Lo sabían. Lo decían. La suerte de las elecciones andaluzas de este 17 de mayo, analizaban los socialistas, se jugaría en la participación del electorado. Si la izquierda conseguía sacar a sus votantes de sus casas, los datos tal vez no fueran tan favorables para un Juanma Moreno que persigue repetir su mayoría absoluta. Pero ya la campaña ha cruzado su ecuador y en Ferraz y en su federación regional observan señales de preocupación: la frialdad de la gente. La dificultad para aumentar la movilización, para llevarla más allá de una barrera psicológica que consideran fundamental traspasar, la del 60%. O mejor, la del 65%. Por eso el partido, de aquí al viernes, cuando ya se eche el telón definitivo del viaje hacia estos comicios del 17-M, seguirá redoblando los llamamientos a los suyos, en la confianza en que el tirón final sirva para activarlos. El reto de la candidata, María Jesús Montero, es no perforar el suelo histórico del PSOE-A: los pobres 30 escaños de los últimos comicios. Un umbral que, según las encuestas, tocaría por los pelos, si es que cae por debajo de él.
Desde hace meses, prácticamente desde que Montero se puso al frente del PSOE-A —fue en enero de 2025, y como reemplazo de Juan Espadas—, el empeño de la dirigencia era combatir el desánimo de su feligresía electoral, la que sí despierta en las generales pero se retrae en las autonómicas. Los números estaban claros: 579.176 sufragios. Esa es la diferencia entre las papeletas cosechadas por Pedro Sánchez en julio de 2023 (1.467.501, el 33,48%) y las obtenidas por Espadas en las andaluzas de apenas un año antes (888.325, el 24,10%). El cálculo de los socialistas era y es que todo lo que suponga ganar cerca de ese medio millón de votos puede tirar de su resultado. Y para eso es básico, insisten, que la participación aumente. En las autonómicas de 2022 fue de solo el 56,13% (y la abstención, en consecuencia, del 43,87%). En las generales, del 66,61%. Unos diez puntos más. El PP, en cambio, apenas se movió de una convocatoria a otra: 1.589.272 votos (43,11%) en las andaluzas y 1.596.044 (36,41%) en las legislativas.
En la cúpula federal, y también en la federación andaluza, constatan que está "costando" mucho la movilización. Más de lo que podía ser previsible, y eso que no es la primera vez, ni mucho menos, que las autonómicas se celebran por separado. En Ferraz llama la atención que en la comunidad parezca, a día de hoy, complicado alcanzar el 60% de participación, cuando en Aragón, en las autonómicas del 8 de febrero, fue del 65,09%, muy pareja a la de 2023, cuando, como siempre había ocurrido, coincidían con las municipales (66,54%). En Castilla y León, el 15 de marzo, la movilización alcanzó el 65,66%, frente al 58,75% de las autonómicas de 2022, que fueron las primeras que se celebraron en solitario en la comunidad. En Extremadura, el 21 de diciembre, la participación se hundió respecto a 2023: del 70,35%, cuando se sumaban locales —también como siempre hasta entonces—, bajó al 60,80%.
Tenemos que ir al 60% de participación. De ahí en adelante, porque una participación baja le viene bien a Moreno. Hay que pelear la movilización y tenemos hasta el viernes", aseguran en Ferraz
"Tenemos que ir al 60% de participación. De ahí en adelante, porque una participación baja le viene bien a Moreno. Hay que pelear la movilización y tenemos hasta el viernes", aseguran en Ferraz. En el equipo de campaña del PSOE-A sitúan el listón más alto, en el 65%, para que realmente puedan cambiar las dinámicas respecto a lo que hasta ahora se ve en las encuestas. Porque hasta el momento, el PP roza o cruza la frontera de la mayoría absoluta —55 escaños, y ahora tiene 58—, y Montero podría quedar por debajo del peor resultado histórico del partido, esos 30 diputados de Espadas de 2022. Un pésimo dato para una formación que gobernó Andalucía durante 37 años, de 1982 a 2019.
Las dos encuestas más optimistas son la de Sigma Dos para El Mundo (27-30 parlamentarios) y la de Sociométrica para El Español, publicada este lunes por la noche, al límite del margen que deja la ley para divulgar sondeos (30 parlamentarios). El resto, deja a la candidata en una horquilla entre las 26 y las 29 actas. En Ferraz los trackings no son muy distintos, aunque creen que podrán rondar los 30 asientos y conseguir que Moreno no confirme su absoluta. La lectura oficial que emana del cuartel general de los socialistas es que hay una tendencia a la baja del PP y una subida de Montero.
