 nuevos contagios, hasta ahora la peor cifra de la ‘nueva normalidad’. Los contagios siguen subiendo, pero no lo hacen al mismo ritmo en unas que en otras regiones.

¿Podemos conocer cuáles han gestionado mejor o peor la pandemia en estos dos meses de verano? «El fracaso ha sido generalizado. Hemos visto como en todas las comunidades se han producido rebrotes secuenciales. Han empezado unas antes que otras, pero al final en todas han estallado», sostiene Julián Ezquerra, presidente del sindicato médico Amyts.

No es lo mismo gestionar el virus en La Rioja que hacerlo en Cataluña. «Las comunidades rurales lo tienen más fácil que en las que hay mucha población urbana, muy amontonada, usando medios de transporte colectivos y donde seguramente en algunos barrios haya situaciones de hacinamiento. En estas comunidades, por bien que lo hagan, lo tienen peor», explica Joan Villalbí, miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas). Aunque hay dos autonomías que, según las opiniones recogidas por El Independiente, sí que han hecho mejor sus deberes: la Comunidad Valenciana y Asturias.

El rastreo, clave en las ‘mejores gestiones’

Hace unos días, un grupo de expertos publicó una ‘estrategia integral’ para luchar contra el virus en España. El documento critica la táctica de «convivencia con el virus» que se adoptó en España, apuesta por la «prevención» y pone de ejemplo a países como Corea del Sur o China. «Emplearon una estrategia agresiva en la detección, control y erradicación del virus, realizando pruebas de PCR masivas y minimizando aislamientos y mortalidad». El texto lanza recomendaciones sobre la higiene y la distancia social, el rastreo del virus, el uso de la tecnología o la realización de test.

Ezquerra, que forma parte de ese grupo de expertos, reconoce que le cuesta destacar una región que lo haya hecho «todo bien» o «todo mal». «Todas han fallado en lo mismo: refuerzo de atención primaria, actuar de forma preventiva…», critica. Villalbí, en cambio, cree que sí han reforzado la atención primaria y el número de camas de los hospitales. Hasta el viernes, de hecho, sólo estaba ocupado un 6% de las camas disponibles en los hospitales españoles para pacientes con coronavirus. Pero donde sí ha habido diferencias entre comunidades, aclara Villalbí, es en la vigilancia y el rastreo de contactos.

Según los datos más recientes de Sanidad, Asturias es la comunidad menos afectada por esta segunda ola. Sólo han diagnosticado 436 casos en los últimos 14 días. «Lo ha hecho muy bien porque ha tenido una estructura de salud muy bien implicada, desde hace décadas, con la atención primaria. También lo tiene más fácil por la población rural», cuenta el miembro de Sespas.

No es la primera vez que elogian a Asturias durante la crisis sanitaria. Fue la comunidad que mejor gestionó la primera ola de la pandemia, según una encuesta publicada en julio por Fundación Instituto para la Mejora de la Asistencia Sanitaria (IMAS) También la primera en no registrar ni un solo positivo en dos semanas. Su director de salud pública, Rafael Cofiño, achacó esos resultados al «eficiente» trabajo de la región para detectar rápido los casos nuevos. Desde el principio rastrearon a los infectados y a sus contactos. A los más estrechos, además, les realizaban la PCR.  

Con septiembre a la vuelta de la esquina, en Asturias trabajan algo menos de 100 rastreadores. Para un territorio de 1.022.800 de habitantes sale a un rastreador para cada 10.880,8 vecinos. Lejos de la ratio de un rastreador por cada 4.000 – 5.000 habitantes que recomienda la ‘estrategia integral’ de los expertos. Aún así, Asturias es la CCAA con menos presión en sus hospitales: 15 pacientes en camas de agudos y uno en la UCI.

Asturias también analizó las aguas residuales para detectar trazas del virus. Pero no fue la primera. La Comunidad Valenciana — 5.003.769 habitantes— lo hizo en mayo, antes que nadie en España. El rastreo de aguas fecales es otra de las claves que recomienda el grupo de expertos. Gracias a la recogida de muestras y al análisis Big Data se puede dibujar un mapa con las zonas más afectadas. La herramienta también permite detectar a los asintomáticos. «Les ha ayudado bastante a hacer un seguimiento de la pandemia. No lo han hecho perfecto porque no lo han hecho público. Han mantenido en secreto los mapas y yo creo que eso es un error. Pero por lo menos lo han hecho. Madrid ha empezado a hacer lo de las aguas hace dos o tres semanas», señala Miguel Sebastián, profesor de Economía y ex ministro de Industria con Zapatero.

Confinar es una medida muy bruta. Lo deseable es actuar sólo en los casos y sus contactos, sin afectar tanto a nivel comunitario»

Joan Villalbí, miembro de la junta directiva de Sespas

Si miramos a los casos diagnosticados por cada 100.000 habitantes desde el inicio de la pandemia, la Comunidad Valenciana queda en una buena posición. Sólo cinco regiones y las dos ciudades autónomas han diagnosticado menos casos. De estas, sólo Andalucía tiene más habitantes (3,4 millones más) que la Comunidad Valenciana. Las dos regiones llegan a septiembre con mejores datos que la mayoría de territorios. El 3% de las camas para pacientes Covid-19 en Andalucía están ocupadas. En la Comunidad Valenciana, el 4%. Por debajo de Madrid (14%), Aragón (13%), el País Vasco (10%), Baleares (9%), Murcia y Castilla y León (6% cada una), La Rioja y Castilla-La Mancha (5%).

