A primera hora de la mañana, en el Campus de Álava de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), solo había ertzainas y algún estudiante despistado. El campus universitario ha amanecido prácticamente desierto después de que el rector, Joxe Ramón Bengoetxea, suspendiera las clases presenciales el pasado viernes bajo el argumento de que celebrarlas con normalidad supondría dar respaldo a Vox. La formación de Santiago Abascal había convocado un acto informativo junto al campus, inicialmente para hablar de vivienda, pero que finalmente se ha convertido en una reivindicación de la libertad en la universidad vasca.
Hacía mucho tiempo que la Ertzaintza no planteaba un despliegue policial como el que hoy ha llevado a cabo en el campus alavés. Accesos cortados, aparcamientos anulados y zonas acordonadas, incluso a gran distancia del lugar donde Vox tenía previsto celebrar su acto a las 12:30 horas. Decenas de furgonetas, unidades antidisturbios y un evidente nerviosismo han marcado la mañana.
Blindaje y despliegue de la Ertzaintza en el Campus de Álava
No era para menos. Una hora antes de la convocatoria de Vox, el sindicato estudiantil GKS —el movimiento comunista abertzale crítico con Bildu— había citado a sus simpatizantes a escasos metros. Un cordón de agentes blindaba la zona y separaba a ambos grupos por apenas 200 metros. Varios cientos de jóvenes han estado más de una hora coreando consignas contra el fascismo y la policía, proferiendo gritos en favor de "la lucha" como único camino. Portando banderas rojas y carteles, sus portavoces han asegurado que no pueden permitir que un partido que "quiere criminalizar el antifascismo" pueda manifestarse en la universidad: "La Universidad debe ser el bastión del antifascismo".
Han alertado del riesgo de "blanqueamiento" que supone permitir un acto político a los que consideran "herederos del franquismo". Asimismo, han acusado al rector de haberse equivocado al suspender las clases: "Así no se lucha contra el fascismo, se lucha con manifestaciones como estas", aseguró su portavoz, Aimar Núñez.
La respuesta de Vox: "Un campus en guerra"
En otro punto del campus, el medio centenar de representantes de Vox denunció la falta de libertad en la UPV/EHU. "Nos hemos encontrado con un fortín policial, un campus fantasma, un campus 'en guerra' y con energúmenos gritando consignas", aseguró su portavoz, Carlos Hernández.
El campus alavés ha amanecido repleto de pancartas y pintadas, muchas de ellas presentes desde hace meses. La fachada de la mayoría de los edificios públicos muestra llamadas a movilizaciones como la prevista el próximo 3 de marzo, en el 50º aniversario de la muerte de cinco trabajadores en Vitoria tras una carga policial. Además, los edificios lucen consignas por la independencia y carteles de movimientos de la izquierda abertzale. Estas proclamas comparten espacio con el monolito en recuerdo del consejero de Educación, el socialista Fernando Buesa, y su escolta, Jorge Díez, asesinados por ETA en el año 2000.
Precisamente, un grupo de 40 profesores de la UPV/EHU firmó una carta en contra de la decisión del rectorado de cerrar el campus. Recordaron la "hipocresía" del rector por adoptar esta medida mientras permite que grupos ultranacionalistas puedan "campar a sus anchas" por las instalaciones universitarias.
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