Salud

La menopausia y los riesgos de recurrir a Ozempic para adelgazar

La menopausia y los riesgos de recurrir a Ozempic para adelgazar
Una persona utilizando Ozempic | Europa Press

Los agonistas del receptor GLP-1 han pasado en pocos años de ser un tratamiento dirigido principalmente a la diabetes tipo 2 a convertirse en uno de los fenómenos farmacológicos más relevantes en el ámbito de la pérdida de peso. Su uso no deja de crecer y, con él, también las preguntas sobre sus efectos en determinados perfiles de pacientes.

PUBLICIDAD

Un estudio poblacional realizado por investigadores de la University College London (UCL) y publicado en la revista BMC Medicine estima que 1,6 millones de adultos en Gran Bretaña utilizaron medicamentos como Ozempic, Wegovy o Mounjaro para perder peso durante 2025. Además, otros 3,3 millones manifestaron su intención de utilizarlos en el año siguiente. La investigación también detectó que el uso era más del doble de frecuente entre las mujeres que entre los hombres (4% frente al 1,7%) y alcanzaba su mayor prevalencia entre las personas de 45 a 55 años.  

PUBLICIDAD

Ese perfil coincide con una etapa vital sobre la que apenas existe conversación pública: la menopausia. Mientras el debate social continúa centrado en la rapidez con la que estos fármacos ayudan a adelgazar, especialistas en salud femenina alertan de que su utilización plantea interrogantes específicos en mujeres que atraviesan un periodo marcado por profundos cambios hormonales, metabólicos y en la composición corporal.

“Es un proceso que puede iniciarse alrededor de los 40 años, cuando comienzan a descender los niveles de estrógenos, la reduccion de la función ovárica y el organismo experimenta cambios que afectan al metabolismo, la masa muscular o la salud ósea”, explica Mireia Roca, cofundadora y co-CEO de Domma, empresa especializada en salud femenina, en una conversación con El Independiente.

Una etapa marcada por cambios fisiológicos

La menopausia no es únicamente el final de la etapa reproductiva. La disminución progresiva de los estrógenos desencadena una serie de cambios fisiológicos que afectan a distintos sistemas del organismo. Según la North American Menopause Society, durante esta transición aumenta la acumulación de grasa abdominal, disminuyen la masa muscular y la fuerza y se acelera la pérdida de densidad mineral ósea, lo que incrementa el riesgo de osteoporosis y fracturas en edades posteriores.

La Endocrine Society recuerda además que hasta un 20% de la pérdida ósea de una mujer puede producirse durante la menopausia y los años posteriores, lo que convierte esta etapa en un momento clave para adoptar medidas preventivas como el ejercicio físico, una adecuada ingesta de proteínas y calcio y el seguimiento médico cuando sea necesario.

Es en ese contexto donde algunos especialistas consideran que el uso de agonistas del GLP-1 debe analizarse más allá de la pérdida de peso.

“A partir de los 35 años las mujeres empezamos a perder masa muscular de forma progresiva. Durante la menopausia ese proceso se acelera y esa masa muscular es el motor de nuestro sistema cardiometabólico. Además, protege la estructura ósea, por lo que mantenerla es fundamental para la salud”, explica Mireia Roca.

La especialista advierte de que el objetivo no debería limitarse a reducir el número que marca la báscula. “El problema aparece cuando a ese proceso fisiológico se suma un tratamiento cuyo objetivo es adelgazar. Hay que valorar muy bien el beneficio que aporta y los posibles riesgos, siempre bajo seguimiento médico”, sostiene.

El músculo, una de las incógnitas

A medida que aumenta el uso de los agonistas del receptor GLP-1, también lo hace el interés científico por conocer cómo afectan a la composición corporal. Aunque estos tratamientos han demostrado una elevada eficacia para reducir el peso, los investigadores estudian ahora cómo se distribuye esa pérdida entre masa grasa y masa magra, y qué implicaciones puede tener en determinados perfiles de pacientes.  

Una revisión publicada en 2024 en la revista científica Diabetes, Obesity and Metabolism concluye que existe una importante variabilidad entre los estudios realizados hasta la fecha. Mientras algunos ensayos observaron que la reducción de masa magra representó entre el 40% y el 60% del peso perdido, otros situaron esa cifra en torno al 15% o menos. Los autores subrayan que estas diferencias pueden deberse al tipo de paciente, al tratamiento utilizado o a las enfermedades asociadas, y destacan la necesidad de seguir investigando para conocer el impacto real de estos cambios sobre la salud muscular y la función física.  

En ese contexto, Mireia Roca, considera que la menopausia merece una atención específica e insiste en que el tratamiento debe abordarse de forma integral. “Cuando existe una indicación médica, debe ir acompañado de seguimiento clínico, una alimentación adecuada y ejercicio de fuerza, que resulta clave para preservar la masa muscular durante esta etapa”, añade.

Comentarios

Normas ›

Para comentar necesitas registrarte a El Independiente. El registro es gratuito y te permitirá comentar en los artículos de El Independiente y recibir por email el boletin diario con las noticias más detacadas.

Regístrate para comentar

Te puede interesar

Lo más visto