Los altercados y detenciones ocurridos el pasado sábado en el aeropuerto de Bilbao durante el acto de recibimiento a los seis miembros de la ‘Global Sumud Flotilla’ a su llegada desde Israel han precipitado hoy la comparecencia urgente del consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, en el Parlamento Vasco. El miembro del Ejecutivo vasco ha reconocido que se ha abierto una investigación por la actuación de la Ertzaintza y ha pedido perdón por lo sucedido. Lo ha hecho incluso en inglés, sabedor de la proyección internacional que tuvieron los altercados. Sin embargo, Zupiria también ha subrayado que hubo reiterados intentos de "provocación" por parte de algunos de los activistas, entre ellos de dos exmiembros de ETA.
Zupiria ha recordado que uno de los activistas que fueron recibidos perteneció a ETA, así como una de las mujeres que acudió a recibirles. Ambos cumplieron 6 y 12 años de prisión, respectivamente. Se trata de Itziar Moreno, en libertad desde 2023 y condenada por el intento de atentado contra un gendarme, y de José Javier Osés, con múltiples condenas por violencia callejera y condenado por pertenencia al aparato logístico de ETA.
Es precisamente a este último exmiembro de la banda terrorista a quien acusa de haber protagonizado la chispa que precipitó los incidentes, al enfrentarse a los agentes que intentaban coordinar la actividad de la terminal y el acto de bienvenida que previamente habían pactado con los asistentes.
Denuncia una 'caza digital' a la Ertzaintza
Zupiria ha subrayado que los ataques a la Ertzaintza se han repetido en los últimos meses y lo acontecido el sábado en el aeropuerto de Loiu ha precipitado nuevos capítulos de acoso y señalamiento a los agentes. El último, esta mañana con nuevas pintadas contra la policía autonómica en un batzoki del PNV.
En particular, ha asegurado que han denunciado ante la Fiscalía la difusión de un mensaje en el que se podía leer: "Este es el 'zipayo' responsable del dispositivo que apalizó a los miembros de la flotilla es un tipo violento, con y sin uniforme, que vive en Astrabudua –una localidad próxima a Bilbao- quedaos con la cara": "No vamos a permitir la ‘caza digital’ ni física de ningún ertzaina, de ningún representante político ni militante político", ha denunciado el consejero.
Zupiria ha señalado que el contexto en el que se vuelve a producir este incidente y el repetido señalamiento a la policía vasca es muy importante. Ha apuntado que en Euskadi aún persisten ciudadanos que no quieren a la Ertzaintza y "no quieren policía" y ha recordado que hubo quienes pusieron a los agentes en la diana y fueron víctimas del terrorismo de ETA y la kale borroka. Ha añadido que, pese a que el final de la violencia terrorista es una realidad, "la actitud de algunos hacia la Ertzaintza no ha cambiado": "Algunos no le perdonan haber luchado por la democracia, los derechos humanos y contra la violencia callejera; las cenizas del fuego de aquellos años siguen vivas en los corazones de algunas personas". Ha apuntado que existen grupos y movimientos de extrema izquierda “que compiten entre ellos y tienen en el punto de mira a la Ertzaintza”.
Investigación abierta y medidas preventivas
El consejero ha reconocido que se ha abierto una investigación interna en la Jefatura de Asuntos Internos para conocer si el uso de la violencia en el operativo fue el adecuado y proporcional. Ha asegurado que los hechos se iniciaron tras un aviso de Aena de la presencia de un grupo de unas 40 personas que se concentraban ante la salida de la terminal. Una concentración y acto que no contaba con autorización, pero a pesar de lo cual los agentes allí desplazados -y posteriormente aumentados con refuerzos hasta completar 25 agentes- pactaron con los organizadores cómo desarrollar el acto sin entorpecer el funcionamiento de las salidas del aeropuerto.

Zupiria ha apuntado que incumplieron los pactos con los responsables del operativo y que fue uno de los activistas que llegaron desde Israel, con pasado como miembro de ETA, quien inició el incidente al agredir a un agente mientras intentaba controlar al grupo de personas, entre ellas la otra exmiembro de ETA, que habían acudido a la terminal.
El consejero de Seguridad ha dicho que este episodio no es una "cuestión de política internacional, ni de más o menos compromiso ante la situación que se está viviendo en Palestina", sino que se trata de un asunto de orden público. Ha afirmado que la Ertzaintza el pasado sábado "no golpeó a nadie en Loiu por su ideología o su activismo". Ha reconocido en varias ocasiones que son hechos que "no tenían que haber ocurrido" y que su Departamento "debía haber sido capaz de gestionar de otra manera". Entre las medidas que ha planteado, ha citado la necesidad de revisar la formación de los agentes, su autoprotección y el autocontrol en el uso de la fuerza.
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