Pero para que el PSOE pueda firmar una buena noche el 17-M —y, en este caso, le ayudan las malas expectativas—, necesita que la sorpresa proceda de la participación. Que salte del 56,13% de hace cuatro años y pueda estirarse hasta diez puntos. En Ferraz insisten en que están dando lo mejor de sí mismos, que no pueden "hacer más", porque la implicación del partido es completa: Sánchez tendrá esta semana dos actos más con Montero —el miércoles, en Pulianas (Granada), y el viernes, en el cierre, en Dos Hermanas (Sevilla)—, que se suman a los cuatro ya hechos con ella en precampaña (en Huelva y Córdoba) y en campaña (en Cártama, Málaga, y el pasado domingo en La Línea de la Concepción, Cádiz). También está siendo un puntal el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero —que ya tuvo mítines en Jaén, Málaga y Almería y que este jueves visitará Cádiz—, igual que varios ministros del Gobierno. Están echando una mano a la exvicepresidenta y exministra de Hacienda los expresidentes de la Junta Manuel Chaves y Susana Díaz. Lo que finalmente no tendrá lugar es un acto con el president catalán, Salvador Illa.
En la cúpula federal advierten de que la implicación del partido es máxima del lado de Montero: seis mítines de Sánchez, cuatro de Zapatero, ministros y los expresidentes Chaves y Díaz
En contra de la ansiada movilización (y, por tanto, a favor de la abstención) opera la estrategia de Moreno, recuerdan en Ferraz: "Él juega a quietos, parados. Es lo que está haciendo. No hacer nada, y con eso le vale". Montero le viene recriminando en los mítines que se dedica a hacer paseos y fotos, y muchas sonrisas, inhibiéndose de su propia gestión y de sus obligaciones al frente de la Junta. Este lunes, en el último debate, organizado por Canal Sur, ella intentó ponerle contra las cuerdas con un tema muy sensible: la financiación autonómica, tema en el que Moreno ha procurado explotar la carta del agravio frente a Cataluña. La exvicepresidenta le preguntó una y otra vez cuál es su alternativa, qué modelo financiero tiene para Andalucía. Al jefe de la Junta se le vio perdido en ese bloque, lo que le sirvió a Montero, más desaparecida en los minutos previos, para responder que en realidad Moreno no tiene contrapropuesta, que no tiene "nada".
La importancia de los restos
A mayor participación, además, se encarece el precio del escaño para las formaciones más pequeñas, a izquierda —Por Andalucía y Adelante Andalucía se mueven en una banda muy similar, ambas entre los 4-6 escaños cada una y ambas en crecimiento respecto a 2022— y a derecha (Vox). Y favorecería a la primera y segunda fuerza, téoricamente. Es un elemento clave porque buena parte de estas elecciones se ventilan en los restos, en los últimos diputados de las ocho provincias. En las últimas autonómicas, el PP logró el último escaño en liza en cuatro (Cádiz, Córdoba, Málaga y Sevilla), el PSOE, en tres (Granada, Huelva y Jaén) y Vox, en una (Almería). Que Moreno pueda o no revalidar su absoluta dependerá en buena medida de lo que pase con esos últimos diputados, y esto a su vez está muy influido por la participación. En Ferraz y en el PSOE-A han venido recalcando que no les importa tanto que sus izquierdas, Por Andalucía y Adelante, suban, como que el PP descienda y se quede sin su mayoría, dado que la cooperación con ambas fuerzas no será difícil y la sintonía entre las tres izquierdas ha sido bien palpable en los dos debates, en el de RTVE la semana pasada y en el de Canal Sur este lunes.
A mayor participación, se encarece el precio del escaño para las pequeñas fuerzas y favorece a las dos grandes. Lo que ocurra con la absoluta de Moreno dependerá de las últimas ocho actas
Dirigentes federales y provinciales socialistas consultados por este diario coinciden en señalar que se percibe una baja movilización. Creen que será, eso sí, algo más alta que la de 2022, pero necesitan que crezca más. "Es que hay falta de estrategia, planificación, enfoque y proyecto político", sentencia un cuadro de la cúpula de Sánchez.
