La escalada de tensión en Oriente Medio ha provocado una montaña rusa en el euríbor. El índice de referencia para la mayoría de las hipotecas variables en España ha vivido una semana de fuerte volatilidad que deja ante un escenario de incertidumbre para quienes tienen un préstamo y para aquellos que se plantean pedirlo para adquirir una vivienda.
El martes alcanzó el 2,552%, la mayor subida diaria desde 2008, tras encadenar once sesiones consecutivas al alza. Un día después cayó con fuerza hasta el 2,369% pero volvió a repuntar por encima del 2,45%. La media provisional de marzo se sitúa en torno al 2,33%-2,36%, por encima del 2,221% de febrero. Hasta ahora, había permitido aliviar las cuotas. Pero el conflicto amenaza con acabar con esa posibilidad.
La guerra en Irán ha impulsado el precio del petróleo y del gas por el shock sobre el suministro global y rutas clave para el comercio como el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo del planeta. Y ese encarecimiento de la energía se podría traducir en un incremento de la inflación que acabe impactando sobre los tipos de interés.
El alza del euríbor no es más que la respuesta anticipada de los mercados a esos posibles cambios. "Cuando aparece el riesgo de que la energía vuelva a encarecerse, el mercado revisa inmediatamente sus expectativas de inflación. Y si la inflación puede subir, también cambia la expectativa sobre los tipos de interés", explica Ricard Garriga, CEO y cofundador de Trioteca.
La moderación de la inflación había alimentado la expectativa de que el Banco Central Europeo (BCE) continuaría la senda de bajadas de tipos o al menos de no moverlos. Pero la crisis en Oriente Medio abierta por Estados Unidos con la intervención sobre Irán ha dejado congeladas esas previsiones. Si se consolida el encarecimiento del petróleo y eso se traduce en subidas de precios, el organismo que preside Christine Lagarde podría tener que plantearse incluso nuevas subidas. "Cuando los inversores perciben que el BCE podría retrasar o frenar las bajadas previstas, el indicador se ajusta rápidamente. Eso es lo que explica el salto que vimos el martes", explica Garriga.
La reunión del BCE prevista para el 19 de marzo será clave para ver qué orientación toma la institución ante esta coyuntura y si el mercado se está adelantando a la hoja de ruta que marque Fráncfort. "Lo que estamos viendo es una subida circunstancial y lógica en un entorno inflacionista provocado por la tensión energética", Ricardo Gulias, CEO de RN Tu Solución Hipotecaria.
Tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, el indicador pasó de niveles negativos a superar el 4% en poco más de un año, con una inflación que llegó a casi el 10% en España. Ahora, la reacción inicial del mercado ha sido incluso más intensa que entonces, pues en solo dos semanas el euríbor ha subido desde el entorno del 2,22% hasta niveles cercanos al 2,45%. "No hay ningún indicio de que vayamos a ver tipos por encima del 4% como en crisis anteriores", dice Gulias.
Para las familias con hipotecas variables, supone un golpe en el bolsillo a la hora de revisar su préstamo. Sobre todo el las semestrales. Durante el último año, la caída del indicador desde los máximos de octubre de 2023 (cuando alcanzó el 4,16%) permitió reducir las cuotas mensuales. Si el euríbor cierra marzo en los niveles actuales, el ahorro podría incluso desaparecer.
La media provisional anticipa revisiones hipotecarias algo más costosas que en meses previos. El impacto sería mayor en préstamos de mayor cuantía. En una hipoteca de 200.000 euros a 30 años, una subida del euríbor desde el 2% hasta el 2,5% puede suponer alrededor de 20.000 euros más en intereses a lo largo de la vida del préstamo.
¿Qué harán los bancos?
Más allá de que los ya hipotecados pierdan la capacidad de ahorrar en sus cuotas o las vean encarecidas, la subida del euríbor también afecta a quienes buscan financiación ahora mismo para lanzarse al mercado de la vivienda en propiedad. Si ya de por sí está caracterizado por una fuerte presión de precios, especialmente en las grandes ciudades, la subida de tipos podría dificultar aún más el acceso. El tipo medio de las nuevas hipotecas empezó a subir a comienzos de año, con un 2,68% en enero.
Los directivos de los grandes bancos han alejado la posibilidad de entrar en una guerra comercial por captar clientes en un mercado muy competitivo. Ahora, algunas entidades ya comienzan a realizar ajustes moderados al alza en sus ofertas y es probable, aseguran fuentes financieras, que exista una tendencia a ser algo más exigentes con los criterios de concesión de crédito. "Tener tipos por debajo del 3% sigue siendo excelente, por más que la memoria de los tipos ultrabajos de 2021 y 2022 pueda distorsionar la percepción del consumidor", remata Gulias.
A nivel político, el ministro de Economía Carlos Cuerpo aseguró estar en "contacto estrecho" con las entidades. Pero tras la reunión del jueves con las vicepresidentas económicas del Gobierno y los agentes sociales aseguró que "estamos en una situación previa" al hipotético escenario de una subida de tipos por el BCE. "Las cuentas de nuestros bancos están en sus mejores años y es una garantía para nuestros ciudadanos y empresas", expuso.
Podemos ha registrado ya una proposición de ley en el Congreso para poner un tope a las hipotecas variables ante la escalada del indicador como consecuencia del conflicto en Irán. La idea de la propuesta es limitar el interés de las hipotecas a tipo variable al Euríbor +0,1% durante un año. Además, las familias con hipotecas a tipo variable -con rentas inferiores a tres veces el IPREM-, verían reconocido su derecho a cambiar a una hipoteca a tipo fijo en las mismas condiciones que se les ofrecen a los nuevos clientes de su entidad bancaria y sin posibilidad de penalización alguna.
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