Su vida está marcada por la ETA de los años de plomo y las decenas de amigos y compañeros de partido que cayeron por el camino. Algunos lo llaman obsesión, pero Jaime Mayor Oreja (San Sebastián, 1951) sigue clamando contra lo que considera el triunfo político de ETA -no usa el término Bildu- y un futuro no muy lejano, dice, en que llegará al gobierno del País Vasco de la mano del PSE. Y para ello, apela a un gobierno central fuerte de "mayoría natural", un término acuñado por Manuel Fraga, y que ahora representan, dice sin complejos, PP y Vox. Presenta libro ("Una verdad incómoda", edit. Espasa). Unas memorias de su dilatada trayectoria política incluido el "No a la guerra" de 2003, hoy revivido por el presidente del Gobierno.
Pregunta. -Este miércoles Pedro Sánchez ha resucitado el lema de "No a la guerra" con el 2003.
Respuesta. -Es la extrema mentira, el relato llevado hasta el extremo. Ha hecho un discurso que para mí es el desprecio a los españoles y a su inteligencia. Lo que he sentido es hasta qué extremo se puede despreciar la inteligencia de los españoles resucitando las reacciones que se produjeron en España desde el momento en el que el PP obtuvo mayoría absoluta el año 2000. Vino el chapapote, el Prestige, la guerra de Irak, la movilización de la izquierda... La primera mayoría relativa del 96, era aceptada, la segunda no.
Es una manera de repetir lo que les dio un buen resultado en la guerra de Irak"
P. -¿Está vinculado a una estrategia electoral?
R. -Es una manera de repetir lo que les dio un buen resultado en la guerra de Irak. En 2004 Rajoy iba a ganar las elecciones del 2004, no por mayoría absoluta porque cada día había un medio punto de pérdida. Pero José Luis Rodríguez Zapatero gobierna por el 11-M. El 11-M destruye la historia de España y Zapatero se abrazó al proyecto de ruptura en el que ETA es el capitán general.
P. -¿No cree que hay elementos de sobra para rechazar el ataque de Estados Unidos a Irán?
R. -El tiempo dirá el significado de esto que ha sucedido. Me quedo en que han desaparecido dos tiranos, para entendernos, pero el tiempo será el juez.
P. -¿Cómo vivió la foto de las Azores?
R. -Yo la apoyé. La única persona que mostró sus reservas fue Rodrigo Rato. En todo caso, trato de hablar de los temas en los que sé un poco. Y en los geopolíticos tengo la precaución de no definir algo que se me escapa.
P. -¿Hay similitudes entre aquel 2003 y ahora?
R. - Creo que los españoles ya han configurado una mayoría natural frente a Sánchez. Esa es la diferencia política fundamental. Lo que hace Sánchez es repetir lo que hizo Zapatero en aquel momento del 2003.
P. -¿Es su último libro un ajuste de cuentas?
R. -Todo lo contrario. Es un testimonio. Es verdad que en algunos momentos he ido contracorriente y defender ahora una alternativa sobre fundamentos cristianos es es ir contracorriente. Jamás hubiese pensado que que iba a ser una persona a contracorriente, pero me ha tocado. Yo no tengo ningún rencor por nadie. No sé lo que es odiar, tengo ese privilegio.
P. -¿Tampoco a los asesinos etarras?
R. -Tampoco. Me dan pena todos. El mundo de ETA me produce conmiseración. Han quitado vidas y ellos mismos han perdido también su vida porque les estimulaba el rencor, el odio.
Esta ETA tiene un proyecto. El proceso terminará en el gobierno vasco"
P. -Zapatero tuvo una intervención muy elogiosa hacia Bildu la semana pasada en el Senado.
R. -Parto de la idea de que Bildu no existe. No son los herederos de ETA. Es ETA que no mata. Elogiar a Bildu es hacer un elogio de ETA.
P. -En Bildu hay partidos que no formaron parte del mundo de ETA.
R. -Pero el proyecto que ha ganado es el de ETA. No solo era el grupo que asesinaba, que por supuesto mataba, sino también un proyecto político y cultural. El problema vasco no fue que nuestra generación tuviera de pronto una conciencia nacional. Fue una pérdida de conciencias personales, individuales, que dejaron de creer. ETA nació de la secularización, de la pérdida de fe brutal que se produjo en los años 70. No es una conciencia nacional nueva sino una suma amorfa de crisis de conciencias personales, que vivieron la desorientación máxima. Pero esta ETA tiene un proyecto. El proceso terminará con ETA en el gobierno.
P. -Buena parte de su libro aborda el terrorismo etarra. Desde los asesinatos de los dirigentes de la UCD a su lucha como ministro del Interior. Pero José María Aznar también negoció un tregua con ETA.
R. -Las treguas de ETA son consecuencia de un pacto político. La del año 98 fue producto de un acuerdo entre ETA y el PNV en el que la tregua era lo de menos. Lo importante es que pactaron la autodeterminación. Una vez que conocimos una tregua que no habíamos negociado nosotros, nos pareció que había que establecer lo que llamábamos contactos indagatorios, fundamentalmente para confirmar que aquello era un una especie de un monólogo entre ellos. Yo no estuve en las conversaciones.
P. - En su libro habla del PP vasco pop. ¿Era el PP de Alfonso Alonso, Antonio Basagoiti y Borja Semper?
R. - Fundamentalmente yo cito tres errores del centro derecha. El primero, con mi primer partido, la UCD, cuando en Cataluña se presenta como Centristes de Cataluña. En el fondo era un deseo de adaptarse al ambiente. Error. El segundo fue lo que motivó la salida de María Sangil del PP por la ponencia política del congreso de Valencia de 2008, en el que se le aconsejó a Rajoy que se distanciara de Aznar. Y, el tercero, decidir que el PP vasco tenía que salir de las trincheras. Ese fue el término que se utilizó según el asesoramiento de Iván Redondo.