"Claro que me inquieta que no se movilice la gente. Porque ese voto es voto de izquierdas. Ya se demostró entre las elecciones de Espadas y las generales de Pedro en julio de 2023. Una baja participación es una mayor mayoría para Moreno. Para mí el principal motivo por el que no funciona nuestro llamamiento es que la gente no ve motivos para ir a votar —analiza un cargo provincial—. No hay crisis económica, al contrario, hay crecimiento económico. Se han subido los salarios, con especial incidencia en Andalucía con el salario mínimo, hay menor paro... A la gente la vida le va bien, así que piensa '¿para qué cambiar?'. Pero sí que hay un desgaste en cuanto a la sanidad pública. La pregunta es: ¿es suficiente?". Un secretario de Organización provincial constata igualmente que falta movilización, aunque confía en que algo se pueda tensionar más este final de campaña: "Estos días, veo a la gente bien y el mensaje de la sanidad ha calado. Otra cosa es la participación. Algo subirá, porque hace cuatro años esto era un páramo y ahora se ve la cosa más animada. Cuando las elecciones van separadas y sin tensión cuesta mucho. Pero yo esta campaña la veo más activa que las anteriores". "Va a haber más participación, pero veremos hasta dónde llega", resume uno de los cuadros más apreciados del partido.
Veo a la gente bien y el mensaje de la sanidad ha calado. Otra cosa es la participación. Algo subirá, porque hace cuatro años esto era un páramo y ahora se ve la cosa más animada", dice un jefe de un aparato provincial
Otro dirigente veterano que es también candidato este 17-M cree que esta última semana de campaña puede marcar la diferencia. "Se nota. Los dirigentes están motivados, y eso se traslada luego a la calle, porque si nuestra gente está ilusionada, pedirá a la gente que nos vote. Y si la participación se incrementa por ejemplo cuatro puntos, puede haber sorpresas. Podemos llegar a tener 32 escaños". El objetivo del partido, por tanto, es asegurar, al menos, los 30 diputados de 2022 y que Moreno se quede sin la absoluta y dependa de Vox, porque si pierde su confortable mayoría "es malo para él y para el PP", remachan en Ferraz.
Llamamiento, alerta final
Sánchez, en su mitin con Montero el domingo en La Línea de la Concepción, puso una triple tarea a los suyos: la máxima "movilización", "coherencia" —que si se sienten de izquierdas, voten a la izquierda (traducción, que no se queden ni en la abstención ni vayan al PP para frenar a la ultraderecha)— y "concentración del voto" útil en torno al PSOE. Un triple mensaje muy claro para arrancar la semana decisiva de este 17-M. La candidata lo formuló a su estilo en el debate de este lunes en Canal Sur: "Y porque somos más, si votamos, ganamos", aseguró en el minuto final, después de haber corregido al aspirante de Vox, Manuel Gavira, cuando afirmó que en estos comicios lo único que está en discusión es si Moreno tiene la absoluta o no, porque la candidata socialista "y su banda" —o sea, Antonio Maíllo (Por Andalucía) y José Ignacio García (Adelante)— no tienen opciones de arrebatar la Junta al PP.
Sánchez dejó en La Línea una triple tarea a los suyos: movilización, coherencia y concentración del voto. "Y porque somos más, si votamos, ganamos", remacha la candidata en el debate de Canal Sur
Este lunes, se reunió la ejecutiva federal, sin Montero, por su campaña en Andalucía, y sin Sánchez —por un compromiso que el partido no detalló y que no figuraba en su agenda—, y tras ella, la portavoz de la cúpula, Montse Mínguez, pidió a las bases electorales no dejarse abatir por los datos de los sondeos: "No hay encuesta que nos desmovilice y nos haga desanimarnos", sostuvo, en un evidente llamamiento de alerta. Hasta el minuto final, dijo, hay partido, y hasta entonces el PSOE seguirá peleando "cada voto", en "cada rincón, cada ciudad, cada pueblo", para "explicar que otro modelo de gestión es posible en Andalucía", para insistir en que no tiene nada que ver la defensa de los servicios públicos que hace Montero con el "fortalecimiento del negocio privado" que representa el presidente de la Junta: él puede privatizar "susurrando", y la madrileña Isabel Díaz Ayuso "insultando", pero "la melodía siempre es la misma", subrayó.
Cuatro jornadas de campaña restan tan solo. Y el empeño del PSOE es uno. El que siempre fue antes incluso de que se convocaran estos comicios: la participación. De ella, creen, depende todo. La absoluta o no de Moreno y la posibilidad, también, de que pueda salvar los muebles del naufragio que pintan las encuestas para este domingo.
Te puede interesar
Lo más visto
Comentarios
Normas ›Para comentar necesitas registrarte a El Independiente. El registro es gratuito y te permitirá comentar en los artículos de El Independiente y recibir por email el boletin diario con las noticias más detacadas.
Regístrate para comentar Ya me he registrado