«La situación de la Comunidad Valenciana me ha parecido destacada para bien. Y también en Andalucía. Hemos visto menos casos y menos muertes. Puede deberse a que lleven otra manera de vida. A lo mejor tienen a mucha gente viviendo en pueblos, en comunidades pequeñas. Con la distancia es todo más fácil. No hay que olvidar estos factores», argumenta Villalbí, de Sespas.

Villalbí, además, destaca decisiones de otras comunidades. Pero no compra sus estrategias completas. «Ahora mismo, en Cataluña central, la zona de Igualada, que estuvo muy castigada en marzo, está en una situación muy buena. Y lo peor está en Lérida y zonas urbanas de la costa». Junto al Gobierno de Aragón, la Generalitat fue una de las primeras en confinar territorios. ¿Es una buena decisión? Pues no necesariamente. «Confinar es una medida muy bruta. Lo ideal aquí es la microcirugía: centrarse en los casos y contactos y, si tienes una zona pequeñita que parece que está mal, pues confinar. Pero cuando confinas a 200.000 o un millón de personas es que está fallando todo. Lo deseable es actuar sólo en los casos y en sus contactos, sin afectar tanto a nivel comunitario», insiste. Aunque las últimas cifras de Cataluña no son buenas. Ayer, según los datos del Govern, registró 1.547 nuevos casos, pero menos ingresos. También subió la tasa de riesgo de rebrote.

Miguel Sebastián expone otros dos ejemplos. Por un lado, La Rioja, que «no lo ha hecho mal». Y por el otro, Murcia. «Han gestionado bastante bien los rebrotes. No los últimos, todos. Y enseguida hizo confinamientos en Totana», razona el ex ministro de Industria. A finales de julio, este municipio retrocedió a medidas similares a las de la Fase 1 de la desescalada. El culpable fue un brote con 55 contagiados que se originó en el ocio nocturno. Hoy es una de las comunidades con menos incidencia del virus. Y el 94 % de sus camas para pacientes infectados está libre.

Madrid, la más criticada

¿Y quiénes han gestionado peor la pandemia estos meses? Las personas consultadas para este artículo señalan a Madrid. La Comunidad dirigida por Isabel Díaz Ayuso lidera el ranking de contagios diarios y registra la incidencia más alta de toda España en los últimos 14 días (416,39 casos diagnosticados por cada 100.000 habitantes) Hasta el martes de la semana pasada disponían de 560 rastreadores activos para abarcar a 6.663.000 ciudadanos. Es decir, un rastreador por cada 11.898 ciudadanos. El Ejecutivo madrileño ha pedido 150 rastreadores militares de los 2.000 que ha ofrecido el Ministerio de Defensa .

Por ahora, Madrid tiene ocupadas 1.916 de unas 13.900 camas disponibles para positivos (un 14% de ocupación). Cada día crecen los ingresos, pero no al mismo ritmo que en marzo o abril. «Madrid aguantó muy mal, colapsó absolutamente, en la primera ola de la pandemia (…) Si esto sigue así posiblemente a mediados de septiembre estemos en una situación de sobresaturación importante. Madrid puede absorber 13.000 o 14.000 pacientes, y con los hospitales privados hasta 19.000, pero no en las mejores condiciones», augura el presidente de Amyts.

Si esto sigue así en Madrid posiblemente a mediados de septiembre estemos en una situación de sobresaturación importante»

Julián Ezquerra, presidente de Amyts

«Madrid ha fallado en rastreadores, en atención primaria, en servicios de urgencias de atención primaria y ahora también está fallando en pruebas PCR». Así de contundente es José Manuel Freire, médico y diputado del PSOE en la Asamblea de Madrid. No sólo critica el «injustificable» hospital de pandemias que se está construyendo en Valdebebas, también a la transparencia de su Ejecutivo: «En primer lugar, engaña con los datos; en segundo, se niega a dar cuenta al Parlamento de cómo está gestionando la mayor amenaza que siembra a la sociedad. Eso es insólito».

Según la Consejería de Sanidad, al principio de la pandemia se contrató a 10.000 sanitarios y la mayoría de ellos sigue trabajando. Una medida más reciente ha sido cerrar la hostelería y limitar la movilidad en la localidad de Tielmes. La Comunidad cuenta con un sistema de monitorización de casos para conocer sí una zona básica de salud ha registrado un exceso o una caída de contagios respecto a la semana anterior.

En las Islas Baleares, según Sebastián, también se ha gestionado mal el verano. Partía de una buena situación epidemiológica y han terminado incluida por Alemania entre las zonas de riesgo. «En general, todas las comunidades han pecado de falta de coordinación y de prisas por abrir la ‘nueva normalidad’ y por arañar unos euros en los chiringuitos y en los comercios. Y eso se demostró que era un error», critica el profesor.

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