Actualmente son numerosos los avances tecnológicos logrados en las últimas décadas, pero, entre otros tantos, la humanidad todavía no ha conseguido superar la dimensión espacio-tiempo. De ser posible, hubiese sido, cuanto menos pertinente, a la vez que curioso, situar al Presidente del Gobierno español frente a sí mismo para que pudiese verse reflejado en su versión de marzo de 2022. 

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Cierto es que este particular “cara a cara” ha cobrado sentido especialmente durante las últimas semanas. Sin embargo, no es la primera coyuntura en la que al pueblo del Sahara Occidental le hubiese parecido una idea plausible.

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Hoy se cumplen cuatro años desde que Pedro Sánchez intentase ignorar la voluntad del pueblo saharaui

En este convulso contexto existente, hoy se cumplen cuatro años desde que Pedro Sánchez intentase ignorar la voluntad del pueblo saharaui, obviar su legítimo derecho a la autodeterminación e independencia y zanjar un conflicto del que España sigue siendo jurídicamente responsable.

Tal día como hoy hace cuatro años el Presidente del Gobierno consideró oportuno romper, sin ningún ejercicio de transparencia, el mayor consenso de la política exterior del Estado español alcanzado hasta la fecha. Fue a través de una carta enviada al Rey de Marruecos -y posteriormente filtrada-. 

De este modo, ni diputados ni senadores, ni las formaciones políticas con o sin representación parlamentaria fueron informadas ni consultadas respecto de un radical giro, cuyas consecuencias aún persisten.

Más allá de lo evidente, y sin conocer aún los motivos justificativos de aquella torpe decisión; supuso, de este modo, el posicionamiento -oficial- del Estado español contrario a lo establecido por el Derecho Internacional en lo que al Sahara Occidental se refería.

Por ello, -y aunque sea lo acertado-, al pueblo saharaui le siguen sorprendiendo las grandilocuentes declaraciones realizadas en defensa del Derecho Internacional. Ese mismo Derecho del que pretende cuestionar su aplicación al pueblo del Sahara Occidental.

Al pueblo saharaui le siguen sorprendiendo las grandilocuentes declaraciones realizadas en defensa del Derecho Internacional

Así, han sido reiteradas las ocasiones en las que se ha insistido, por obvio, en que lo que aplica a Ucrania, Irán o Palestina, también aplica -o debería- al Sahara Occidental. No es cuestión baladí, habida cuenta del contexto geopolítico actual.

Sin embargo, parece ser que el vaciamiento de contenido de las normas más básicas de ámbito internacional, conlleva aparejada también la jerarquización de los asuntos que son merecedores de su aplicación. 

Entre ellos, analizando la trayectoria de la política exterior española, es manifiesto que no se encuentra el Sahara Occidental. No obstante, como dice el refrán, “nunca es tarde si la dicha es buena”. 

Aunque hayan pasado cuatro años, el marco internacional sea sustancialmente diferente y todavía sigamos sin conocer la motivación de ese incomprensible posicionamiento -especialmente teniendo en cuenta la condición de España como potencia administradora del territorio del Sahara Occidental-; siempre es un buen momento para volver a la senda del Derecho Internacional.

El pueblo saharaui jamás competirá con los pueblos que resisten, que luchan legítimamente por el ejercicio de sus derechos

Aunque las circunstancias hayan cambiado para muchas cosas, la naturaleza jurídica de la cuestión del Sahara Occidental permanece inalterada 50 años después de la ocupación ilegal llevada a cabo por parte de Marruecos. Sigue idéntica 50 años después de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática, cuyo aniversario conmemoramos el pasado 27 de febrero.

Por tanto, y siguiendo con la estela que los acontecimientos recientes han obligado a seguir, es el momento oportuno para que el Estado español coadyuve a que el pueblo del Sahara Occidental pueda, al fin, ejercer de manera efectiva su derecho a la autodeterminación e independencia.

Porque con todo, y como es evidente, el pueblo saharaui jamás competirá con los pueblos que resisten, que luchan legítimamente por el ejercicio de sus derechos. Sin embargo, seguirá, con razón y convicción, exigiendo coherencia a quienes pretenden, por acción u omisión, subordinar su derecho a la autodeterminación e independencia a una amalgama de volátiles intereses.


Abdulah Arabi es representante del Frente Polisario en España