P. -Dice que se le aconsejó a Rajoy romper con Aznar.
R. -Algún asesor le dijo que hay que tratar de tener más amigos y ser majete. Hay que pensar que hasta ese congreso el secretario general era Ángel Acebes y el protavoz parlamentario Eduardo Zaplana. Y en Valencia se modifica totalmente el equipo. Es verdad que luego hay un una mayoría absoluta que se obtiene, más que por méritos del PP, por el fracaso de Zapatero.

No se puede pactar nada con ningún partido que esté en el frente popular, incluidos PNV y Junts"
P. -¿Cómo deben ser las relaciones con el PNV?
R. -El PNV forma parte de lo que yo denomino 'frente popular'. En España no hay un gobierno de coalición. Lo que hay es un acuerdo con tres grandes ejes en el centro que son ETA, ERC y Sánchez. En la periferia de ese eje están el PNV y Junts. No se puede pactar nada con ningún partido que esté en ese frente, bien sea en el núcleo, bien sea en la periferia. Si Sánchez pierde el poder ese frente se va a actualizar en el País Vasco, en Navarra y Cataluña. Haga lo que haga el PP con Vox dirán, "no pasarán." Y habrá otros acuerdos como hicieron en Estella, como hicieron en Perpiñán y como hicieron en el Tinell.
P. -Entonces, ¿el único aliado posible que le queda a Feijóo es Abascal?
R. -No tengo ninguna duda. En el año 82 Fraga esbozó el concepto de la mayoría natural. Hoy hay una mayoría natural. Lo han dicho los aragoneses y los extremeños. Lo van a decir los castellanoleoneses y los andaluces. La mayoría natural es PP y Vox. En España hay dos derechas: una derecha institucional y una 'derecha derecha' más reactiva que es Vox. Yo lo llamo la 'derecha derecha'. No sé qué es la ultraderecha. Lo importante en democracia es entender lo que dice la gente votando. En política no va a pasar lo que a mí me gustaría que pasase, pasa lo que pasa. No podrán ser tan estridentes de Vox y no podrán ser tan relativistas a los del PP.
P. -Da por hecho que en cuanto haya un relevo en el Gobierno se abrirá una ofensiva en el País Vasco, en Cataluña y Navarra.
R. -Ese frente popular se tendrá que actualizar. Mi esperanza es que un día lejano, no inmediato, los socialistas de Aragón, de Castilla y León o de Murcia, piensen que tiene que haber un una refundación completa de su partido porque si no puede extinguirse. Sólo hace falta escuchar a los dirigentes anteriores del PSOE para ver las distancias que tienen respecto a Sánchez.
P. -¿Cómo ve usted a Feijóo?
R. -Le deseo que acierte y configure una mayoría natural que hoy es una realidad, no un capricho, no es una realidad.
P. -¿Se siente más próximo a Feijóo o a Abascal?
R. -Hay cosas que me gustan más de Vox y me gustan otros más del PP, pero no soy ni de uno ni de otro, yo soy de Neos. Después de estar 20 años en el País Vasco, 5 años en el gobierno español y 10 años en el Parlamento Europeo, mi confirmación es que la crisis no es política, ni social, ni económica. Es una crisis de fundamentos y por eso Europa camina a la irrelevancia. El problema para Europa no es Trump, sino nuestra falta de cohesión .
P. -¿Habla usted con ellos?
R. -Con Abascal un poco, con Feijóo alguna vez, pero con el que más hablo es con Aznar. Detrás de Arnar hay coherencia y convicciones y por eso hemos mantenido la amistad desde el año 95.
P. -¿Se siente parte de esa ola neoconservadora que incluye movimientos como el de Trump o de Meloni?
R. -Con algunos me identifico más que con otros por su forma de ser. Con Meloni me identifico más. Yo no tengo relaciones con ningún movimiento americano, con ninguno. Lo que tengo es mis propias convicciones. He interiorizado lo que han sido mis lecciones de vida y eso es Neos y lo que impulsa este proyecto.
Creo que el proyecto político de esa mayoría natural es de reversión"
P. -¿Cree que en el caso de un gobierno PP Vox se revertirían reformas como el aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo?
R. -Creo que el proyecto político de esa mayoría natural es de reversión. Por ejemplo, la ley de memoria democrática debería durar 24 horas en el BOE. Esto no es una alternativa a Sánchez, es una alternativa a un proceso, a un frente popular, no a un gobierno de coalición. Tiene que ser un proyecto que tenga fundamentos político culturales. Yo, por ejemplo, creo que el aborto no puede ser considerado un derecho cuando ha estado siempre en el código penal. Soy partidario de que de que el género sea revertido, es decir, es el hombre y la mujer. La ley trans, la ley de la memoria histórica, la ley del sí es sí, la ley del bienestar animal... todas esas leyes son fruto de una sustitución de un primer determinante por un proceso en el que la mentira ahora es la característica principal.
P. -¿Es posible revertir determinadas cuestiones que afectan a derechos?
R. -La situación de hoy es mucho más complicada que la del de 96 y la del año 2011. En el 96 no decíamos que España estaba en el abismo, hablábamos de la corrupción. Lo que hoy tenemos es un proyecto que es la asociación del crimen del pasado reciente de España con la mentira del presente. Algunos dijeron, 'bueno, pero lo importante es que ETA deje de matar.' Diciendo, 'el crimen es el mal mayor, la mentira es el mal menor.' Pero claro, el mal menor siempre consolida el mal. Y entonces ahora hay una asociación perversa de una mentira del presente con un crimen del pasado.
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